Psicólogo en Valencia | Alberto Soler Sarrió | Psicólogos Valencia | Psicoterapia On-line

Página web personal del psicólogo Alberto Soler

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Ventajas de ser introvertido

Habitualmente, la sociedad valora y premia más aquellas conductas relacionadas con la extroversión: personas más activas, que llaman más la atención, más habladoras, que les gusta ser el foco de atención, que asumen más riesgos, etc. Todas estas conductas son consideradas como atributos no sólo positivos, sino mejores que sus opuestos. Pero, ¿es esto necesariamente así?, ¿son verdaderamente estos atributos mejores que otros?

introversión
Es frecuente que asociemos a la introversión conceptos como timidez, déficit de habilidades sociales, etc. pero en verdad, la introversión no implica necesariamente ninguno de estos puntos. De hecho, una persona puede ser introvertida, pero nada tímida y con buenas habilidades sociales; o puede ser introvertida y tímida, o extrovertida pero con pocas habilidades sociales. Si lo pensamos, pueden venir a nuestra mente personas que encajan con estas diferentes combinaciones.

La introversión se refiere en realidad a la preferencia por entornos con un bajo nivel de estimulación, es decir, una preferencia por lugares más tranquilos, menos ruidosos, que implican menos acción, sin aglomeraciones de gente. Por su contra, los extrovertidos necesitan unos niveles de estimulación mayores para sentirse cómodos.

Las personas introvertidas no son antisociales, de hecho disfrutan de las relaciones sociales pero de un modo distinto a los extrovertidos, habitualmente prefieren relacionarse con otras personas uno-a-uno en vez de en grandes grupos de personas, que les aturden y les hacen sentir incómodos.

¿Ser introvertido puede tener ventajas? Sí, al igual que la extroversión, la introversión también tiene sus aspectos positivos. Algunos de ellos serían:

  • Suelen ser personas más creativas.
  • Escuchan más a las personas con las que hablan.
  • Tienen una vida interior más rica: no necesitan tanta estimulación externa para sentirse bien.
  • Son más prudentes y reflexivos.
  • Incurren en menos conductas de riesgo.
  • Son más sensibles, introspectivos, calmados y modestos.

Estas son algunas de las características positivas más frecuentemente atribuidas a los perfiles introvertidos de personalidad, aunque hay muchas más. ¿Cuáles se te ocurren?

De este modo, algo que debemos tener muy en cuenta es que la introversión no es una enfermedad ni algo que forzosamente haya que corregir. Es necesario aceptar los rasgos de introversión que podemos tener para así poder exprimir su potencial. No obstante, algunos de los factores que hemos comentado que en ocasiones pueden asociarse a la introversión, como la timidez o el déficit de habilidades sociales, sí pueden convertirse en un problema si nos afectan en nuestro día a día y nos producen malestar; por ejemplo, un caso extremo de timidez podría ser la fobia social. En estos casos, deberíamos esforzarnos por superar tales factores o buscar ayuda si por nosotros mismos no podemos.

Algunos de estos temas formaron parte mi última participación en el programa En Connexió, programa de Canal 9 en el cual he colaborado en otras ocasiones hablando sobre temas relacionados con la psicología. Si tenéis interés en ver el reportaje, podéis hacerlo a continuación:


Y tú, ¿te consideras introvertido o extrovertido?, ¿sigues pensando que ser introvertido es algo negativo?

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ventajas introvertidos
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Simplificar nuestra vida para ser más felices

“El secreto de la felicidad, como ves, no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos.” - Sócrates


Esforzarse por crecer y mejorar es deseable y positivo, pero en ocasiones podemos caer en una insatisfacción crónica, por la cual perdemos la capacidad de disfrutar con aquello que tenemos. Nos esforzamos por mejorar nuestras vidas, a menudo movidos porque no estamos satisfechos (no somos felices) con cómo son las cosas. Si no nos gustamos, no nos gusta cómo nos vemos, tratamos de mejorarnos a nosotros mismos. Si no nos gusta nuestra casa, nos esforzamos por trabajar más duro para conseguir una mejor. Queremos que todos a nuestro alrededor también mejoren, así que les empuja a cambiar, y nos sentimos frustrados cuando no lo consiguen.


Esta es una lucha que nunca acaba. Cuando no estamos satisfechos con cómo son las cosas, incluidos nosotros mismos, hacemos cambios, pero entonces, ¿qué sucede? Seguimos insatisfechos, porque la raíz de ese problema no son las cosas que nos rodean (o de cómo nos vemos, etc), si no nuestras expectativas y nuestra baja capacidad de aceptación.

Esperamos que las cosas sean diferentes, y esto significa que siempre somos, de algún modo, infelices. Si las cosas no se ajustan a nuestras expectativas, tratamos de corregir este problema intentando cambiar el mundo que nos rodea, tratando de lograr que los otros cambien, tratando de cambiarnos a nosotros mismos. Nos sentimos obligados a gastar, consumir, comprar más cosas... lo cual en muchas ocasiones tiene su origen en esta insatisfacción vital.

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Debemos tratar de simplificar nuestras vidas para poder superar esta compulsión, pero sólo podremos lograr este objetivo si nos dirigimos a la raíz del problema: nuestras expectativas.

