Ventajas de ser introvertido

La introversión se refiere en realidad a la preferencia por entornos con un bajo nivel de estimulación, es decir, una preferencia por lugares más tranquilos, menos ruidosos, que implican menos acción, sin aglomeraciones de gente. Por su contra, los extrovertidos necesitan unos niveles de estimulación mayores para sentirse cómodos.
Las personas introvertidas no son antisociales, de hecho disfrutan de las relaciones sociales pero de un modo distinto a los extrovertidos, habitualmente prefieren relacionarse con otras personas uno-a-uno en vez de en grandes grupos de personas, que les aturden y les hacen sentir incómodos.
¿Ser introvertido puede tener ventajas? Sí, al igual que la extroversión, la introversión también tiene sus aspectos positivos. Algunos de ellos serían:
- Suelen ser personas más creativas.
- Escuchan más a las personas con las que hablan.
- Tienen una vida interior más rica: no necesitan tanta estimulación externa para sentirse bien.
- Son más prudentes y reflexivos.
- Incurren en menos conductas de riesgo.
- Son más sensibles, introspectivos, calmados y modestos.
Estas son algunas de las características positivas más frecuentemente atribuidas a los perfiles introvertidos de personalidad, aunque hay muchas más. ¿Cuáles se te ocurren?
De este modo, algo que debemos tener muy en cuenta es que la introversión no es una enfermedad ni algo que forzosamente haya que corregir. Es necesario aceptar los rasgos de introversión que podemos tener para así poder exprimir su potencial. No obstante, algunos de los factores que hemos comentado que en ocasiones pueden asociarse a la introversión, como la timidez o el déficit de habilidades sociales, sí pueden convertirse en un problema si nos afectan en nuestro día a día y nos producen malestar; por ejemplo, un caso extremo de timidez podría ser la fobia social. En estos casos, deberíamos esforzarnos por superar tales factores o buscar ayuda si por nosotros mismos no podemos.
Algunos de estos temas formaron parte mi última participación en el programa En Connexió, programa de Canal 9 en el cual he colaborado en otras ocasiones hablando sobre temas relacionados con la psicología. Si tenéis interés en ver el reportaje, podéis hacerlo a continuación:
Y tú, ¿te consideras introvertido o extrovertido?, ¿sigues pensando que ser introvertido es algo negativo?
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Simplificar nuestra vida para ser más felices
“El secreto de la felicidad, como ves, no se encuentra en la búsqueda de más, sino en el desarrollo de la capacidad para disfrutar de menos.” - Sócrates
Esforzarse por crecer y mejorar es deseable y positivo, pero en ocasiones podemos caer en una insatisfacción crónica, por la cual perdemos la capacidad de disfrutar con aquello que tenemos. Nos esforzamos por mejorar nuestras vidas, a menudo movidos porque no estamos satisfechos (no somos felices) con cómo son las cosas. Si no nos gustamos, no nos gusta cómo nos vemos, tratamos de mejorarnos a nosotros mismos. Si no nos gusta nuestra casa, nos esforzamos por trabajar más duro para conseguir una mejor. Queremos que todos a nuestro alrededor también mejoren, así que les empuja a cambiar, y nos sentimos frustrados cuando no lo consiguen.
Esta es una lucha que nunca acaba. Cuando no estamos satisfechos con cómo son las cosas, incluidos nosotros mismos, hacemos cambios, pero entonces, ¿qué sucede? Seguimos insatisfechos, porque la raíz de ese problema no son las cosas que nos rodean (o de cómo nos vemos, etc), si no nuestras expectativas y nuestra baja capacidad de aceptación.
Esperamos que las cosas sean diferentes, y esto significa que siempre somos, de algún modo, infelices. Si las cosas no se ajustan a nuestras expectativas, tratamos de corregir este problema intentando cambiar el mundo que nos rodea, tratando de lograr que los otros cambien, tratando de cambiarnos a nosotros mismos. Nos sentimos obligados a gastar, consumir, comprar más cosas... lo cual en muchas ocasiones tiene su origen en esta insatisfacción vital.

Debemos tratar de simplificar nuestras vidas para poder superar esta compulsión, pero sólo podremos lograr este objetivo si nos dirigimos a la raíz del problema: nuestras expectativas.
Tómate un momento y observa las cosas que están a tu alrededor. ¿Estás contento con ellas, o te gustaría que cambiasen? Piensa en lo que haces cada día, y pregúntate si estás satisfecho con tu vida diaria, o si te gustaría un cambio. Piensa en las personas que te rodean en tu vida, y pregúntate si estás satisfecho con ellas, o si te gustaría que cambiaran. Piensa en ti mismo, y observa si hay cosas con las que no estás satisfecho, si quieres cambiarte a ti mismo.
Ahora, para cada cosa que has pensado que necesita cambiar, trata de detenerte por un momento y pensar si puedes simplemente aceptar cada una de ellas, tal y como son en este momento. Pregúntate si puedes aceptar a cada persona en su vida por lo que son, exactamente como son. Pregúntate si puedes aceptar tu cuerpo tal cual es, sin la necesidad de cambio.
Para hacer este ejercicio se necesita práctica, así que si te resulta difícil en un primer momento, no te desanimes.
Esto no quiere decir que nunca vayamos a cambiar nada. Podemos y debemos desarrollar hábitos saludables y hacer que nuestros cuerpos y nuestra vida sea saludable a través del tiempo, pero podemos lograr al mismo tiempo ser felices con lo que ya somos. El cambio es inevitable, positivo y necesario, pero no requiere necesariamente que no aceptamos las cosas como son, que no podamos estar satisfechos con las cosas tal como ya lo son.
Una vez que lleguemos a ser felices con las cosas, personas y con nosotros mismos tal y como son, podremos sentirnos completos sin la necesidad de consumir para llenar un hueco en nuestras vidas. Simplificar nuestra vida se convierte en una posibilidad, porque una vez estamos satisfechos con las cosas tal como son, ya podemos ser capaces de eliminar aquello que es innecesario y disminuir nuestras necesidades.
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Este artículo está inspirado en el escrito por Leo Babusta en mnmlist: http://mnmlist.com/ok/
Amaxofobia, o fobia a conducir
Tener fobia a conducir no se limita a tener miedo al coche o ponerse ansioso al volante; esto le ocurre a cerca de uno de cada tres conductores; tener miedo a conducir es algo normal que, mientras que no nos paralice o interfiera de forma significativa en nuestro día a día, no podemos considerar como fobia.
Quien tiene fobia a conducir, tan sólo con pensar en que debe coger el coche y no tiene escapatoria, es probable que sienta cómo su nivel de ansiedad se incrementa hasta niveles muy elevados, hasta el punto de tener que buscar cualquier excusa para evitar exponerse a esa situación. A veces, cuando estas personas deciden enfrentarse a sus miedos y se ponen al volante, sólo lo hacen en determinados itinerarios, sin salir a la carretera, y preferiblemente con una persona de confianza a su lado en quien poder delegar el control del vehículo en caso de ver que la situación les supera.

