¿Nos pasamos de positivos? Los límites del optimismo y el positivismo | Vídeo

Ser positivo y optimista, en principio, es algo que suena muy bien. Al menos, mejor que ser una persona negativa y pesimista, que sólo ve el lado malo de las cosas. Pero sucede como en muchas otras cosas, que si nos pasamos al final puede acabar volviéndose en nuestra contra. La “psicología positiva” es una rama de la psicología que se centra en estudiar los aspectos más positivos del ser humano, en contraposición a los enfoques más tradicionales que sólo se centraban en la patología.

¿Pero qué es lo que pasa? Que lo que comienza siendo algo serio y con mucho sentido, puede acabar desvirtuándose en una especie de terapia pseudocientífica llena de slogans más propios de una camiseta o una taza de café. Hablo de ese buenrollismo impuesto por el que la vida hay que verla de color de rosa sí o sí. Cuando llevamos esto al extremo, nos encontramos con toda clase de pensamiento místico, por el que se llega a afirmar que “el poder de la mente es infinito”, que “basta con desear algo con suficiente fuerza para lograrlo”, o culpabilizar a un enfermo de cáncer diciéndole que si no es más optimista no se curará nunca. Esto, obviamente, ya no es psicología sino que es es simple y llanamente pseudociencia. Es cruel afirmar (y, sobretodo, sin ninguna prueba) que alguien desarrolla una enfermedad como el cáncer o que no avanza en su tratamiento es por no estar siendo lo suficientemente positivo y no desearlo lo suficiente.

Imponer la felicidad y el optimismo en cualquier circunstancia puede generar una presión difícil de gestionar, en la cual tenemos dos problemas: primero, el problema de origen. Y segundo, el problema que nos creamos al no vernos capaces de poner “al mal tiempo, buena cara”.

El optimismo está muy bien, es positivo para enfrentarse a la vida de un modo saludable. La vida no es de color de rosa, pero tampoco es tan negra como a veces la vemos. Pero no tenemos que sacar las cosas de quicio atribuyéndole esos poderes casi mágicos a tanto buenrrollismo. Porque así podemos estar abriendo la puerta a un pensamiento mágico que hace mucho más mal que bien.

En el vídeo os hablo de todo esto y mucho más. Vosotros, ¿qué pensáis de todo este buen rollo?

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

Acerca de Alberto Soler Sarrió

Mi nombre es Alberto Soler Sarrió. Estoy casado, soy padre de dos hijos y soy psicólogo. Tras haberme Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia, posteriormente amplié mi formación en el área clínica realizando un Máster en Psicología Clínica y de la Salud,. En 2013 obtuve el certificado EuroPsy de Especialista en Psicoterapia. En 2015 comencé con el videoblog Píldoras de Psicología en el que cada semana trato un tema diferente relacionado con el crecimiento personal y la crianza de los hijos.  En la actualidad compagino mi consulta privada de psicología con charlas y conferencias sobre educación y crianza, contando con una experiencia de más de 10 años y 8000 sesiones de psicoterapia y asesoramiento a padres. He colaborado en varios espacios de radio, televisión y presa como El País Semanal o El Huffington Post, y formo parte del proyecto Gestionando Hijos

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