Tómate un momento y observa las cosas que están a tu alrededor. ¿Estás contento con ellas, o te gustaría que cambiasen? Piensa en lo que haces cada día, y pregúntate si estás satisfecho con tu vida diaria, o si te gustaría un cambio. Piensa en las personas que te rodean en tu vida, y pregúntate si estás satisfecho con ellas, o si te gustaría que cambiaran. Piensa en ti mismo, y observa si hay cosas con las que no estás satisfecho, si quieres cambiarte a ti mismo.

Ahora, para cada cosa que has pensado que necesita cambiar, trata de detenerte por un momento y pensar si puedes simplemente aceptar cada una de ellas, tal y como son en este momento. Pregúntate si puedes aceptar a cada persona en su vida por lo que son, exactamente como son. Pregúntate si puedes aceptar tu cuerpo tal cual es, sin la necesidad de cambio.

Para hacer este ejercicio se necesita práctica, así que si te resulta difícil en un primer momento, no te desanimes.

Esto no quiere decir que nunca vayamos a cambiar nada. Podemos y debemos desarrollar hábitos saludables y hacer que nuestros cuerpos y nuestra vida sea saludable a través del tiempo, pero podemos lograr al mismo tiempo ser felices con lo que ya somos. El cambio es inevitable, positivo y necesario, pero no requiere necesariamente que no aceptamos las cosas como son, que no podamos estar satisfechos con las cosas tal como ya lo son.

Una vez que lleguemos a ser felices con las cosas, personas y con nosotros mismos tal y como son, podremos sentirnos completos sin la necesidad de consumir para llenar un hueco en nuestras vidas. Simplificar nuestra vida se convierte en una posibilidad, porque una vez estamos satisfechos con las cosas tal como son, ya podemos ser capaces de eliminar aquello que es innecesario y disminuir nuestras necesidades.

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simplificar

Este artículo está inspirado en el escrito por Leo Babusta en mnmlist: http://mnmlist.com/ok/

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Los optimistas tardan menos en encontrar empleo

Cuando las tasas de paro crecen sin parar, y cada vez más personas afrontan el duro reto de buscar trabajo en un mercado laboral que apenas lo crea, la investigación psicológica estudia qué variables explican porqué algunas personas consiguen un puesto de trabajo en menos tiempo que otras.

Optimismo en la búsqueda de empleo
En un mercado laboral equilibrado, las personas con mejor capacitación y mayor experiencia en su especialidad son las que, supuestamente, van a tener más oportunidad de emplearse. Otros dos factores puramente sociológicos son también importantes para explicar la rapidez de colocación: la edad, los empleadores prefieren gente joven; y el sexo, lamentablemente los varones siguen teniéndolo más fácil que las mujeres.

Pero, ¿qué ocurre cuando hay un gran desajuste entre la oferta y la demanda?, ¿cómo funcionan las cosas cuando hay muchos más demandantes que puestos de trabajo? En ese caso, ya no sólo importa la formación, el sexo o la edad; cobra entonces especial relevancia el propio proceso de búsqueda de empleo. Tienen ventajas los que tienen un buen y rápido acceso a la búsqueda de información, los que planifican adecuadamente el duro trabajo de buscar trabajo, y los que son hábiles elaborando currículums o enfrentándose a entrevistas de selección.

En principio, pareciera que combinando estos dos factores (formación y experiencia previa, y habilidades para buscar) el éxito debería estar garantizado, pero ¿qué ocurre cuando las cosas están realmente mal? Y si, como ocurre en la actualidad, el empleo escasea; o como ha ocurrido siempre, quién busca pertenece a un colectivo con especiales dificultades para encontrar empleo (por llevar mucho tiempo fuera del mercado, o por tener una edad avanzada). En estos casos, una variable estrictamente psicológica cobra una importancia fundamental: la motivación. Cuando la competencia es dura, son los más motivados los que siguen buscando a pesar de que la tarea sea decepcionante, los que perseveran aunque los resultados se hagan esperar.

Para estudiar la importancia de la motivación en la búsqueda de empleo, se evaluó, en una muestra de 212 personas en situación prolongada de desempleo, una variable que es especialmente relevante para entender la motivación: las expectativas. Se utilizó una escala diseñada por los autores de este artículo: Expectativas de Control Percibido en Búsqueda de Empleo (ECP-BE).
La escala mide cuatro aspectos:

  • Autoeficacia: creencias sobre la propia capacidad para buscar trabajo. En este caso, un desempleado con bajas expectativas de autoeficacia, considerará que no está capacitado para desarrollar las tareas de búsqueda de empleo. Pensará por ejemplo, que no sabrá actuar de manera adecuada en una entrevista de selección, o no se sentirá capaz de superar los rechazos o fracasos que conlleva la búsqueda de empleo.

  • Locus de Control Interno: creencias que apoyan la idea de que los resultados esperados se deberán a la propia conducta. Buscadores de empleo con locus interno son aquellos que consideran que cuanto más se esfuercen, más probabilidades tendrá de encontrar trabajo.

  • Locus de Control Externo: en contraposición a lo anterior, las expectativas de locus de control externo serán las creencias del desempleado sobre la influencia que tendrán factores ajenos a su control en la consecución de un empleo. Un demandante con locus de control externo considerará que encontrar trabajo dependerá de la suerte, o del destino o de la decisión de terceras personas sobre las que no puede influir.