No obstante, pese a lo incapacitante que puede llegar a ser, el tratamiento de la amaxofobia suele ser bastante sencillo y da unos resultados muy positivos, haciendo que la persona que la sufre pueda conducir con normalidad, sin experimentar esos niveles de ansiedad tan paralizantes.
El primer paso que se sigue es el de realizar una cuidadosa evaluación que permita descartar que esta fobia se debe a cualquier trastorno psicológico más amplio (como, por ejemplo, una agorafobia). Tras la evaluación, se le explica al paciente qué es lo que le sucede y cómo se va a realizar el tratamiento, y se le entrena en técnicas de relajación y manejo de pensamientos negativos (entre otras técnicas), que le van a permitir enfrentarse a la ansiedad. Una vez el paciente ha aprendido a manejar su ansiedad, se pone en marcha un programa de exposiciones progresivas a la conducción, inicialmente acompañado y más tarde de manera individual. El ritmo de estas exposiciones siempre lo marca el paciente, y el objetivo es que finalice cada una de estas sesiones de exposición sin ansiedad. Conforme avanzan las sesiones, la persona va enfrentándose cada vez a situaciones más complejas de manera exitosa, logrando finalmente una competencia en la conducción equiparable a la del resto de conductores.
A continuación, podéis ver una entrevista que me hicieron el Canal 9 el pasado 7 de Febrero para hablar sobre este tema. La entrevista está ilustrada con algunos casos prácticos de pacientes con esta fobia.
Espero que os resulte de interés:
Gestiona tu tiempo de forma más eficaz
1. Delimita un tiempo y lugar para el trabajo. Tanto si trabajas por cuenta propia como si eres asalariado, debes esforzarte por delimitar tu trabajo a un momento y lugar concretos. Separa tu vida personal de la laboral. Tú NO eres tu trabajo.
2. Identifica tus tareas. Toma papel y lápiz y trata de anotar todas las tareas diferentes a las que le dedicas tiempo a lo largo del día. Habitualmente englobamos bajo el término “trabajo” gran cantidad de tareas que responden a muchos perfiles distintos; si puedes identificar cuáles son esas tareas, podrás gestionar mejor el tiempo que dedicas a cada una de ellas, ya que no todos los momentos son los ideales para todas las tareas. Algunas de esas tareas pueden ser responder correos, hacer balances económicos, hablar con socios, clientes o proveedores, procesar datos, escribir informes, etc. Tu trabajo son muchos trabajos. Identifícalos.

4. Planifica los imprevistos. Cuando establezcas tu horario, debes contabilizar el tiempo que vas a “perder” a causa de los imprevistos y asignarles un hueco diario en tu agenda. Cuando se presenten esos imprevistos (no dudes que lo harán: un compañero que te pide ayuda, un cliente necesita aclaraciones, etc.) deberás derivarlos al momento que has planificado para atenderlos: “Disculpa pero en este momento no puedo responderte. Permíteme que te llame a las 11.00” sería un mensaje tipo a transmitir.

Un protocolo de aterrizaje puede ser: revisión del correo (¡no se hace en casa, se hace en el trabajo!), marcado de mensajes prioritarios a responder, revisión de cuentas y tareas del equipo, revisión de la agenda. Una vez hemos planificado la jornada, ya podemos empezar a trabajar.
El protocolo de despegue debe permitirnos, acabar de atar las tareas que hemos realizado a lo largo del día, distribuir el trabajo pendiente para la siguiente jornada y hacer una última revisión del correo antes de acabar el día.
6. Ten una lista de tareas pendientes. Con el objetivo de evitar el salto de una tarea a otra conforme van apareciendo, debes tener una lista (de papel o electrónica) en la que vayas anotando todas y cada una de las tareas que requieran tu tiempo, tanto a nivel personal como laboral pero que no estén contempladas en tu agenda. Dentro de tu protocolo de aterrizaje y despegue irás asignando esas tareas a tu agenda en función del tiempo que requieran y del que dispongas.
7. Dedica un tiempo fijo a responder correos. El correo electrónico es un gran facilitador de la gestión del trabajo. No obstante, un uso incorrecto puede hacer que acabes siendo un esclavo de tu propia herramienta. La prioridad para responder los correos la asignas tú, no el remitente. Establece esa prioridad y distribuye a lo largo del día diferentes bloques de tiempo (no superiores a 30 minutos) para ir respondiendo los mails.
8. Respétate para que te respeten. Para que tus clientes, socios, compañeros o superiores respeten tu metodología de trabajo, primero debes ser tu quien la respete, y la primera forma de hacerlo es mediante la disciplina. Elige uno de los puntos anteriores y trata de llevarlo a cabo desde hoy mismo.
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Incorporación al cuadro médico de Asefa para psicología

De este modo, si disfrutas de un seguro de salud con Asefa, puedes disfrutar de la cobertura de tratamiento psicológico que incluye tu póliza sin copagos adicionales.
Si tienes un seguro médico con Asefa y deseas acudir a mi consulta de psicología, debes seguir los siguientes pasos:
- Primero, tienes que solicitar visita con un psiquiatra del cuadro médico de Asefa y pedirle que te haga un volante para psicoterapia. Puedes consultar el cuadro médico aquí.
- Una vez tengas el volante, tienes que ponerte en contacto con Asefa para solicitar tu número de autorización del tratamiento de psicoterapia. Para hacerlo, puedes llamar al teléfono 902.888.356, o bien acudir a su oficina de Valencia.
- Una vez ya tienes el número de autorización, ya puedes ponerte en contacto conmigo para solicitar tu primera cita.
9 ideas para enfrentarte a la navidad cuando tienes ansiedad o depresión

