Psicología infantil · Valencia y Foios

Tratamiento de los problemas de conducta
en Valencia: cuando el comportamiento es la señal

Rabietas que no remiten, desobediencia sistemática, agresividad, desafío constante. Antes de trabajar el comportamiento, hay que entender qué hay detrás. Eso es lo que hacemos.

Rabietas, TND, agresividad, Trastorno de Conducta Presencial en Valencia y Foios, o por videollamada Sin lista de espera larga
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UNICEFAlianza Salud Mental

Llevas tiempo sintiéndote desbordado. Pruebas una cosa, no funciona. Pruebas otra, tampoco. Y en algún momento empiezas a dudar de ti mismo como padre o madre, como si el problema fuera tu incapacidad y no la falta de una estrategia que encaje con lo que le pasa realmente a tu hijo. No eres el primero ni el último en llegar a esa conclusión, y lo más probable es que sea falsa.

Los problemas de conducta en la infancia tienen solución, pero la clave no está en imponer más disciplina ni en encontrar la técnica de manejo perfecta. Está en entender qué hay detrás: un TDAH sin diagnosticar, unas altas capacidades que no tienen salida, una ansiedad que se disfraza de agresividad, o un niño que no ha aprendido todavía a gestionar la frustración. Cuando encontramos eso, el trabajo va mucho más rápido.

El problema

¿Qué son los problemas de conducta y por qué no desaparecen solos?

Un término paraguas que agrupa cuadros muy distintos, con causas distintas.

No existe un único diagnóstico llamado "problemas de conducta". Es una categoría amplia que incluye desde rabietas frecuentes e intensas en la primera infancia —perfectamente normales en pequeñas dosis, problemáticas cuando se cronifican— hasta patrones más elaborados de desafío, agresividad o incumplimiento de normas en niños más mayores.

Lo que sí tienen en común es que generan un nivel de conflicto que desborda a la familia y, en muchos casos, también al colegio. Y que casi siempre son una señal: el niño no tiene en ese momento las herramientas para comunicar lo que le pasa de otra manera. El comportamiento no es el problema. Es el idioma con el que el niño habla cuando no tiene otro.

Estas son las presentaciones más frecuentes con las que trabajamos:

  • Rabietas frecuentes o de alta intensidad en niños de 2 a 7 años, que no remiten con el tiempo esperado o que resultan imposibles de manejar.
  • Desobediencia sistemática y resistencia persistente a las normas, especialmente con figuras de autoridad.
  • Trastorno Negativista Desafiante (TND): patrón estable de comportamiento irritable, desafiante y vengativo durante al menos seis meses, que interfiere de forma significativa en la vida familiar y escolar.
  • Agresividad física o verbal hacia iguales, adultos u objetos, sin que haya una situación clara que la provoque.
  • Trastorno de Conducta: patrón más grave en niños mayores o adolescentes, con incumplimiento reiterado de normas sociales, intimidación, mentiras repetidas o comportamientos que ya preocupan seriamente.
  • Problemas de conducta secundarios: cuando el comportamiento difícil aparece como consecuencia directa de un TDAH no tratado, unas altas capacidades sin identificar, o una ansiedad que el niño no sabe expresar de otra forma.

Si tienes la sospecha de que puede haber un TDAH detrás de lo que estás viendo, puedes informarte sobre nuestra evaluación de TDAH infantil en Valencia. Y si el patrón es más de frustración con el aprendizaje o aburrimiento que no encaja con la edad, la evaluación de altas capacidades puede dar respuestas que no esperabas.

Metodología

Cómo trabajamos los problemas de conducta en consulta

Primero entendemos, después actuamos. No al revés.

La primera sesión no es con el niño, es con los padres. Necesitamos entender el contexto antes de ver al niño: cómo son las explosiones, cuándo ocurren, qué las desencadena, cómo responde habitualmente la familia, qué se ha probado ya. Esa información nos da la primera hipótesis sobre qué está pasando realmente.

A partir de ahí evaluamos al niño directamente: observación clínica, pruebas si son necesarias, y conversación adaptada a su edad. No buscamos "pillarlo en falta" ni confirmar una etiqueta. Buscamos entender cómo procesa las situaciones que le resultan difíciles y si hay algo de fondo que esté alimentando el patrón. En bastantes casos, este proceso descarta —o confirma— un TDAH u otra condición que explica por qué lo que intentáis en casa no está funcionando.

El trabajo posterior combina sesiones individuales con el niño —entrenamiento en regulación emocional, tolerancia a la frustración, resolución de conflictos— con orientación paralela a los padres sobre cómo responder de manera más efectiva. El cambio real ocurre en casa, no solo en consulta, y los padres son parte activa del proceso, no solo espectadores.

El proceso

Qué ocurre desde la primera sesión

Cuatro pasos concretos, sin incertidumbre.

1
Primera cita: solo padres

Nos reunimos con los padres sin el niño. Mapeamos el patrón completo: frecuencia, intensidad, contexto, historia familiar y qué se ha probado hasta ahora. Esta sesión nos permite llegar al niño con hipótesis concretas, no con suposiciones genéricas.