  • Expectativas de éxito: creencias sobre las posibilidades globales de que ocurra un hecho deseado (en este estudio, sobre la posibilidad de conseguir un trabajo). Una persona con expectativas de éxito altas pensará que tiene muchas posibilidades de conseguir un empleo y, por el contrario, que una persona tenga una expectativa de éxito baja querrá decir que las posibilidades que percibe son muy escasas.

El presente estudio pone de manifiesto la existencia de una relación significativa entre la motivación y la duración del desempleo, encontrándose que las personas con puntuaciones altas en la escala de expectativas (las que se sienten muy capaces de buscar empleo, piensan que cuanto más se esfuercen, más probabilidades tendrán de conseguirlo y además son optimistas sobre los logros) tardan como media 14 meses menos en conseguir trabajo que los que puntúan bajo. De los cuatro tipos de expectativas estudiados, el más relevante ha resultado ser las expectativas de éxito: las personas optimistas (puntuaciones altas en Éxito en Búsqueda de Empleo) consiguieron un contrato 19 meses antes que las pesimistas y, para que se colocaran la mitad de los pesimistas, tuvieron que pasar 30 meses, momento en el que ya tenían trabajo el 70% de los optimistas. Las personas que son optimistas y creen que acabarán encontrando empleo lo encuentran antes que las pesimistas y esta variable es un predictor de rapidez de colocación al menos tan potente como la edad o el sexo.

En conclusión, el estudio permite establecer la importancia de las expectativas para triunfar en la búsqueda de empleo. Los que están buscando trabajo en estos tiempos de crisis no pueden elegir su sexo o su edad, pero pueden tratar de mejorar su formación y optimizar su proceso de búsqueda. Por favor, sean optimistas, aunque esté la cosa difícil, porque los optimistas son más felices y se colocan antes. Buena suerte a todos, perdón, …, más que suerte les deseamos: confianza, esfuerzo y toneladas de optimismo.

Este artículo ha sido escrito por Rafael Piqueras y Alberto Rodríguez-Morejón, del Servicio Público de Empleo de la Región de Murcia y de la Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga, respectivamente. Referencia bibliográfica: Piqueras, R., Rodríguez-Morejón, A., y Rueda, C. (2008). Expectativas y duración del desempleo. Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, vol. 24, 2, 129-151.


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Optimismo y búsqueda de empleo
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El método de las consecuencias lógicas y naturales

Un modo de transmitir disciplina a los niños es mediante premios y castigos que son los métodos en los que, la mayoría de los padres de hoy, fueron educados y los que más frecuentemente se emplea con el objetivo de lograr buenas conductas. No obstante, los métodos basados en premios y castigos no están exentos de numerosas desventajas. En este artículo vamos a analizar un método alternativo para la modificación de conductas, el método de las consecuencias lógicas y naturales.

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El objetivo de este método, es permitir que el niño aprenda a asumir las consecuencias naturales que se derivan de una determinada conducta, o unas consecuencias lógicas previamente diseñadas, para estimular y tomar decisiones responsables. Las consecuencias lógicas permiten que el niño experimente la realidad del mundo social.

Serían consecuencias naturales aquellas que se derivan espontáneamente de ciertas conductas (si un niño no quiere comer, luego tendrá hambre) No requieren intervención de los padres. En ausencia de consecuencias naturales, o en ocasión de peligro para el niño, éstas se sustituyen por consecuencias lógicas que los padres proponen, no como castigo, sino como alternativa. Por ejemplo: "Voy a limpiar tu habitación. No podré hacerlo sí están los juguetes y la ropa por el suelo, así que los meteré en bolsas y los guardaré en el trastero, si tú decides no recogerlos".


Ventajas con respecto al premio y castigo.

  • Responsabiliza al niño (no a los padres) de su propia conducta.
  • Posibilita a los niños tomar sus decisiones acerca de qué conductas son las más adecuadas.
  • Facilita la comprensión de sus acciones en un sentido más amplio, más impersonal y más social.

Diferencias de las consecuencias lógicas y el castigo.

  • El castigo expresa el poder de la autoridad personal. Las consecuencias lógicas reconocen los derechos y respeto mutuos.
  • El castigo, en muchos casos, es arbitrario o no está relacionado con la lógica de la situación. Las consecuencias lógicas se relacionan estrechamente con el comportamiento inadecuado.
  • El castigo puede implicar un juicio. Las consecuencias lógicas no implican elementos de juicio personales.
  • El castigo tiene que ver con el comportamiento anterior. Las consecuencias lógicas tienen que ver con el comportamiento actual y futuro.
  • El castigo supone amenaza y frecuentemente humillación. En las consecuencias lógicas la relación es amistosa y denota buena voluntad por parte de los padres.
  • El castigo exige obediencia. Las consecuencias lógicas permiten alternativas y decisiones personales.