1. Conviértete en una prioridad. Durante las fiestas, mientras hacemos de anfitriones, compramos, cocinamos, limpiamos y atendemos a los demás, en ocasiones dejamos de lado cuidar de nosotros mismos. No obstante, recuerda que tu salud es lo primero, lo cual también implica mantener tu rutina en la medida de lo posible: asegúrate de dormir las horas necesarias y no dejar de lado las actividades que te benefician, tales como el ejercicio físico o pasar tiempo con los amigos.
2. Evita sentirte culpable. Durante la época de fiestas, queremos hacer las cosas lo mejor posible para los demás y no herir los sentimientos de nadie. La parte negativa de ello es que nos presionamos en exceso y tendemos a sentirnos culpables sin motivos para ello, cuando las cosas no salen como nos habría gustado. Sin embargo, es importante recordar que no es realista complacer a todos.
3. Mantente conectado. Si no te encuentras bien durante estas fechas, quizá tengas la tentación de aislarte, pero esto no hará más que hacerte sentir peor. Si no estás de ánimo para las celebraciones navideñas, considera la posibilidad de pasar el tiempo con un amigo o llamar a alguna persona que se preocupe por ti y que entienda el momento por el que estás pasando. Sentirte comprendido por esa persona puede hacerte sentir mucho mejor.
4. Sintoniza con tus sentimientos y se honesto. Puedes querer mucho a tu familia, pero si eres honesto contigo mismo, quizá te das cuenta que también estar con ellos puede ser muy estresante. Aceptar esta realidad, aunque sea algo incómoda, puede ayudarte a encontrar nuevas formas de enfrentarte a estas situaciones y disminuir tu culpabilidad.
5. Identifica qué es lo que realmente quieres hacer. Por ejemplo, puede apetecerte pasar el día entero con tu familia, o quizá sólo te apetece pasar más tarde a tomar el café. En el momento en el que identificas estas decisiones como tales y no como obligaciones, puedes sentirte algo mejor.
6. Ten un plan por si la ansiedad o el estrés aparecen. Si experimentas con frecuencia ansiedad (en forma de crisis de ansiedad, por ejemplo) o estrés, ten un plan para ausentarte temporalmente si comienzas a sentirte mal. Tu “retirada estratégica” puede consistir en sacar al perro, tumbarte unos minutos en la cama o tomar una infusión en la cocina. Una vez pasa ese tiempo, debes decidir si volver a la reunión familiar es la mejor idea o no.
7. Ten alguien cerca o al alcance de una llamada o mensaje, que sepa por lo que estás pasando y que capte cómo te encuentras. Puede ser una hermana, prima, amiga, etc. que, además, puede necesitar también tu ayuda y apoyo tanto como tu la suya.
8. Evita el alcohol. Tomar alcohol puede interferir con la medicación (si la estás tomando). Además, también puede hacer más probable que se den situaciones embarazosas por las que no quieres pasar. Probablemente no quieras sentirte más desinhibido o desinhibida cuando tienes una persona a tu lado que, con sólo una palabra te pone de los nervios. La situación puede ser realmente incómoda.
9. Ríe mucho. Siempre que puedas, trata de ver la parte cómica de todo lo que está sucediendo. ¡Funciona! ;-)
Basado en: Tartakovsky, M. (2011). 9 Ideas for Coping with the Holidays When You Have a Mental Illness. Psych Central. Retrieved on December 11, 2011, from http://psychcentral.com/blog/archives/2011/12/05/9-ideas-for-coping-with-the-holidays-when-you-have-a-mental-illness/
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9 ideas para salir del bloqueo
- La pasividad conduce al bloqueo, y la acción es nuestro mejor antídoto. En muchas ocasiones, para poder poner en orden nuestra vida primero debemos poner en orden nuestro entorno. Mira a tu alrededor… Tu casa (o tu habitación si no tienes casa propia) son un reflejo de tu vida. Haz que tu entorno proyecte aquello que tu quieres incorporar en tu vida.
- ¿Cómo son tus horarios? Si no dispones de unos horarios estables, ya tienes un primer elemento que puedes cambiar. Esto es especialmente importante en situaciones de desempleo, ya que al faltar el trabajo perdemos uno de los principales marcadores diarios. Despiértate todos los días a la misma hora, y no varíes esta hora en exceso durante los fines de semana. Divide el día en dos bloques, uno será la mañana y otro la tarde. Debes asignar diariamente una tarea a cada uno de esos bloques, y debe ser una tarea que puedas concluir. Ello te ayudará a subdividir las tareas complejas.
- Subdivide las grandes tareas en bloques manejables. No pretendas lograrlo todo el primer día, si no distribuyes bien tu carga de trabajo sólo conseguirás frustración, cansancio y abandono. Crea tus propias metas a corto, medio y largo plazo. Empieza el día teniendo claro qué quieres conseguir.

- Ten una planificación semanal. Antes de iniciar la semana (un buen momento para ello son los domingos por la tarde) dedica unos minutos a anotar en la agenda aquellas tareas más importantes que quieres hacer para la semana que entra. Asígnales una fecha de ejecución y estima el tiempo que te va a tomar.
- Se flexible. Los imprevistos son tremendamente frecuentes, pero no puedes permitir que su presencia acabe boicoteando tu agenda. Aprende a asignar una prioridad a esos imprevistos, no todos requieren una acción inmediata; si requieren de esa acción, rebusca en tu agenda actividades que posponer para poder atenderlo. Si no requieren acción inmediata, asígnale día y hora para atenderlos. No todos los imprevistos son urgentes ni importantes.
- Sal de casa. Si tu bloqueo es intelectual (estudios, escribir una memoria, preparar una oposición, etc.) prueba a cambiar de contexto e introduce nuevas rutinas en tu día a día. ¿Porqué no cambias tu contexto habitual por una visita a la biblioteca? Por el camino te despejarás, tomarás el aire y eso te ayudará a tener una mejor predisposición al trabajo.
- Prioriza y jerarquiza. ¿Tu bloqueo se debe a no encontrar empleo? Ya dediqué hace unas semanas un artículo íntegramente a este punto, te puede resultar de interés releerlo. Haz una lista con tres columnas; una con aquellos trabajos y empresas para los que te encantaría trabajar, otra con aquellos para los que te sientes preparado pero son menos prioritarios, y otra con aquellos puestos de “último recurso”. Crea un currículum adaptado para cada tipo de puesto y lánzate a ello.
- Haz ejercicio, cuida tu alimentación y respeta las horas de sueño. Sea cual sea el bloqueo que te impide avanzar, el sedentarismo y una mala dieta no van a ayudarte a lograr tus metas. Cuida tu cuerpo para que éste responda cuando más lo necesitas.
- Dedica todos los días unos minutos al ocio, pero no permitas que la mayor parte de tu tiempo sea ocioso. Juega a un videojuego, lee un libro o la prensa, haz alguna tarea intelectual que te ayude a despejar tu mente pero que no te haga olvidar cuáles son tus objetivos.
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Estrategias para el control de la ira
La escalada de la ira

