Celos, hipocondría, triángulos y WhatsApp

Si hay algo que explica muchos de los problemas que en ocasiones traen a los pacientes a consulta, desde los celos hasta la hipocondría, es la necesidad de encontrar un sentido o coherencia a información ambigua que encontramos. Y bien, ¿eso qué quiere decir?

Vemos triángulos por todas partes...

Vemos triángulos por todas partes…

Fijaos en la siguiente imagen. ¿Cuántos triángulos hay en ella?

¿Cuántos triángulos ves en la imagen?

¿Cuántos triángulos ves en la imagen?

Probablemente muchos de vosotros hayáis respondido: “dos triángulos”. Pues bien, daos cuenta que en la imagen no existe ni un sólo triángulo. ¿Por qué los vemos entonces?

El Triángulo de Kanizsa es una ilusión óptica descrita por primera vez por el psicólogo italiano Gaetano Kanizsa en 1955. En la figura se percibe un triángulo equilátero blanco (o dos triángulos), pero de hecho no existe ninguno. Este efecto es conocido como contorno subjetivo. También, este triangulo blanco inexistente parece ser más brillante que el área circundante, pero de hecho se tiene el mismo brillo del fondo.

El cerebro tiene verdadera aversión a la información ambigua, y es una auténtica máquina de encontrar patrones. En el momento en el que percibe la imagen, se genera un cierto malestar: “no sé qué es esto, no me encaja” La acción inmediata que ejecuta el cerebro es buscar algo con lo que pueda dar sentido a esa imagen tan ambigua, y encuentra el triángulo: “aunque no exista, me lo invento”. No hay ningún triángulo, pero es lo más cercano que ha encontrado el cerebro en su “archivo”, y la cuestión es que logra disminuir el malestar que le produce una información tan extraña y ambigua de forma muy exitosa.

Y bien, ¿esto qué tiene que ver con los celos? Imagina por un momento que tu pareja comienza a hablar más por Whatsapp, llega algunos días a casa tarde del trabajo, y que encima no tiene tantas ganas de sexo como antes. ¿Qué pensarías? Muchas personas comenzarían a sospechar de una infidelidad. Pues bien, esa infidelidad es “un triángulo”. Es la mejor explicación que nuestro cerebro encuentra a un patrón de información ambigua e inconexa. Los puntos no se conectan, los conectamos nosotros solos. Entonces, ¿qué explicaría todo eso que ha hecho tu pareja? Puede que no haya una sola explicación, sino que cada elemento (Whatsapp, llegar tarde y sexo) responda a algo diferente: habla por WhatsApp porque su prima está de bajón, llega tarde porque su jefe es un explotador y “tenemos-que-acabar-el-proyecto-ya-mismo”, y no quiere sexo porque bastante tiene ya con su prima de bajón y el jefe agobiando. ¿También podría ser, no?

Veamos otro ejemplo, la hipocondría: llevas unos días más cansado de lo habitual, te duele la tripa y has perdido ligeramente el apetito. ¿Cuál es la explicación más verosímil? Que tienes un cáncer de estómago; de hecho, tu primo/a que también estaba cansado y con dolor de tripa, al final lo que le pasó fue eso. Bien, aquí tenemos de nuevo un triángulo. Esas sensaciones físicas inespecíficas (cansancio, dolor de estómago, pérdida de apetito, etc.) pueden ser producidas por multitud de causas diferentes, desde el estrés hasta un inicio de gripe, pasando por ese famoso cáncer de estómago. Lo que has hecho al pensar en el cáncer de estómago es de nuevo crear ese triángulo inexistente uniendo piezas inconexas.