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Principios básicos

Para aplicar el método de las consecuencias hay que tener en cuenta ciertos principios:

  1. Para que las consecuencias lógicas no se perciban como castigo es necesario crear un clima de relaciones afectivas entre padres e hijos, de respeto mutuo y de estimulación, y estar dispuesto a posponer la acción hasta que las relaciones hayan mejorado.
  2. Ser firmes y cariñosos: la mayoría de los padres o son firmes o son cariñosos, pocos son ambas cosas a la vez. El tono de voz debe indicar el deseo de ser cariñoso, y la firmeza debe manifestarse en la resolución de que se cumpla la acción.
  3. Abstenerse de sobreproteger: hay que permitir que el niño experimente las consecuencias de sus propias decisiones y evitar el asumir responsabilidades que lógicamente son del hijo.
  4. Ser consistentes: actuar, en lo posible, siempre con igual criterio.
  5. Separar el hecho de quien lo hace: si no mostramos respeto hacia el niño, la consecuencia se convertirá en castigo. No emitir juicios de valor ni humillar.
  6. Estimular la independencia: evitando hacer lo que el niño puede hacer por sí mismo.
  7. Evitar el sentir lástima: es ésta una actitud muy negativa. Indica que el niño, de alguna forma es débil y no puede resolver sus problemas. Sentir lástima no es lo mismo que comprender. La comprensión promueve fortaleza, mientras que la lástima promueve debilidad.
  8. Reconocer de quién es el problema: los padres no deben meterse en todo.
  9. Hablar menos y actuar más: muchos padres no logran ser eficaces por hablar demasiado y el niño muchas veces, adquiere "sordera al padre ". Hablar en tono amistoso hará que los niños estén mejor dispuestos para escuchar.
  10. Rehusar a pelear o rendirse: fijar límites y permitir que el niño decida cómo responder a éstos. Estar firmemente dispuesto a seguir las consecuencias lógicas que deriven de la decisión del niño.

Pasos para aplicar las consecuencias.

  • Presentar alternativas: que son propuestas por el padre quien acepta la decisión del hijo. Decidir si van a ser lógicas o naturales.
  • Actitudes abiertas: el tono de voz y la elección de las palabras adecuadas son esenciales, deben reflejar respeto, aceptación y buena voluntad.
  • Seguimiento: cuando se aplique una consecuencia hay que dar seguridad de que se va a cumplir. De no darse la conducta adecuada se ofrecerá la oportunidad de cambiar la decisión más tarde.
  • Asegurarse de que la consecuencia está lógicamente relacionada con el comportamiento inadecuado.


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Artículo adaptado de “La ciencia y el arte de la educación”, de Mª Ángeles Soto Martínez.
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Cómo encontrar trabajo en tiempos de crisis

En el momento actual nos encontramos atravesando una importante crisis económica a nivel mundial, y una de sus consecuencias es la que más nos afecta en nuestro día a día: el desempleo. Cada mes aumenta el número de personas que pierden su empleo y crece la cantidad de desempleados.

A medida que aumentan los meses en los que una persona permanece en situación de desempleo, comienzan a hacerse evidentes consecuencias psicológicas que, paradójicamente, dificultan aún más la búsqueda de empleo: baja autoestima, depresión, desesperanza, derrotismo, etc.

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En muchas ocasiones, escucho de personas que, después de un largo periodo en el paro, han perdido la esperanza y dicen frases como: “es que ya lo he intentado todo, pero nada funciona”, “es que no hay trabajo”, “en esta situación es casi imposible conseguir un trabajo”, “a ver si tengo suerte y me llaman”. Aunque es comprensible el desánimo ante una situación tan dramática, lamentablemente, cada vez que pronunciamos una de estas frases estamos un paso más lejos de conseguir un empleo, y una persona más se nos adelanta a lograr ese puesto que deseamos. Reflexionemos sobre estos pensamientos:

  • “Es que no hay trabajo”. Sin embargo, si atendemos a las cifras reales sí hay trabajo, cada día cientos de personas logran un contrato laboral o crean una empresa. No obstante, si nos repetimos esa frase como un mantra, probablemente no logremos el empuje necesario para salir a lograr un empleo.
  • “En esta situación es casi imposible conseguir un trabajo” De acuerdo, en esta situación es más complicado lograr un trabajo, pero eso no implica que debamos esperar tiempos mejores, implica que debemos esforzarnos mucho más para lograr nuestras metas. Nadie se esfuerza por lograr algo que considera imposible.
  • “A ver si tengo suerte y me llaman” No debemos esperar a tener suerte, debemos generar las condiciones necesarias para lograr tener éxito. No basta con enviar un par de cientos de currículums por internet y esperar que nos llamen. Debemos ser nosotros los que vayamos a lograr ese empleo, ya que no va a venir a nosotros.
  • “Es que ya lo he intentado todo, pero nada funciona” Son pocas las ocasiones en las que se pronuncia esta frase y verdaderamente se han agotado todas las posibilidades. Generalmente, más que probar con muchas estrategias diferentes, lo que hemos hecho ha sido repetir insistentemente una misma estrategia que ya hemos comprobado que no ha sido efectiva.

En el momento en el que abandonamos la posición de derrotismo podemos empezar a emplear esa energía en perseguir nuestras metas. Una de las claves para poder tener mayor probabilidad de lograr un empleo es diferenciándonos de nuestros competidores, haciendo las cosas diferentes. Si hacemos lo mismo que los demás, somos uno más del montón; si hacemos las cosas un poco diferentes logramos destacar, y aumenta la probabilidad de lograr la meta.

Encontrar empleo

Durante estos años he tenido la oportunidad de ayudar a bastantes de estas personas a encontrar un nuevo trabajo de una forma más eficaz. Hasta la fecha, todas las personas con las que me he encontrado en esta situación en mi consulta, después de una temporada pensando de esta forma derrotista, han cambiado su forma de pensar y finalmente fueron capaces de conseguir el trabajo que buscaban.