El secreto para aprender a controlar la ira es conocer qué es lo que hace que, a partir de una pequeña molestia o irritación inicial, se llegue hasta una expresión de cólera explosiva y descontrolada. Para ello, hay que averiguar el camino ascendente que sigue la ira, ese proceso responde a cuatro fases:
1. Suceso negativo.
2. Pensamiento caliente.
3. Ira excesiva.
4. Conductas violentas.
El error de muchas personas es creer que un suceso negativo provoca el malestar o la ira excesiva directamente. Sin embargo la realidad es muy distinta. Lo que en verdad nos enfada no es tanto lo que ha ocurrido (sucesos) sino lo que hemos interpretado (pensado) a cerca de estos. Lo que importa no es lo que pasa sino lo que creemos que pasa, lo que interpretamos. En definitiva, un suceso negativo solo llega a enfadarnos después de haber pasado por el filtro del pensamiento.
Si detectamos las señales que nos indican cuando nos estamos enfadando y porqué, al menos tendremos la oportunidad de poder controlar nuestro nivel de cólera.
- Pensamientos calientes: ante un suceso negativo, la ira escalará rápidamente si comenzamos a tener pensamientos calientes. Son lo que la persona se dice a sí misma ante un suceso determinado. Algunos pensamientos pueden ser los siguientes: " me mira así para fastidiarme", " lo hizo para joderme", " me critica a mis espaldas", " se va a enterar, ya me tiene harto".
- Sensaciones del cuerpo: son aquellas sensaciones físicas que notamos y que están muy relacionadas con el aumento de la ira. Aunque cada persona puede tener sensaciones corporales diferentes cuando se va enfureciendo, sin embargo las más habituales son las siguientes: puños cerrados, tensión en los brazos, tensión muscular, labios y dientes apretados, ceño fruncido, tono de voz alto, respiración acelerada, ritmo cardiaco rápido... Además, al actuar estas sensaciones corporales junto con los pensamientos calientes, se potencian recíprocamente y aceleran la escalda de la ira.
- Comportamientos furiosos: son las conductas que una persona realiza cuando se está enfureciendo. En estos casos la ira aumenta más rápidamente todavía. Se corre el riesgo de que estos comportamientos lleguen a un punto en que la persona no sea capaz de controlarlos: cuando la ira domina al comportamiento, y el sujeto puede acabar descargando toda esa tensión con otras personas.
- Otras cuestiones: hay otros aspectos que pueden influir también en la escala de la ira de una persona en concreto: la forma de ser, la manera que tiene de solucionar los problemas, el ambiente en que ha vivido, las condiciones de vida actuales, el nivel de estrés y de estado de ánimo....

Cuando una persona siente que se está "calentando", puede utilizar esta técnica para frenar la ira, a modo de emergencia. Esta técnica consiste en alejarse de la situación física y psicológicamente. Es algo tan sencillo y, a la vez, tan difícil como irse del lugar en el que se está generando el conflicto; hacer deporte en esta situación suele ser una estrategia muy efectiva para liberar tensión.
Cuando detectes que tu nivel de ira supera los 3 puntos en una escalada imaginaria que va de 0 (nada de ira) a 10 (máximo de ira), es un buen momento para hacer un tiempo muerto y no ser derrotado ante la ira. Una vez que nos hemos apartado físicamente del conflicto, también nos interesa alejarnos psicológicamente. Para ello, conviene no realizar conductas que nos pongan más enfadados, como marcharnos dando un portazo, golpear algún objeto o tirarlo, irnos refunfuñando, insultando o diciendo tacos. Y tampoco interesa dejar que los pensamientos calientes sigan quemándonos aún más.
Por el contrario, lo que NO se debe hacer en estos casos es:
- Realizar conductas que nos enfaden más (golpear objetos, dar portazos...)
- Permitir que los pensamientos calientes nos invadan todo el tiempo.
- Tomar decisiones importantes en esas circunstancias.
- Beber alcohol o consumir drogas al alejarse.
- Conducir o realizar actividades peligrosas (deportes de riesgo).
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El método de las consecuencias lógicas y naturales

Serían consecuencias naturales aquellas que se derivan espontáneamente de ciertas conductas (si un niño no quiere comer, luego tendrá hambre) No requieren intervención de los padres. En ausencia de consecuencias naturales, o en ocasión de peligro para el niño, éstas se sustituyen por consecuencias lógicas que los padres proponen, no como castigo, sino como alternativa. Por ejemplo: "Voy a limpiar tu habitación. No podré hacerlo sí están los juguetes y la ropa por el suelo, así que los meteré en bolsas y los guardaré en el trastero, si tú decides no recogerlos".
Ventajas con respecto al premio y castigo.
- Responsabiliza al niño (no a los padres) de su propia conducta.
- Posibilita a los niños tomar sus decisiones acerca de qué conductas son las más adecuadas.
- Facilita la comprensión de sus acciones en un sentido más amplio, más impersonal y más social.
Diferencias de las consecuencias lógicas y el castigo.
- El castigo expresa el poder de la autoridad personal. Las consecuencias lógicas reconocen los derechos y respeto mutuos.
- El castigo, en muchos casos, es arbitrario o no está relacionado con la lógica de la situación. Las consecuencias lógicas se relacionan estrechamente con el comportamiento inadecuado.
- El castigo puede implicar un juicio. Las consecuencias lógicas no implican elementos de juicio personales.
- El castigo tiene que ver con el comportamiento anterior. Las consecuencias lógicas tienen que ver con el comportamiento actual y futuro.
- El castigo supone amenaza y frecuentemente humillación. En las consecuencias lógicas la relación es amistosa y denota buena voluntad por parte de los padres.
- El castigo exige obediencia. Las consecuencias lógicas permiten alternativas y decisiones personales.

Para aplicar el método de las consecuencias hay que tener en cuenta ciertos principios:
- Para que las consecuencias lógicas no se perciban como castigo es necesario crear un clima de relaciones afectivas entre padres e hijos, de respeto mutuo y de estimulación, y estar dispuesto a posponer la acción hasta que las relaciones hayan mejorado.
- Ser firmes y cariñosos: la mayoría de los padres o son firmes o son cariñosos, pocos son ambas cosas a la vez. El tono de voz debe indicar el deseo de ser cariñoso, y la firmeza debe manifestarse en la resolución de que se cumpla la acción.
- Abstenerse de sobreproteger: hay que permitir que el niño experimente las consecuencias de sus propias decisiones y evitar el asumir responsabilidades que lógicamente son del hijo.
- Ser consistentes: actuar, en lo posible, siempre con igual criterio.
- Separar el hecho de quien lo hace: si no mostramos respeto hacia el niño, la consecuencia se convertirá en castigo. No emitir juicios de valor ni humillar.
- Estimular la independencia: evitando hacer lo que el niño puede hacer por sí mismo.
- Evitar el sentir lástima: es ésta una actitud muy negativa. Indica que el niño, de alguna forma es débil y no puede resolver sus problemas. Sentir lástima no es lo mismo que comprender. La comprensión promueve fortaleza, mientras que la lástima promueve debilidad.
- Reconocer de quién es el problema: los padres no deben meterse en todo.
- Hablar menos y actuar más: muchos padres no logran ser eficaces por hablar demasiado y el niño muchas veces, adquiere "sordera al padre ". Hablar en tono amistoso hará que los niños estén mejor dispuestos para escuchar.
- Rehusar a pelear o rendirse: fijar límites y permitir que el niño decida cómo responder a éstos. Estar firmemente dispuesto a seguir las consecuencias lógicas que deriven de la decisión del niño.
Pasos para aplicar las consecuencias.
- Presentar alternativas: que son propuestas por el padre quien acepta la decisión del hijo. Decidir si van a ser lógicas o naturales.
- Actitudes abiertas: el tono de voz y la elección de las palabras adecuadas son esenciales, deben reflejar respeto, aceptación y buena voluntad.
- Seguimiento: cuando se aplique una consecuencia hay que dar seguridad de que se va a cumplir. De no darse la conducta adecuada se ofrecerá la oportunidad de cambiar la decisión más tarde.
- Asegurarse de que la consecuencia está lógicamente relacionada con el comportamiento inadecuado.
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Artículo adaptado de “La ciencia y el arte de la educación”, de Mª Ángeles Soto Martínez.
Cómo encontrar trabajo en tiempos de crisis
A medida que aumentan los meses en los que una persona permanece en situación de desempleo, comienzan a hacerse evidentes consecuencias psicológicas que, paradójicamente, dificultan aún más la búsqueda de empleo: baja autoestima, depresión, desesperanza, derrotismo, etc.

