Dos minutos al día para ser más feliz: aprende este hábito | Vídeo

Ya lo hemos hablado otras veces, vivimos muy rápido, es el ritmo que nos impone la sociedad en la que vivimos. No nos permitimos bajar la velocidad, y mucho menos dedicarnos a cosas “improductivas”. Por eso, a veces es necesario hacer una pausa en nuestra rutina y reflexionar sobre dónde estamos.

Nunca solemos viajar a ciegas. Cuando vamos a algún sitio donde nunca hemos estado y que desconocemos el camino ponemos el GPS. Nos da mucha seguridad saber que hay algo que vigila nuestro camino y nos va a alertar si nos desviamos sin darnos cuenta. Pero antes de que existieran estos dispositivos usábamos mapas en papel, o preguntábamos cada pocos kilómetros si íbamos en la dirección adecuada. Pues bien, nuestra vida funciona de un modo parecido a ese viaje: estamos yendo a un lugar donde no hemos estado nunca y no conocemos el camino para llegar, ni lo que nos vamos a encontrar entre medias. Pero, pese a eso, pocas veces nos paramos a reflexionar si estamos siguiendo el camino adecuado, porque tenemos miedo a estar perdiendo el tiempo. Por eso no es difícil encontrar personas que llevan años siguiendo el camino equivocado, esforzándose por cosas que tienen poco que ver con sus verdaderos objetivos.

De este modo, pararse a reflexionar se convierte en una responsabilidad individual que nos ayuda a poder regularnos. Es un hábito básico de higiene mental, casi al mismo nivel que ducharse o alimentarse. Estos hábitos de introspección nos ayudan a dotar de sentido nuestros días. Si no lo hacemos, acabamos pasando de puntillas por la vida, simplemente despejando balones (buscar otra metáfora) y sin sacar conclusiones o aprendizajes de valor que nos ayuden a crecer.

No es necesario dedicar mucho tiempo diario a ello, con unos pocos minutos basta. Siempre es posible sacar unos minutos para mejorar tu estado emocional. Piénsalo, ¿cuánto tiempo dedicas diariamente a ver la TV?, ¿y a jugar con el móvil o vagabundear por Facebook?, ¿y a esperar al autobús o buscar sitio para aparcar el coche? Invertimos mucho de nuestro escaso tiempo en actividades que nos reportan poco o nada a nuestro bienestar general. Afortunadamente, tenemos el control sobre muchas de esas cosas y podemos hacer cambios que nos ayuden a ser más felices.

¿En qué consiste este ejercicio?

Necesitarás una libreta pequeña, de este tamaño es suficiente, y un boli. Nada más. Luego tienes que buscar un momento al final del día, puede ser antes de la cena, o antes de leer, antes de ponerte a ver la tele, o cuando quieras. Pero tiene que ser al final del día. Y en ese momento, sacas tu libretita donde anotarás dos cosas:

  • Por un lado, aquello que has hecho durante el día de lo que te sientes más orgulloso
  • Y luego, aquello que has hecho durante el día que te habría gustado hacer de un modo diferente.

No tienen que ser grandes logros ni grandes fracasos, sino cosas cotidianas; no es necesario escalar el Everest para tener algo de lo que sentirte orgulloso, ni tampoco un gran error para darte cuenta que lo podrías haber hecho diferente. Y tampoco es necesario que seas súper original, puedes repetir lo mismo varios días. Pero es importante que todos los días anotes estas dos cosas, especialmente los días en los que piensas que no tienes nada que anotar.

Responder a estas preguntas nos ayuda a autorregularnos y darnos cuenta del momento en el que estamos y el camino que estamos siguiendo. Y también nos ayuda a dejar de ir con el piloto automático puesto, yendo como por inercia. Y ojo, esto es algo muy diferente a pensar en lo mejor y lo peor que te ha pasado durante el día. Eso es aleatorio y no depende de ti. Lo que te propongo es centraree en aquello que haces, lo que depende de ti. Porque eso es lo que puedas cambiar. Cambias lo que haces, no lo que te pasa.

¿Y qué haces con esa libretita después? Conforme vayas anotando cosas, te darás cuenta que te ayuda reconocer aquello que eres capaz de hacer bien, y que son muchas más cosas de las que piensas. Serás más consciente también de aquellas cosas que harías diferente, y de un modo bastante natural las integrarás como objetivos a cambiar, y un día, aparecerán en el listado de aquello de loo que te sientes orgulloso. Y recuerda, no puedes cambiar lo que te pasa, pero sí lo que tú haces. Y también, cómo lo vives.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Acerca de Alberto Soler Sarrió

Mi nombre es Alberto Soler Sarrió. Estoy casado, soy padre de dos hijos y soy psicólogo. Tras haberme Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, posteriormente amplié mi formación en el área clínica realizando un Máster en Psicología Clínica y de la Salud,. En 2013 obtuve el certificado EuroPsy de Especialista en Psicoterapia. En 2015 comencé con el videoblog Píldoras de Psicología en el que cada semana trato un tema diferente relacionado con el crecimiento personal y la crianza de los hijos.  En la actualidad compagino mi consulta privada de psicología con charlas y conferencias sobre educación y crianza, contando con una experiencia de más de 10 años y 8000 sesiones de psicoterapia y asesoramiento a padres. He colaborado en varios espacios de radio, televisión y presa como El País Semanal o El Huffington Post, y formo parte del proyecto Gestionando Hijos

Un comentario

  1. Un habito que desconocía, ahora solo queda aplicarlo! vamos a probar a ver que tal, seguro que bien, muchas gracias Alberto! Esperamos más píldoras! Lo comparto.

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