Encontrar trabajo es un complejo proyecto que requiere centrarse en cinco pilares fundamentales, siempre bajo el objetivo de poder diferenciarnos de nuestros competidores y de explorar verdaderamente todas las posibilidades a nuestro alcance.

  1. Habilidades. Reflexiona por un momento, ¿qué sabes hacer mejor que los demás? Más allá de tu formación, tienes gran cantidad de capacidades, aptitudes, habilidades que te diferencian de los demás. ¿Cuáles son?
  2. Perfiles. Compra un par de periódicos con ofertas de empleo o revisa algunas de las web que se dedican a ello. Toma nota de TODOS los trabajos que serías capaz de realizar. Posteriormente, ordénalos de forma jerárquica, del más deseado hasta el “último recurso”. Crea un currículum específico para cada uno de los perfiles por los que quieras luchar.
  3. ¿Cuándo? Trata de responder a la pregunta “¿Cuándo estoy dispuesto a trabajar?”. Jornada completa, media jornada, fines de semana, noches, etc.
  4. ¿Dónde? ¿Dónde estoy dispuesto a ir para lograr un trabajo? Si verdaderamente has agotado las opciones en tu ciudad, ¿estás dispuesto a salir de ella?, ¿ir fuera de tu provincia?, ¿ir fuera de tu país? Si para ti es una opción salir del país para poder lograr tu empleo, la Red Eures ofrece asesoramiento y cientos de ofertas laborales para diferentes perfiles en toda la unión europea.
  5. ¿Cómo? Una vez dispones de toda la información de los puntos previos, es hora de pasar a la acción. Para ello, hay diferentes vías.
    • ETTs, enviar currículums por internet, responder a ofertas de empleo, etc. Es la forma tradicional de buscar empleo. En base a los diferentes perfiles que busques, deberás realizar diferentes búsquedas.
    • Preguntar a familiares, conocidos, amigos, etc. Todo tu entorno debe saber que estás interesado en lograr un empleo. Déjate ayudar por ellos y aprovecha sus contactos
    • Ir directamente a las empresas que más te interesan y solicitar una entrevista con el encargado de Recursos Humanos; ofrécete para hacer una prueba gratuita con la que puedan valorar tus capacidades.

La búsqueda de empleo debe constituir tu principal ocupación; si no dedicas 8 horas al día a buscar trabajo, aún hay mucho que puedes hacer. Lo más importante, no perder la motivación. Cuanto más luches, más aumentan tus posibilidades de lograrlo.

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Encontrar trabajo en tiempos de crisis


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Monjes budistas, felicidad y neurociencia

Richard Davidson, neurocientífico de la Universidad de Wisconsin, ha empleado técnicas de neuroimagen para adentrarse en el cerebro de los monjes budistas mientras practican la meditación. Davidson ha observado que sus cerebros muestran activación durante la meditación en áreas relacionadas con la empatía, atención e interacción mente cuerpo.

Davidson afirma que podemos entrenar nuestro cerebro - y a nosotros mismos - a estar más atentos, ser más compasivos e incluso más felices. "El punto clave es que la felicidad y otras características positivas debemos considerarlas como habilidades”, dice. “Podemos implicarnos en esfuerzos intencionales para cultivar hábitos mentales positivos” como los antes señalados. La empatía o la felicidad no es algo con lo que se nace, sino que son habilidades susceptibles a ser entrenadas.

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Davidson presentó las conclusiones de este estudio en el Segundo Congreso Mundial de Psicología Positiva, que se celebró el pasado fin de semana en la ciudad de Philadelphia. En la sesión plenaria de Davidson , "Change Your Brain by Transforming Your Mind" (“Cambia tu cerebro transformando tu mente”), discutió los cambios en el cerebro y otras funciones biológicas que se observan en aquellas personas que han aprendido a meditar.

Durante esta sesión, presentó un estudio con los empleados de una empresa de alta tecnología en Madison, en el cual se dio un curso sobre meditación y mindfulness a un grupo de empleados. Posteriormente, tanto ese grupo como un grupo control recibieron la vacuna contra la gripe. ¿Qué se observó? Pues bien, el grupo que había estado meditando produjo más anticuerpos que el grupo control, lo que sugiere que la meditación no sólo afecta al cerebro, sino también al sistema inmunológico.

El movimiento de la psicología positiva fue puesto en marcha por Martin E.P. Seligman, profesor de psicología de la Universidad de Pennsylvania, hace 13 años, alentando a un cambio desde una psicología más centrada en la investigación de los trastornos y la enfermedad, hacia una psicología más positiva, centrada en el estudio del bienestar. Desde entonces, la psicología positiva ha encontrado su camino en la atención de salud, negocios, educación, y las artes.

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Vía | Philly.com



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¿Buenos propósitos o metas?

Cuando comienza el año es una fecha clave que muchas personas eligen para definir sus buenos propósitos para el año que comienza; estas fechas, junto con el mes de septiembre que marca el inicio del curso académico, es cuando nos apuntamos al gimnasio, tratamos de dejar de fumar, iniciamos una dieta, etc. Pero, ¿qué sucede a los pocos días o semanas? Estos propósitos quedan en, simplemente eso, buenos propósitos.