En muchas ocasiones, escucho de personas que, después de un largo periodo en el paro, han perdido la esperanza y dicen frases como: “es que ya lo he intentado todo, pero nada funciona”, “es que no hay trabajo”, “en esta situación es casi imposible conseguir un trabajo”, “a ver si tengo suerte y me llaman”. Aunque es comprensible el desánimo ante una situación tan dramática, lamentablemente, cada vez que pronunciamos una de estas frases estamos un paso más lejos de conseguir un empleo, y una persona más se nos adelanta a lograr ese puesto que deseamos. Reflexionemos sobre estos pensamientos:
- “Es que no hay trabajo”. Sin embargo, si atendemos a las cifras reales sí hay trabajo, cada día cientos de personas logran un contrato laboral o crean una empresa. No obstante, si nos repetimos esa frase como un mantra, probablemente no logremos el empuje necesario para salir a lograr un empleo.
- “En esta situación es casi imposible conseguir un trabajo” De acuerdo, en esta situación es más complicado lograr un trabajo, pero eso no implica que debamos esperar tiempos mejores, implica que debemos esforzarnos mucho más para lograr nuestras metas. Nadie se esfuerza por lograr algo que considera imposible.
- “A ver si tengo suerte y me llaman” No debemos esperar a tener suerte, debemos generar las condiciones necesarias para lograr tener éxito. No basta con enviar un par de cientos de currículums por internet y esperar que nos llamen. Debemos ser nosotros los que vayamos a lograr ese empleo, ya que no va a venir a nosotros.
- “Es que ya lo he intentado todo, pero nada funciona” Son pocas las ocasiones en las que se pronuncia esta frase y verdaderamente se han agotado todas las posibilidades. Generalmente, más que probar con muchas estrategias diferentes, lo que hemos hecho ha sido repetir insistentemente una misma estrategia que ya hemos comprobado que no ha sido efectiva.
En el momento en el que abandonamos la posición de derrotismo podemos empezar a emplear esa energía en perseguir nuestras metas. Una de las claves para poder tener mayor probabilidad de lograr un empleo es diferenciándonos de nuestros competidores, haciendo las cosas diferentes. Si hacemos lo mismo que los demás, somos uno más del montón; si hacemos las cosas un poco diferentes logramos destacar, y aumenta la probabilidad de lograr la meta.

Durante estos años he tenido la oportunidad de ayudar a bastantes de estas personas a encontrar un nuevo trabajo de una forma más eficaz. Hasta la fecha, todas las personas con las que me he encontrado en esta situación en mi consulta, después de una temporada pensando de esta forma derrotista, han cambiado su forma de pensar y finalmente fueron capaces de conseguir el trabajo que buscaban.
Encontrar trabajo es un complejo proyecto que requiere centrarse en cinco pilares fundamentales, siempre bajo el objetivo de poder diferenciarnos de nuestros competidores y de explorar verdaderamente todas las posibilidades a nuestro alcance.
- Habilidades. Reflexiona por un momento, ¿qué sabes hacer mejor que los demás? Más allá de tu formación, tienes gran cantidad de capacidades, aptitudes, habilidades que te diferencian de los demás. ¿Cuáles son?
- Perfiles. Compra un par de periódicos con ofertas de empleo o revisa algunas de las web que se dedican a ello. Toma nota de TODOS los trabajos que serías capaz de realizar. Posteriormente, ordénalos de forma jerárquica, del más deseado hasta el “último recurso”. Crea un currículum específico para cada uno de los perfiles por los que quieras luchar.
- ¿Cuándo? Trata de responder a la pregunta “¿Cuándo estoy dispuesto a trabajar?”. Jornada completa, media jornada, fines de semana, noches, etc.
- ¿Dónde? ¿Dónde estoy dispuesto a ir para lograr un trabajo? Si verdaderamente has agotado las opciones en tu ciudad, ¿estás dispuesto a salir de ella?, ¿ir fuera de tu provincia?, ¿ir fuera de tu país? Si para ti es una opción salir del país para poder lograr tu empleo, la Red Eures ofrece asesoramiento y cientos de ofertas laborales para diferentes perfiles en toda la unión europea.
- ¿Cómo? Una vez dispones de toda la información de los puntos previos, es hora de pasar a la acción. Para ello, hay diferentes vías.
- ETTs, enviar currículums por internet, responder a ofertas de empleo, etc. Es la forma tradicional de buscar empleo. En base a los diferentes perfiles que busques, deberás realizar diferentes búsquedas.
- Preguntar a familiares, conocidos, amigos, etc. Todo tu entorno debe saber que estás interesado en lograr un empleo. Déjate ayudar por ellos y aprovecha sus contactos
- Ir directamente a las empresas que más te interesan y solicitar una entrevista con el encargado de Recursos Humanos; ofrécete para hacer una prueba gratuita con la que puedan valorar tus capacidades.
La búsqueda de empleo debe constituir tu principal ocupación; si no dedicas 8 horas al día a buscar trabajo, aún hay mucho que puedes hacer. Lo más importante, no perder la motivación. Cuanto más luches, más aumentan tus posibilidades de lograrlo.
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El estigma social de la obesidad
Las investigaciones que se realizan sobre las consecuencias psicológicas de la obesidad aún están lejos de poder proporcionar datos tan claros como aquellos que existen sobre las consecuencias físicas. Lo que es indudable es que en nuestra sociedad tener obesidad implica numerosas consecuencias negativas a nivel social, y que, dependiendo del estado previo de la persona, esto afectará en mayor o menor medida a su salud psicológica.

