La visita al pediatra sin dramas: consejos para padres y médicos

Hay familias en las que cada visita al pediatra es un pequeño drama. Algunas incluso ven al médico como un enemigo, como alguien que se interpone entre ellos y su manera de criar a su hijo. No voy a entrar a debatir cómo se llega a esa situación, porque cada caso es diferente, pero al final lo que pasa es que esa angustia acaba repercutiendo negativamente en el niño, que sufre más de lo necesario en cada visita. Esta semana voy a analizar qué podemos hacer para que la visita al pediatra no sea un drama. Y lo voy a hacer con algunos consejos, tanto para familias como para profesionales.

Qué pueden hacer los padres para mejorar la visita al pediatra

  • Normalizar: ir al pediatra es algo que forma parte de la cotidianidad, no es nada extraordinario.
  • Darle sentido: es una suerte disponer de un médico a nuestra disposición cuya única función es velar por la salud de nuestro hijo.
  • El médico no es el enemigo, pero tampoco un amigo que tenga que compartir todas nuestras ideas. Las discrepancias respecto a ciertos temas se deben tratar, pero no en presencia del niño.
  • Diplomacia y educación: hay que crear un buen clima que permita trabajar mejor al médico y que haga que tu hijo se sienta confiado y se deje explorar.
  • Nunca amenazar a nuestro hijo con la visita al pediatra. Eso de “si no te portas bien te va a pinchar” no es para nada una buena idea. Todo lo contrario. ¿Acaso es malo que le pinchen? 😉
  • Asumir que a los niños no les gusta ir al médico, pero es necesario para su salud. Quizá lo pasan mal, pero el beneficio es obvio.
  • Confianza. Quizá lo mas importante. Debemos confiar en la persona en la que delegamos una parte de la salud de nuestro hijo. Y si no merece nuestra confianza, siempre tenemos el derecho a cambiar de médico.

Qué pueden hacer los médicos

Si queremos que mejore el clima en la visita al pediatra, el objetivo principal será lograr la confianza de los pacientes. ¿Cómo podemos hacerlo? Todos los consejos que doy a continuación están destinados precisamente a ese fin. Veamos:

  • Relación médico – paciente como relación humana: es necesario cuidar el tono de voz, lo que se dice y cómo se dice (no ser paternalista, no juzgar, no presuponer), mirar a los ojos, preguntar si tienen dudas, etc. Si no se cuidan estos aspectos, la relación se resiente y no logramos la necesaria confianza del paciente.
  • Identificar necesidades: no todas las familias son iguales, y no todas necesitan lo mismo. Algunas sólo necesitan que les tranquilicen, otras necesitan mucha información, etc. Es importante identificar esas necesidades que van más allá del paciente en la camilla.
  • Empatizar: muchas de las señales de incomodidad, torpeza o incluso enfado que pueden aparecer en los padres (en los niños son esperables y normales) se deben a la preocupación: su hijo está enfermo, eso les genera incertidumbre y angustia, y esas emociones no les ayudan a actuar de la mejor manera. Es importante ser pacientes con ellos.
  • Ofrecer información: cuando los padres piden información no están cuestionando las decisiones del médico, sino que simplemente necesitan tener esa información. Y quién mejor para dársela que el mismo médico. Hay que verlo como una señal positiva de motivación.
  • Evitar juicios de valor, especialmente sobre aspectos relativos a las decisiones de cada familia en cuanto a la crianza de sus hijos, siempre que éstas no afecten de un modo directo a la salud del niño.

En el vídeo de esta semana tenéis mucha más información sobre cada uno de estos puntos. ¿Verdad que parece sencillo? Es algo en lo que si todos ponemos de nuestra parte, lograremos que la visita al médico sea algo mucho más llevadero, especialmente, para los más pequeños.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Acerca de Alberto Soler Sarrió

Mi nombre es Alberto Soler Sarrió. Estoy casado, soy padre de dos hijos y soy psicólogo. Tras haberme Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, posteriormente amplié mi formación en el área clínica realizando un Máster en Psicología Clínica y de la Salud,. En 2013 obtuve el certificado EuroPsy de Especialista en Psicoterapia. En 2015 comencé con el videoblog Píldoras de Psicología en el que cada semana trato un tema diferente relacionado con el crecimiento personal y la crianza de los hijos.  En la actualidad compagino mi consulta privada de psicología con charlas y conferencias sobre educación y crianza, contando con una experiencia de más de 10 años y 8000 sesiones de psicoterapia y asesoramiento a padres. He colaborado en varios espacios de radio, televisión y presa como El País Semanal o El Huffington Post, y formo parte del proyecto Gestionando Hijos

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