Quizá es un buen momento para dejar de marcarse simplemente buenos propósitos y comenzar un proyecto más ambicioso: marcarnos metas. No estamos hablando de una simple diferencia terminológica, sino de una diferencia importante de planteamiento. Las metas implican concreción, implican un plan detallado, un camino a seguir y una supervisión del avance a lo largo de las diferentes fases del proceso.

Las metas son concretas, que al cabo del tiempo nos permiten dar una respuesta muy simple a su cumplimiento: las hemos cumplido o no. No existen ahí más respuestas posibles. Bien es verdad, no obstante, que aunque no consigamos tales metas, el simple hecho de haberlas propuesto y haber luchado por lograrlas nos habrán acercado mucho más a ellas.

¿Cómo podemos marcarnos metas?

  • El primer paso para marcarnos metas es que éstas deben ser realistas, no deben estar demasiado alejadas de nuestras posibilidades reales, pero sí deben ser bastante superiores a nuestros “mínimos cómodos”. Deben implicar un esfuerzo.
  • Un segundo paso es valorar la concreción de tales metas: no vale decirnos “bajar de peso”. ¿Cuántos quilos en concreto quiero bajar?. No vale “hacer ejercicio”, sino hacer X horas de ejercicio los lunes, miércoles y viernes.
  • El tercer paso es temporalizar las metas. Si sólo vemos el objetivo final, podemos desmoralizarnos al verlo demasiado lejano. Hemos de dividir nuestras metas en objetivos a corto, medio y largo plazo, donde los objetivos a largo plazo (nuestras metas) se lograrán mediante la consecución de las metas a corto y medio plazo.

Así, puede ser una buena idea el comenzar a marcarnos nuestras metas para este año y dividirlas temporalmente: ¿qué quiero haber logrado para primavera?, ¿qué habré logrado en verano?. Cada mes, o cada semana dependiendo de la meta que hayamos elegido, iremos valorando el grado de consecución de nuestro objetivo y así podremos ir modificando nuestras estrategias para poder lograr nuestra meta final.

Espero que cumpláis todas las metas que os marquéis para este año.

Feliz 2011.


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Algunas ideas para ser más feliz

Regina Brett, columnista del diario The Plain Dealer de Ohio escribió en 2006, al cumplir 45 años, una columna titulada "45 life lessons" en la que desgranaba en 45 puntos algunas de las lecciones que había aprendido a lo largo de su vida. Esta columna adquirió gran popularidad en Internet y empezó a circular por correo electrónico con una salvedad: ahora Regina no tenía 45 años sino 90, y era una entrañable ancianita llena de sabiduría que dejaba como legado esas lecciones vitales.

Más allá de la anécdota sobre el origen de la columna, llama la atención lo correctas que son tales ideas o lecciones desde un punto de vista psicológico. El texto contiene elementos de pensamiento positivo, asertividad, psicología cognitiva, etc.

A continuación reproduzco una selección de aquellas 20 ideas que me parecen más acertadas y que merecen un esfuerzo por nuestra parte para seguirlas:

  • La vida no es justa, pero aún así es buena.
  • La vida es demasiado corta para perder el tiempo odiando a alguien.
  • Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.
  • No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.
  • Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.
  • Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.
  • No compares tu vida con la de otros. No tienes ni idea de cómo es su travesía.
  • Si una relación tiene que ser secreta, mejor no tenerla.
  • Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o alegre.
  • Lo que no te mata, en realidad te hace más fuerte.
  • El órgano sexual más importante es el cerebro.
  • Nadie es responsable de tu felicidad, sólo tú.
  • Enmarca todo supuesto "desastre" con estas palabras: "En cinco años, ¿esto importará?"
  • Perdónales todo a todos.
  • Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.
  • Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.
  • No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.
  • No cuestiones la vida. Sólo vívela y aprovéchala al máximo hoy.
  • Llegar a viejo es mejor que la alternativa…..morir joven.
  • No importa cómo te sientas… arréglate y preséntate.

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Influencia del optimismo y pesimismo en la actividad cerebral

Nuestras creencias sobre si vamos a tener éxito o si vamos a fracasar a la hora de enfrentarnos a una determinada tarea, afecta directamente a los niveles de “esfuerzo neuronal” que realiza la corteza cerebral, tal y como ha demostrado un estudio llevado a cabo por neurólogos del California Institute of Technology.

En el estudio, llevado a cabo por el equipo de Richard Andersen, se emplea la Resonancia Magnética Funcional para monitorizar la actividad en el Cortex Parietal Posterior (CPP) de un grupo de sujetos mientras realizan una actividad cognitiva compleja.

¿En qué consistía la tarea? A los sujetos se les presentaba en una pantalla una secuencia de estímulos en diferentes localizaciones, y éstos usando un trackball, debían mover el cursor del ordenador hacia las localizaciones memorizadas, en un orden determinado, mientras eran analizados mediante RMf. A los sujetos se les daba un segundo de tiempo para memorizar la secuencia, 15 segundos para planificar sus movimientos y sólo 10 segundos para finalizar la tarea; la tarea estaba diseñada intencionalmente para ser muy compleja.


A los sujetos se les informaba previamente al inicio de que recibirían una compensación económica dependiendo de su ejecución. Para ello se formaron dos grupos: los participantes del primer grupo obtendrían 5$ si completaban con éxito la tarea, mientras que perderían 1$ en caso de fracasar. El otro grupo, ganaría 1$ si acertaba y perdería 5$ si fracasaba. Una vez finalizada la prueba, y antes de recibir su compensación, los sujetos informaron mediante un cuestionario cómo habían percibido su ejecución, es decir, cómo de bien o mal creían haber realizado la tarea. Interesantemente, las percepciones no correlacionaban con su ejecución real.