Lamentablemente, la obesidad es una condición física enormemente estigmatizada por nuestra sociedad; de forma contradictora, esta sociedad que culpa al obeso de su condición promueve unos estilos de vida que conducen hacia el sedentarismo y a la adopción de hábitos alimentarios poco saludables. Este estigma sobre la obesidad se extiende desde la primera infancia hasta la edad adulta, atravesando todos los estratos sociales; podríamos hablar de un estigma universal en nuestra cultura occidental.
En los años sesenta del siglo pasado, unos investigadores (Richardson, Goodman, Hastorf y Dornbusch) realizaron un interesante trabajo sobre el estigma social de la obesidad. Estos autores emplearon como muestra a más de 600 niños de entre 10 y 11 años, de diferente estatus socioeconómico, raza, religión, sexo, lugar de residencia y estado físico, a los que pidieron que evaluaran 6 dibujos según su atractivo físico. Todos los niños consideraron los dibujos en los que aparecían niños obesos como los menos atractivos, superando en atractivo tan solo a los dibujos de niños amputados.
Más tarde, en los años ochenta, otros investigadores (Harris y Smith) observaron en una amplia muestra de adultos y niños que los no obesos eran valorados como preferibles para entablar una amistad, se percibían como más felices, con más amigos, más elegantes, más atractivos, menos solitarios y menos tacaños, no habiendo diferencias entre sexo, grupo étnico o peso.
Si pensamos que este estigma es ajeno a sectores más formados o familiarizados con estos casos, estamos desgraciadamente equivocados. Este estigma se extiende hasta los sectores más formados de la población: la obesidad también es estigmatizada por estudiantes universitarios (Tiggermann y Rothblum, 1988) e incluso por los propios familiares de obesos (Kinson, loador y Miller, 1988).
Mención especial merece el trabajo de Young y Powell de 1985 en el que un grupo de psiquiatras, psicólogos clínicos y asistentes sociales evaluaron un mismo caso clínico, que venía acompañado por la foto, bien de una mujer de peso normal, con sobrepeso leve o moderadamente obesa; estos profesionales de la salud evaluaron a las mujeres moderadamente obesas como más agitadas, con mayor conducta emocional, menos juiciosas, con higiene inadecuada, conducta inadecuada, conducta obsesivo-compulsiva, conducta autolesiva, conducta estereotipada y peor funcionamiento psicológico general que las mujeres de sobrepeso leve y de peso normal.
Con toda esta información sobre la mesa, es evidente que la obesidad es una condición médica enormemente estigmatizada por la sociedad, y que ese estigma se extiende hasta el mismo sector sanitario. Todos tenemos la responsabilidad de hacer una evaluación autocrítica de nuestra actitud hacia esta enfermedad, que no debería ser en caso alguno diferente a aquella actitud mantenida hacia otras condiciones médicas ampliamente extendidas en nuestra sociedad.
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Monjes budistas, felicidad y neurociencia
Davidson afirma que podemos entrenar nuestro cerebro - y a nosotros mismos - a estar más atentos, ser más compasivos e incluso más felices. "El punto clave es que la felicidad y otras características positivas debemos considerarlas como habilidades”, dice. “Podemos implicarnos en esfuerzos intencionales para cultivar hábitos mentales positivos” como los antes señalados. La empatía o la felicidad no es algo con lo que se nace, sino que son habilidades susceptibles a ser entrenadas.

Davidson presentó las conclusiones de este estudio en el Segundo Congreso Mundial de Psicología Positiva, que se celebró el pasado fin de semana en la ciudad de Philadelphia. En la sesión plenaria de Davidson , "Change Your Brain by Transforming Your Mind" (“Cambia tu cerebro transformando tu mente”), discutió los cambios en el cerebro y otras funciones biológicas que se observan en aquellas personas que han aprendido a meditar.
Durante esta sesión, presentó un estudio con los empleados de una empresa de alta tecnología en Madison, en el cual se dio un curso sobre meditación y mindfulness a un grupo de empleados. Posteriormente, tanto ese grupo como un grupo control recibieron la vacuna contra la gripe. ¿Qué se observó? Pues bien, el grupo que había estado meditando produjo más anticuerpos que el grupo control, lo que sugiere que la meditación no sólo afecta al cerebro, sino también al sistema inmunológico.
El movimiento de la psicología positiva fue puesto en marcha por Martin E.P. Seligman, profesor de psicología de la Universidad de Pennsylvania, hace 13 años, alentando a un cambio desde una psicología más centrada en la investigación de los trastornos y la enfermedad, hacia una psicología más positiva, centrada en el estudio del bienestar. Desde entonces, la psicología positiva ha encontrado su camino en la atención de salud, negocios, educación, y las artes.
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Vía | Philly.com
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Ahora, también con Caser

Así que si tienes tu seguro de salud con esta compañía, puedes aprovechar la cobertura de tratamiento psicológico que incluye tu póliza: hasta 20 sesiones de psicoterapia al año.
¿Cómo debes solicitar tus sesiones con Cáser?
- Solicita visita con un psiquiatra del cuadro médico de Cáser y pídele que te haga un volante para psicoterapia. Puedes consultar el cuadro médico aquí.
- Cuando tengas el volante, ponte en contacto con Caser para solicitar tu número de autorización del tratamiento de psicoterapia. Puedes hacerlo llamando al teléfono 902.011.111
- Una vez tengas el número de autorización, ya puedes ponerte en contacto conmigo para solicitar tu primera cita.
Cirugía estética y psicología

Hay determinados casos en los que una intervención de cirugía estética estaría contraindicada desde un punto de vista psicológico. Tales casos engloban aquellos en los que, bien existe un trastorno de la percepción corporal (por ejemplo, trastorno dismórfico, anorexia y bulimia nerviosas, etc.) o bien hay una alteración en el juicio o en la capacidad de toma racional de decisiones (por ejemplo, trastorno bipolar, manía, esquizofrenia y trastornos delirantes, trastornos de la personalidad, etc.).
No obstante, hay casos en los cuales no estaría recomendada una intervención estética, aunque no estén presentes trastornos psicológicos como los antes mencionados. Estos casos serían aquellos en los que el paciente tiene unas expectativas poco realistas respecto a los resultados que pueda tener la intervención, cuando la autoestima depende excesivamente del aspecto físico, etc.
Por este motivo, es imprescindible una correcta valoración psicológica que pueda evitar consecuencias físicas y emocionales negativas tras la intervención.
¿En qué casos se considera que puede repercutir positivamente en su bienestar general? ¿Cómo la beneficiaría?
Por un lado, en aquellos casos en los que se ha producido algún tipo de mutilación física (como consecuencia de un accidente, la masectomía por cáncer de pecho, etc.) es necesaria y positiva tal intervención quirúrgica; en estos casos, no se habla de cirugía estética sino de cirugía plástica reconstructiva.
Por otro lado, sin existir lesiones traumáticas, también hay casos en los cuales pueden existir motivos objetivos por los cuales la paciente puede no estar satisfecha con su cuerpo, como por ejemplo, un tamaño excesivamente pequeño (o grande) de los senos. En tales casos, la intervención estética puede estar aconsejada y ser beneficiosa para la salud física y mental de la paciente, siempre que ésta tenga unas expectativas ajustadas y una visión objetiva de su cuerpo. La paciente, bajo estos supuestos, puede lograr una mejora en su autoconcepto así como repercusiones positivas a nivel emocional y social.
Finalmente, nos encontramos con el resto de la población, que no presenta elementos que contraindiquen o desaconsejen este tipo de intervenciones; estas personas, en ocasiones deciden someterse a este tipo de intervenciones pese a no resultar necesarias desde un punto de vista médico o psicológico. En estos casos, prima la decisión individual de someterse a tales operaciones, siempre que las valoraciones médicas y psicológicas no lo desaconsejen.
¿Puede producirse una reacción inesperada tras la operación (en el sentido de que la paciente no termine de verse en su nuevo aspecto)? ¿Cómo se supera una situación así?
Tras una intervención estética, existe un periodo de adaptación a la nueva figura corporal. En muchos casos tal adaptación es positiva, pero en otros esta nueva imagen no es aceptada por la paciente; como consecuencia de ello, pueden aparecer alteraciones emocionales, que en ciertos casos tratan de compensarse sometiéndose a nuevas operaciones relacionadas o no con la anterior, pudiendo desembocar en gran número de intervenciones estéticas que nunca acaban por lograr que la paciente se sienta plenamente satisfecha con su aspecto.
En estos casos, una adecuada intervención psicológica puede ayudar a la paciente a obtener una percepción más adecuada de sí misma, interrumpir la sucesión de operaciones y lograr una mejor autoestima. No obstante, una correcta evaluación psicológica previa puede detectar este riesgo y desaconsejar la intervención quirúrgica reorientando la intervención hacia una aceptación de la propia imagen corporal y mejora de la autoestima.
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Hábitos para comer mejor