Como podéis ver, muchas veces que nos encontramos mal no hacemos más que buscar esos triángulos que nos ayuden a dar sentido a lo que pasa, a comprender la realidad. Pero es tal la necesidad que tenemos de darle un sentido, que en muchas ocasiones acabamos creándolo de la nada. La próxima vez que tengas una “seria sospecha de que...” piensa en los triángulos… 😉

 

Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Acerca de Alberto Soler Sarrió

Mi nombre es Alberto Soler Sarrió. Estoy casado, soy padre de tres hijos y soy psicólogo en Valencia. Tras haberme licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, posteriormente amplié mi formación en el área clínica realizando un Máster en Psicología Clínica y de la Salud y en 2013 obtuve el certificado Europsy de Especialista en Psicoterapia. En 2015 comencé con el videoblog Píldoras de Psicología, en el que cada semana trato un tema diferente relacionado con el crecimiento personal y la crianza de los hijos. En la actualidad compagino mi consulta privada de psicología con charlas y conferencias sobre educación y crianza, contando con una experiencia de más de 12 años en psicoterapia y asesoramiento a padres. Soy colaborador del programa Ser Saludable, en la Cadena Ser, de L'Escoleta en À Punt Mèdia, y he colaborado en otros muchos espacios de radio, televisión y prensa como la Cadena Ser, El País Semanal o Canal 9. Formo parte del proyecto Gestionando Hijos y soy profesor de la Escuela Bitácoras. Soy el co-autor de “Hijos y padres felices. Cómo disfrutar la crianza”, editado por Kailas.

8 Comentarios

  1. Buenos días Alberto!
    Me parece un tema muy interesante y que hoy en día se da miles de veces. Cuántos malos entendidos han surgido de las redes sociales por aplicar estos triángulos? Ejemplo: Mando un mensaje por Whatsapp a una amiga, tarda en contestarme, me pregunto “le pasará algo?), minutos después veo que ha mirado el whatsapp y no me ha contestado, pienso “seguro que he hecho algo y esta enfadada conmigo”… Al final la pobre estaba en el médico, lo leyó pero no le dio tiempo a contestar…Y así miles de historias que pensando más racionalmente o con una llamada no ocurrirían.
    Me parece muy acertado tu artículo! Muchas gracias por este y por los demás!

  2. ¡Me alegra mucho que te haya resultado interesante Barb! Efectivamente, en muchas ocasiones nos dejamos llevar por pensamientos que no son del todo acertados, encontrar esos “triángulos” nos puede ayudar a controlarlos. 🙂

  3. Buenos días Alberto, por lo que veo hablas mucho sobre triángulos y la mente de las personas, no serás Illuminati por casualidad?

  4. Que tal Alberto saludos desde México la verdad me pareció muy interesante tu ejemplo de los triángulos, la verdad a mi me pasa y pues a quien de repente no, algo que me gustaría saber es como evitarlos… como dejar de pensar cosas así… solo ignorando??

  5. Tengo un amigo que, de adolescente, solía leer una saga de libros llamados “La Espada de la Verdad” o algo así. Son novelas de fantasía, al parecer al principio están bien y luego empeoran o algo. No sé, no las he leído.

    El tema es que al parecer hay una escuela de magos, y los magos tienen reglas de la magia. Y uno se esperarían que fuesen formulaciones de pseudociencia arcana, pero en realidad al parecer eran frases de mucho sentido común. Al parecer la Primera Ley de la Magia dice “Todo el mundo siempre ve lo que quiere ver o lo que tiene miedo de ver”.

    Inmediatamente eché el guante a la frase y me la guardé en el bolsillo porque viene a ser la destilación de, entre otras cosas, lo que acabas de poner aquí y es algo que sucede muchas, muchas veces al día, a todos nosotros.

  6. Me parece interesante porque me ha pasado y muchas veces sólo han sido eso,”triángulos”, y,pues me gustaría encontrar la forma de no pensar en eso, pero cómo hacer con esos momentos en los que más que triángulos o ideas subjetivas has descubierto que si ha habido contactos con otras personas,bien por whatsapp o por cualquier otro medio?… Saludos desde venezuela

  7. Me gustó mucho el artículo.
    También alimenta nuestra imaginación, el ver mal a tu pareja y preguntarle que pasa y que diga NADA.
    O verlo ido y preguntar en que pensas y responda NADA.
    Para el cerebro, la NADA no existe. Jaja.

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