Pero, más allá de ello, los investigadores encontraron que el patrón de actividad en el CPP estaba relacionado con cómo los sujetos habían percibido su ejecución (su percepción subjetiva), más que en su ejecución real en sí, así como por la ganancia o pérdida económica que esperaban por su éxito o fracaso.

El “esfuerzo cerebral” de una persona ante una tarea determinada depende de su acercamiento personal a la misma (si creen que van a tener éxito o si creen que van a fracasar); los optimistas, que creen que lo están haciendo bien, pondrán más esfuerzo y mostrarán mayor actividad en su CPP cuando esperan ganar una buena recompensa por tener éxito. Por el contrario, los pesimistas que no confiaban en tener éxito mostraban la mayor actividad neuronal cuando el coste de la pérdida era mayor (el grupo de 5$ de pérdida).

Según comenta uno de los experimentadores que realizaron el estudio, los pesimistas se esfuerzan más por evitar las pérdidas y les importan menos las potenciales ganancias.

Este estudio demuestra que el proceso de planificar una acción está influido por nuestra idea subjetiva (y, a menudo, incorrecta) de cómo lo estamos haciendo, así como por las potenciales ganancias o pérdidas derivadas de la misma. Los resultados sugieren que las áreas corticales implicadas en planificar las acciones también pueden estar relacionadas con la toma de decisiones.

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Artículo original: Iyer A, Lindner A, Kagan I, Andersen RA (2010) Motor Preparatory Activity in Posterior Parietal Cortex is Modulated by Subjective Absolute Value. PLoS Biol 8(8): e1000444. doi:10.1371/journal.pbio.1000444

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10 hábitos de las parejas felices

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Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la felicidad y su relación con la acción; hoy, vamos a centrarnos en la felicidad dentro de las relaciones de pareja.

En Psychology Today hacen un interesante repaso de algunas de las características que definirían a las parejas felices en contraposición a las que no son felices; para hacer este análisis, se centran en los hábitos que llevan a cabo las parejas felices. Las parejas felices tienen hábitos diferentes, en comparación con las infelices; un hábito no es una conducta aislada que hacemos en un momento determinado y luego olvidamos; un hábito es una conducta que hacemos de forma automática y que ya requiere poco esfuerzo mantener. Los hábitos proceden de las conductas; si repetimos una conducta el suficiente número de veces (por regla general, se considera que durante 21 días) ésta pasa a convertirse en un hábito.

Pues bien, ¿cuáles serían los hábitos característicos de las parejas felices?

  1. Van a la cama al mismo tiempo. Las parejas felices resisten la tentación de ir a la cama por separado y se acuestan al mismo tiempo, incluso si uno de los dos se levanta más tarde para hacer cosas mientras el otro ya duerme.
  2. Cultivan intereses comunes. En ocasiones, cuando la pasión inicial de la relación se estabiliza, muchas parejas descubren que tienen pocos intereses en común; si no hay muchos intereses en común, las parejas felices los desarrollan. Al mismo tiempo, también es importante cuidar los intereses propios; ello te hará más interesante para tu pareja y prevendrá la dependencia.
  3. Caminan de la mano o uno al lado del otro. En vez de ser un miembro de la pareja quien camina por delante, y el otro por detrás, las parejas felices se sienten cómodas caminando uno junto al otro o cogidos de la mano; para ellos es más importante estar junto a su pareja que llegar segundos antes a su destino.
  4. Hacen de la confianza y el perdón sus modos por defecto. Cuando hay un desacuerdo o una discusión y no pueden resolverlo, las parejas felices por defecto confían en el otro y perdonan, en vez de desconfiar o guardar resentimiento.
  5. Se fijan más en lo que su pareja hace bien que en lo que hace mal. Si buscamos aquellas cosas que nuestra pareja hace mal, siempre podemos encontrar algo; si buscamos lo que hace bien, también.Todo depende de lo que vayamos buscando; las parejas felices acentúan lo positivo en lugar de lo negativo.
  6. Se dan un abrazo al volver del trabajo. El contacto físico es muy importante, y el dar un abrazo al volver del trabajo es una forma con la que las parejas felices se transmiten afecto y se comunican las ganas que tenían de verse.
  7. Dicen “te quiero” y “que tengas un buen día” todas las mañanas. Más que ser un mero formalismo, las parejas felices se recuerdan mútuamente el afecto que sienten el uno por el otro, lo cual ayuda a cargar pilas para enfrentarse al estrés y tensión del día a día.
  8. Se dan las buenas noches todas las noches, independientemente de cómo se sientan. Ello transmite a nuestra pareja que, a pesar de lo enfadado que estemos con él/ella, seguimos queriendo estar en la relación; transmite que lo que existe entre nosotros es más importante que un simple enfado.
  9. Se llaman durante la jornada a para “ver cómo va” el día. Llamar a nuestra pareja a casa o al trabajo para ver cómo le está yendo el día es una muy buena forma de ajustar las expectativas y hacer que estemos más en sintonía al vernos. Por ejemplo, si nuestra pareja está teniendo un día horrible en su trabajo, saberlo nos puede ayudar a comprender una reacción algo “fría” ante una buena noticia que tengamos para darle.
  10. Están orgullosos de que les vean juntos. Las parejas felices se sienten encantadas de que les vean juntos, y no renuncian a mostrar su afecto en público cogiéndose de la mano, por la cintura, etc. No es que les guste exhibirse, sino que les gusta transmitir al mundo que están orgullosos de estar el uno con el otro.