- Poner los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.
- Contar las masticaciones que se realizan en cada bocado.
- Prolongar la duración de la comida, interrumpiendo la misma y dedicándolos a conversar.
- Disminuir la cantidad de alimento por bocado, empleando cubiertos pequeños.
- Realizar la siguiente secuencia de conductas: introducir una pequeña cantidad de alimento en la boca, dejar los cubiertos en la mesa, masticar despacio y tragar el alimento antes de coger de nuevo los cubiertos para volver a comer.
Igualmente, para poder reducir la cantidad de alimentos que tomamos en cada comida, podemos seguir estas recomendaciones:
- Comer cuando se tiene hambre, no porque sea hora de comer.
- Comer con platos y cubiertos pequeños.
- No comer nunca dos cosas a la vez.
- Servir toda la comida en un plato y retirar las fuentes de la mesa.
- No comenzar el plato siguiente sin haber retirado las sobras del anterior.
- Aprender a terminar de comer dejando algo de comida en el plato.
- Esperar cinco minutos antes de repetir.
- Comer primero los alimentos preferidos, dejando los que no gustan para el final.
- Retrasar el acto de comer unos minutos a partir del momento en que se experimentan las sensaciones de hambre.
- Comer alimentos que requieren una mayor lentitud de ingesta (por ejemplo, alcachofas).
- Levantarse de la mesa en el momento en que se ha terminado de comer.
Si deseamos incorporar estos hábitos a nuestra rutina diaria, no debemos tratar de hacerlos todos al mismo tiempo; es mejor empezar por uno que consideremos más sencillo de alcanzar y dedicar todo nuestro esfuerzo a conseguirlo. En el momento en que pase a formar parte de nuestra conducta habitual y ya no requiera un esfuerzo consciente por llevarlo a cabo, podremos pasar a incorporar otro nuevo hábito en nuestra conducta alimentaria.
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La dieta más eficaz
Para muchos, “tengo que perder peso” es sinónimo de “tengo que hacer dieta”; esta relación que establecemos implica que la dieta es algo que tiene un inicio y un fin definidos, que es algo que se aleja de nuestras pautas habituales de alimentación y, en la mayoría de las situaciones, implica un importante sacrificio.

Si en vez de marcarnos como objetivo “bajar de peso” nos proponemos el de “cambiar nuestra pauta de alimentación”, puede que debamos esforzarnos algo más, pero los resultados a largo plazo sin duda merecerán la pena.
Pero la dieta es algo más que los alimentos que ingerimos; también es cómo comemos. Si cambiamos algunos elementos de nuestra conducta alimentaria, nos puede ser mucho más sencillo evitar comer rápido o comer más cantidad de la que necesitamos. Veamos algunos consejos para lograr estas modificaciones en nuestra conducta alimentaria:
- Limitar la conducta de comer a un solo espacio de la casa.
- Establecer un horario fijo para las comidas.
- Eliminar distracciones durante la comida (no leer, no ver la televisión mientras se come,...)
- Planificar de antemano lo que se va a comer.
- Preparar las comidas cuando no se tiene hambre (por ejemplo, preparar la cena después de comer).
- Almacenar los alimentos peligrosos (de alto contenido calórico) en lugares poco visibles, empleando recipientes opacos y que no estén al alcance de la mano.
- Disponer en casa de alimentos con bajo contenido calórico.
- Establecer un periodo de tiempo fijo para comer (quitar las sobras de la mesa si se inicia una tertulia de sobremesa).
- Planificar de antemano los alimentos que se deben comprar (comprar solamente lo que esté en la lista, llevar el dinero justo e ir a comprar con el estómago lleno).
- Comparar alimentos que requieren ser cocinados antes de ser consumidos.
- Seleccionar restaurantes que dispongan de una variada carta, de forma que los alimentos a consumir contengan valores calóricos adaptables a la dieta recomendada.
En la próxima entrada, veremos algunos consejos adicionales para poder comer menos cantidad de alimentos en cada comida y para poder disminuir el ritmo de la ingesta.
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Hábitos para dormir mejor
DESCUBRE TU PROPIO RITMO DE SUEÑO
Conocer tu propio ritmo te ayudará a programar mejor tu higiene de sueño, seleccionando los periodos de sueño más indicados para ti.
- Se conocen como buhos a las personas con tendencia a acostarse tarde y levantarse tarde. Suelen ser personas que por las mañanas les cuesta despertarse y alcanzan su máximo de activación en las horas de la tarde.
- Se conocen como alondras a aquellas que suelen acostarse pronto y levantarse temprano. Alcanzan su máximo de actividad antes del mediodía y por la tarde les cuesta más estar alerta.

