Las mentiras del psicoanálisis | Vídeo

Los estereotipos es lo que tienen: si preguntamos cuál es la primera imagen que le viene a la cabeza a una persona al pensar en la psicología, probablemente nos hable de ese estereotipo del psicoanalista con barba, de espaldas a un diván, en silencio. Y no es justo. Porque el psicoanálisis no es psicología, es una pseudociencia sin efectividad probada. Relacionar el psicoanálisis con la psicología que a día de hoy miles de profesionales realizamos en nuestras consultas sería lo mismo que asociar sangrías y sanguijuelas a la medicina: algo que hace un siglo podría estar muy bien, pero que afortunadamente hoy ya lo tenemos bastante superado gracias a los avances científicos.

Empezaremos por la base: el psicoanálisis nunca ha mostrado ser más eficaz en el tratamiento de cualquier trastorno psicológico que la remisión espontánea de los síntomas. Es decir, que si un paciente se cura, es a pesar del psicoanálisis, no gracias a él.

Freud: cocainómano, misógino y homófobo.

Freud era un médico que, además de ser cocainómano y estar obsesionado con el sexo, era profundamente misógino. Atribuía a la condición de mujer prácticamente la mayor parte de los problemas que éstas tenían. Un diagnóstico frecuentemente utilizado en el psicoanálisis es el de histeria, cuyo nombre proviene de la palabra griega empleada para referirse al útero. Muchos no saben que una parte del tratamiento que aplicaban consistía en masturbar a sus pacientes femeninas hasta el orgasmo, lo que consideraban que liberaba su tensión acumulada. Incluso culpaba a las madres de trastornos como la esquizofrenia, que se ha probado sobradamente su fuerte componente genético. Ah, y considera la homosexualidad como una enfermedad derivada de una mala resolución del complejo de Edipo (enfermedad inexistente inventada por él), por lo que incluso algunas sociedades psicoanalíticas han impedido que los homosexuales ejercieran como terapeutas.

Los principales pilares del psicoanálisis nunca se han demostrado

Los principales postulados de la teoría freudiana (la existencia del ello, yo y superyo, del consciente y el inconsciente, de los estadios de la personalidad -oral, anal y fálica-) nunca han sido probados mediante el método científico, sino que más bien son una creación literaria por parte de Freud basada en su propia experiencia con sus pacientes. Recordemos que las observaciones clínicas de Freud no son más que colecciones de anécdotas sobre casos particulares. Algo muy poco o nada generalizable a la población general.

Por ejemplo, más de un siglo después de la publicación de La Interpretación de los Sueños, la práctica psicoanalítica sigue siendo ajena a los avances científicos experimentados por la psicología, la medicina y la neurología en la comprensión del funcionamiento de la mente durante el sueño, los cuales refutan las ideas defendidas por Freud.

Otro pilar básico del psicoanálisis, el inconsciente, podríamos decir que no existe, o al menos no tal y como lo planteaba Freud. Aunque existe cierta información ajena a la consciencia que puede influir en nuestro comportamiento, ésta no lo hace de una manera misteriosa o casi mágica revelando oscuros y ocultos deseos como plantea el psicoanálisis.

El psicoanalista siempre tiene la razón.

Las argumentaciones del psicoanalista son infalsables: ante la más exótica interpretación de tu psicoanalista (por ejemplo, que todos tus problemas vengan por una extraña fijación sexual que tuviste de niño hacia tu bisabuela materna), no tienes más que dos opciones: o lo aceptas como cierto (con lo que le das la razón a tu psicoanalista) o lo rechazas, con lo que tu analista te dirá que estás manifestando claramente represión o resistencia y tratando de mantener tales ideas a salvo en tu inconsciente. Y de ese modo también le das la razón a tu psicoanalista, claro.

El psicoanálisis implanta falsos recuerdos en sus pacientes

Como señalan Ascensión Fumero y Carlos Santamaría en “El psicoanálisis ¡vaya timo!” “las investigaciones sobre falsos recuerdos parecen indicar que algunas de las cosas que los pacientes sometidos a psicoanálisis creen recordar podrían al menos haber sido implantadas durante el tratamiento y no ser genuinas recuperaciones de hechos olvidados”. El psicoanálisis puede implantar falsos recuerdos en sus pacientes, habitualmente referidos a la existencia de abusos sexuales en la infancia que nunca ocurrieron. Esto es porque la memoria no funciona como Freud creía. Recordar es un proceso constructivo, en el que cada vez que rememoramos un hecho lo alteramos de algún modo. Y el contexto en el que se produzca el recuerdo, influirá en la nueva memoria creada.

Los riesgos del psicoanálisis

Uno de los principales riesgos del psicoanálisis está en alejar al paciente de acudir a un profesional que utilice un tratamiento efectivo para resolver su problema. Lo mismo ocurre con otras pseudociencias o medicinas alternativas como la homeopatía, el reiki o la imposición de manos. Esto le ocurrió de hecho al propio Freud, que confundió el diagnóstico de un cáncer abdominal de una paciente suya con un problema histérico que trató con psicoanálisis. Finalmente la paciente murió.

En resumen, y si nos basamos exclusivamente en la evidencia científica disponible, podríamos decir que el psicoanálisis puede estar bien como entretenimiento intelectual para gente acaudalada, pero no debería utilizarse para tratar problemas psicológicos reales. Porque no es eficaz.

Si queréis ampliar información sobre este tema, os recomiendo el libro «El psicoanálisis ¡vaya timo!» escrito por Ascensión Fumero y Carlos Santamaría, ambos Doctores en psicología, investigadores y profesores universitarios. Igualmente os recomiendo La Venganza de Hipatia, un blog donde Angelo Fasce habla sobre ciencia, psicología y neurociencia, así como la charla que Angelo dio para EEEP – Valencia, titulada «Cuando tu psicólogo es un chamán«.

Recordad que ya está a la venta nuestro libro «Hijos y padres felices», en el que tratamos temas que van desde las rabietas hasta el sueño, pasando por la alimentación, lactancia, premios y castigos, límites, apego, colecho, etc.  ¡Os gustará!

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Y si os preocupa el sueño de los más pequeños, podéis acceder ya al curso que hemos preparado junto a Escuela Bitácoras llamado «El sueño en la infancia». Un curso con cerca de 4 horas de vídeo en alta definición que os ayudará a encontrar el equilibrio entre las necesidades de descanso de adultos y niños, tan necesario para favorecer la armonía familiar. Y en un formato especialmente pensado para madres y padres. ¡No os lo perdáis!

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

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