¿Cuántos de estos elementos son característicos de tu relación? Como hemos comentado al principio, se considera que cuesta 21 días convertir una nueva conducta en un hábito; puedes elegir alguna de las conductas que hemos visto para que se convierta en un hábito en tu relación y así lograr ser una pareja más feliz.

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Fuente: Psychology Today

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Martin Seligman en TED

La semana pasada ya hablamos de psicología positiva, a raíz de una interesante entrevista a Martin Seligman. Pues bien, en esta ocasión voy a recomendaros una conferencia de Seligman que dio en 2004 dentro de los ciclos de charlas de TED.

La primera parte de la conferencia está más orientada al estado de psicología como disciplina, y el cambio de modelo que viene experimentando, desde una psicología más centrada en la investigación de los trastornos y la enfermedad, hacia una psicología más positiva, centrada en el estudio del bienestar.

En la segunda parte, se centra más en la psicología positiva y las claves del optimismo y la felicidad.

La charla es en inglés, pero podéis seleccionar subtítulos en varios idiomas. Espero que disfrutéis del vídeo:



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Optimismo, pesimismo y salud

Martin Seligman, psicólogo y director del departamento de psicología de la Universidad de Pensilvania, es conocido por sus investigaciones acerca de la indefensión aprendida y su relación con la depresión, así como por ser el padre de lo que se ha conocido como psicología positiva. En una entrevista realizada en 1999 afirmaba, en relación con el producto de sus investigaciones:

“Si eres pesimista, en el sentido de que cuando te ocurren cosas negativas piensas que van a durar para siempre y subestimas cada cosa que haces, entonces tienes una probabilidad hasta ocho veces mayor de sufrir depresión, es menos probable que tengas éxito en el trabajo, es más probable que tus relaciones afectivas no funcionen, y es más probable que tengas una vida más corta y con más enfermedades. Estas son las principales conclusiones de mis investigaciones”

Todo esto serían muy malas noticias si no fuera posible dejar de ser pesimista; de hecho, la mayor parte del trabajo de Seligman se centra en el optimismo aprendido, y una de las primeras cosas que debemos aprender es a reconocer los pensamientos catastróficos que nos decimos a nosotros mismos cuando las cosas no van tan bien como nos gustaría.

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Hay una delgada línea que separa el optimismo de las falsas esperanzas, pero en base a las consecuencias que tiene ser optimista o pesimista, todos haríamos bien en inclinar la balanza en favor del optimismo, especialmente ante situaciones de enfermedad. En un estudio longitudinal llevado a cabo con estudiantes de la universidad de Harvard, se vio que los optimistas tenían mejor salud a lo largo de sus vidas que los pesimistas. De igual modo, son muchas las investigaciones (por ejemplo, ésta de David et al, 2006) que muestran las diferencias en los niveles de estrés y malestar ante la enfermedad, especialmente el cáncer, en función del estilo de afrontamiento optimista o pesimista del paciente.

Céntrate en tus habilidades, éxitos y en todo aquello bueno que tiene la vida; incluso si nunca lo has hecho, es un buen momento para cambiar. Tenemos muchas cosas por las que ser optimistas, a pesar de todas las cosas negativas que suceden en el mundo o en nuestras vidas. 
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9 ideas para ser más feliz

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Es obvio que existe una fuerte relación entre el éxito y la felicidad; pensemos, simplemente, cómo nos sentimos cuando obtenemos un ascenso laboral, unas buenas calificaciones académicas, etc. 

Pero, ¿es el éxito el que lleva a la felicidad, o puede que la felicidad también nos lleve al éxito? 

Según la Dra. Sonja Lyubomirsky  y cols., parece que la felicidad puede llevarnos a tener más éxito. Estos investigadores llegaron a tal conclusión al realizar determinados experimentos en los que inducían un estado de ánimo positivo o negativo a un grupo de personas; posteriormente, evaluaban la calidad de su ejecución en determinadas tareas, observando que los grupos con mejor estado anímico obtenían mejores puntuaciones. 

En estos estudios , además, encontraron que las personas más felices se caracterizaban por realizar determinadas conductas con más frecuencia: 
  1. Hablar con la gente.
  2. Interesarse por actividades de ocio: salir con los amigos, ir de vacaciones, salir a cenar, etc. 
  3. Disfrutar esas actividades sociales más intensamente.
  4. Resolver con eficacia los conflictos: tienen mayor tendencia a colaborar para resolver un conflicto que a evitarlo.
  5. Ayudar a los demás.
  6. Sentirse más sanos. La gente con mejor estado de ánimo experimenta menos dolor y se perciben más saludables.
  7. Ser más creativos. Piensan de forma original y flexible
  8. Realizar mejor tareas complejas.
  9. Atribuir sus éxitos a sus propias habilidades, más que a la suerte o a otros factores externos a su control. 
¿Os identificáis con estas conductas?, ¿creéis que llevarlas a cabo puede hacernos más felices?



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