Hábitos para comer mejor
En el anterior post comentaba que la dieta más eficaz no es “hacer” dieta, sino “tener” una buena dieta; igualmente, señalaba que además de lo que comemos, es muy importante cómo comemos. En este post vamos a continuar viendo algunos consejos para poder comer más lento y poder reducir la cantidad de alimento que tomamos en cada ingesta.
Son muchos los beneficios de reducir la velocidad a la que comemos; esta velocidad está relacionada directamente con la cantidad de calorías que tomamos por ingesta; a más velocidad, más comemos y menos tiempo le damos a nuestro cerebro para que perciba las sensaciones de saciedad que le llegan desde el estómago. Veamos algunas recomendaciones para poder disminuir la velocidad de nuestra ingesta:
Igualmente, para poder reducir la cantidad de alimentos que tomamos en cada comida, podemos seguir estas recomendaciones:
Si deseamos incorporar estos hábitos a nuestra rutina diaria, no debemos tratar de hacerlos todos al mismo tiempo; es mejor empezar por uno que consideremos más sencillo de alcanzar y dedicar todo nuestro esfuerzo a conseguirlo. En el momento en que pase a formar parte de nuestra conducta habitual y ya no requiera un esfuerzo consciente por llevarlo a cabo, podremos pasar a incorporar otro nuevo hábito en nuestra conducta alimentaria.
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- Poner los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.
- Contar las masticaciones que se realizan en cada bocado.
- Prolongar la duración de la comida, interrumpiendo la misma y dedicándolos a conversar.
- Disminuir la cantidad de alimento por bocado, empleando cubiertos pequeños.
- Realizar la siguiente secuencia de conductas: introducir una pequeña cantidad de alimento en la boca, dejar los cubiertos en la mesa, masticar despacio y tragar el alimento antes de coger de nuevo los cubiertos para volver a comer.
Igualmente, para poder reducir la cantidad de alimentos que tomamos en cada comida, podemos seguir estas recomendaciones:
- Comer cuando se tiene hambre, no porque sea hora de comer.
- Comer con platos y cubiertos pequeños.
- No comer nunca dos cosas a la vez.
- Servir toda la comida en un plato y retirar las fuentes de la mesa.
- No comenzar el plato siguiente sin haber retirado las sobras del anterior.
- Aprender a terminar de comer dejando algo de comida en el plato.
- Esperar cinco minutos antes de repetir.
- Comer primero los alimentos preferidos, dejando los que no gustan para el final.
- Retrasar el acto de comer unos minutos a partir del momento en que se experimentan las sensaciones de hambre.
- Comer alimentos que requieren una mayor lentitud de ingesta (por ejemplo, alcachofas).
- Levantarse de la mesa en el momento en que se ha terminado de comer.
Si deseamos incorporar estos hábitos a nuestra rutina diaria, no debemos tratar de hacerlos todos al mismo tiempo; es mejor empezar por uno que consideremos más sencillo de alcanzar y dedicar todo nuestro esfuerzo a conseguirlo. En el momento en que pase a formar parte de nuestra conducta habitual y ya no requiera un esfuerzo consciente por llevarlo a cabo, podremos pasar a incorporar otro nuevo hábito en nuestra conducta alimentaria.
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