2
Evaluación del niño

Conocemos al niño directamente. Según la edad y lo que observamos, usamos observación clínica, pruebas estandarizadas y conversación libre. El objetivo es entender qué hay detrás de la conducta —y si hay algo de fondo que explicarla— antes de diseñar ninguna intervención.

3
Devolución y plan de trabajo

Te contamos qué hemos encontrado y cómo lo vamos a trabajar. No un informe genérico: un plan concreto con objetivos claros, qué haremos en sesión con el niño y qué podéis hacer en casa. Si hay un diagnóstico que dar, también es aquí.

4
Trabajo terapéutico y seguimiento

Sesiones regulares con el niño combinadas con seguimiento a los padres. A medida que el niño va cambiando y adquiriendo herramientas, ajustamos el enfoque. El alta llega cuando el patrón está estabilizado y la familia tiene recursos para manejarlo sola.

Para quién es

Señales de que puede ser el momento de pedir ayuda

No hace falta tener un diagnóstico ni haber agotado todas las opciones. Con que el patrón te desborde, es suficiente.

Llevas meses gestionando explosiones diarias que acaban en gritos y desbordamiento de toda la familia. Ya no sabes qué funciona y qué lo empeora.

El colegio también te ha comunicado que hay problemas de comportamiento en clase. El patrón no es puntual ni situacional: aparece en todos los entornos.

Intuyes que detrás puede haber algo más: desatención, frustración con el aprendizaje, un niño que parece aburrido y no encaja. No tienes un diagnóstico pero la duda está ahí.

Tu hijo ya es mayor —entre 10 y 16 años— y el conflicto ha escalado a un nivel que ya no se parece a la adolescencia normal: desafío sistemático, mentiras frecuentes, o comportamientos que os preocupan seriamente.

Ilustración de apoyo psicológico en consulta infantil

El comportamiento es el idioma del niño que todavía no tiene otro

Los niños no eligen comportarse mal. Cuando un niño explota, desafía o agrede de forma repetida, lo que está haciendo —aunque no lo sepa— es comunicar que algo le desborda y no tiene las herramientas para manejarlo de otra manera. Cambiar el comportamiento sin entender eso es posible a corto plazo, pero no se sostiene.

Por eso una parte esencial de nuestro trabajo es descartar o confirmar condiciones que generan conducta difícil: el TDAH hace que el niño tenga grandes dificultades para inhibir impulsos; las altas capacidades no identificadas generan frustración y comportamientos disruptivos; la ansiedad se manifiesta en algunos niños como irritabilidad o agresividad, no como miedo visible. Sin ese paso previo, trabajar la conducta es tratar el síntoma sin ir a la causa.

El objetivo no es un niño obediente. Es un niño que entiende lo que le pasa, que tiene recursos para manejarlo, y unos padres que saben cómo responderle. Eso es lo que cambia las cosas a largo plazo.

Conoce nuestra forma de trabajar con infancia y adolescencia →

Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de empezar

¿A partir de qué edad se puede consultar por problemas de conducta?

Desde los 2-3 años si las rabietas son muy intensas o muy frecuentes y no remiten. Lo más habitual es que las familias consulten entre los 4 y los 10 años, cuando el patrón ya está claro y afecta al colegio y a la vida en casa. No hay una edad mínima: si el comportamiento te desborda y ya has probado de todo, es el momento de consultarlo.

¿Cuánto dura el tratamiento?

Depende de la causa subyacente y de la edad del niño. En casos de rabietas o desobediencia sin diagnóstico asociado, suelen bastar 3-4 meses de trabajo combinando sesiones con el niño y orientación a los padres. Si hay un TDAH, un Trastorno Negativista Desafiante u otra condición de base, el proceso es más largo y estructurado. Siempre hacemos una estimación realista desde el inicio.

¿Se puede hacer el tratamiento por videollamada?

Sí. La psicoterapia online es completamente válida. Trabajamos igual de bien en formato videollamada que en consulta presencial en Valencia o Foios.

¿Necesito un diagnóstico previo para empezar?

No. No hace falta ningún diagnóstico previo ni derivación médica. Si el comportamiento de tu hijo te preocupa y sientes que lo que has probado no funciona, eso es suficiente para empezar. La evaluación, y si es necesario el diagnóstico, la hacemos nosotros en el proceso.

¿Trabajáis solo con el niño o también con los padres?

Siempre con ambos. Los problemas de conducta no se resuelven solo trabajando con el niño en consulta: buena parte del cambio ocurre en casa, así que la orientación a los padres es una parte central del trabajo. La primera sesión, de hecho, es solo con los padres, sin el niño.

¿Cómo sé si detrás hay un TDAH u otra cosa?

Esa es exactamente una de las primeras preguntas que resolvemos en la evaluación. El TDAH, las altas capacidades no identificadas y la ansiedad son las causas más frecuentes de conducta difícil que no responde a los abordajes habituales. Si tras la evaluación vemos indicios de TDAH, te explicamos el proceso de diagnóstico completo de TDAH infantil.

Centro de Psicología Alberto Soler · Valencia

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