RESPECTO A LA CENA
- Toma una cena ligera, unas dos horas antes de ir a la cama.
- No te acuestes con hambre; una pequeña cantidad de alimentos o un vaso de leche tibia puede ayudarte a conciliar el sueño. Si te despiertas con hambre por la noche, no comas. Es mejor tomar un piscolabis antes de acostarse.
- Evita el chocolate o grandes cantidades de azúcar, ya que son excitantes, o los líquidos en exceso.
ACTIVIDAD PREVIA AL ACOSTARTE
Evita realizar ejercicio físico o mental intenso dos horas antes de acostarte. Para entrar en el sueño más fácilmente hay que ir disminuyendo la actividad (física y mental) a lo largo de la tarde.
CONDICIONES AMBIENTALES
- Procura que la habitación esté bien ventilada y con una temperatura fresca.
- La ropa de cama y personal deben ser ligeras a la vez que abrigadas; son recomendables las prendas de algodón.
- El colchón debe permitir el apoyo fisiológico de la columna vertebral; la almohada no debe ser ni muy alta ni muy dura.
- Si tienes problemas respiratorios, puede resultarte más cómodo adoptar una postura de costado y con la cama ligeramente elevada (por ejemplo, colocando cojines bajo el colchón). También conviene realizar una limpieza de las vías respiratorias.
- El ambiente de la habitación debe ser tranquilo, sin ruidos ni intromisiones.
- Realizar actividades repetitivas todas las noches antes de acostarse resulta, a largo plazo, un buen inductor de sueño. Actividades como la higiene personal o preparar la habitación para dormir pueden actuar como indicadores de sueño.
CONSUMO DE SUSTANCIAS
- Hay que evitar la cafeína y otras xantinas. El café, la cola, chocolates y algunos medicamentos contra el resfriado contienen sustancias que disminuyen la profundidad del sueño; no debes consumir tales sustancias después del mediodía.
- La nicotina, a dosis altas, dificulta el sueño.
- El alcohol produce sedación, pero provoca una menor calidad de sueño.
- Si tomas fármacos que puedan activarte, como hipertensores o diuréticos, consulta a tu médico la posibilidad de sustituirlo por otro, o cambiar la toma a primera hora del día.
INDICADORES DE SUEÑO
Algunas personas tienen dificultad para reconocer en ellas las sensaciones de sueño, y aprovecharlas para irse a dormir. Algunas de estas sensaciones son:
- Notar un escalofrío que no tenga origen ambiental. La bajada de medio grado de la temperatura corporal suele coincidir con la fase de preparación al sueño.
- Perder la atención o tener fallos visuales al leer, ver la TV, etc.
- Tener bostezos. El bostezo es la respuesta del organismo ante una situación de fatiga. Con él, se consigue una mayor oxigenación, lo cual nos reactiva.
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Prevenir el Síndrome Postvacacional
Habitualmente, cuando se habla del síndrome postvacacional se hace referencia a una serie de síntomas que se producen como consecuencia de la finalización de las vacaciones y la reincorporación a la rutina habitual: tristeza, ansiedad, dificultades para dormir, cansancio, irritabilidad, etc. Éste síndrome se produce como consecuencia de un cambio brusco de horarios, hábitos, actividades, alimentación, etc.
El síndrome postvacacional puede prevenirse; no es necesario esperar a septiembre para ponerle solución. Desde el mismo momento en el que iniciamos las vacaciones, podemos seguir una serie de recomendaciones que, sin duda, nos ayudarán a evitar la aparición de éste síndrome:

1. Controlar nuestros pensamientos. Como ya vimos en otros posts, los pensamientos que tenemos son los grandes responsables de nuestras emociones. A lo largo de todo el año tendemos a idealizar las vacaciones, llegando a ver esas dos semanas de desconexión como la salvación a otras 52 semanas de sufrimiento y tensión. Ni las vacaciones son perfectas, ni el trabajo una carga insoportable.
2. Seguir unos horarios razonablemente estables. En vacaciones hay que descansar, desconectar y disfrutar, pero todo en su justa medida. No es necesario estar sujetos a una planificación diaria tan estricta como a lo largo de todo el año, pero no es recomendable en absoluto vivir en una anarquía horaria. Dentro de lo posible, es recomendable que los horarios de sueño y de las comidas se mantengan estables a lo largo de todos los días.
3. Iniciar actividades que luego podamos mantener. A la vuelta de vacaciones, hay un cambio anímico muy importante porque dejamos de hacer de golpe gran cantidad de actividades reconfortantes que hemos iniciado durante el periodo vacacional; para prevenir esto, es importante planificar de antemano alguna actividad que iniciemos durante el verano y que seamos capaces de mantener una vez volvamos al trabajo. Por ejemplo, seguir dedicándole un tiempo fijo al día a la lectura, a pasear, a hacer ejercicio, etc.
4. Durante la semana anterior a la vuelta al trabajo, ir ajustando progresivamente los horarios de sueño hasta que coincidan con los habituales un par de días antes de la reincorporación. No es sano, y produce mucho malestar, pasar de dormir 12 horas a dormir 6 de la noche a la mañana. Ese cambio tan brusco (no es bueno ninguno de los dos extremos) puede minimizarse y, si lo hacemos, podremos reincorporarnos de con un estado físico y mental mucho más saludable.
5. Algunos días antes de volver al trabajo, es recomendable acercarnos por el centro laborar a saludar a los compañeros que han estado trabajando durante ese periodo de tiempo, ver cómo ha funcionado la empresa, y poder hacer una previsión del panorama que nos encontraremos a nuestra llegada.
6. Ser realistas. Debemos enfrentarnos a la vuelta de vacaciones de forma racional; no podemos recuperar en dos días el trabajo acumulado durante todas las vacaciones. Pensar lo contrario es ponernos unas metas excesivas que no hacen si no contribuir a incrementar la presión y la ansiedad a la vuelta.
Si seguimos estas recomendaciones desde el inicio de las vacaciones, seguro que nuestra vuelta al trabajo será sólo lo incómoda que debe ser, porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gusta acabar las vacaciones?
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Identificar los pensamientos negativos

No obstante, bajo ciertas circunstancias, tal selección o filtrado de información, no funciona de la manera más óptima posible, haciendo que la realidad que percibimos esté sesgada en exceso en un sentido concreto, por ejemplo, en los momentos en los que estamos con un ánimo más bajo, con más ansiedad o estrés, depresión, etc. y podemos llegar a percibir una realidad mucho más negativa de lo que en verdad es.
¿Cuáles son los filtros que aplica el cerebro?
- Pensamiento de todo o nada. Consisten en pensamientos extremos, en los que la balanza sólo puede estar arriba o abajo, blanco o negro. Dejan de existir los puntos intermedios. Cuando actuamos bajo este filtro, vemos las cosas como si fueran totalmente buenas o malas, lo mejor o lo peor, éxitos o fracasos. No obstante, en realidad, son muy pocas (si existen) las situaciones en la vida que sean 100% positivas o negativas.
- Filtro negativo. Ante la ingente cantidad de información frente a la que nos encontramos, seleccionamos únicamente la información negativa, que será la única que veamos y recordemos, ignorando los elementos positivos o aquellos negativos que no han sucedido.
- Pesimismo. Creer que es más probable que sucedan cosas negativas y que las cosas positivas nunca (o casi nunca) sucederán. En estas circustancias, probablemente estemos ignorando las cosas positivas, no dándoles la misma oportunidad que a las negativas.
- Maximizar y minimizar. Exageramos (maximizamos) los problemas y el daño que puede resultar de ellos, menospreciando (minimizando) nuestra capacidad para hacerles frente. Vemos una pequeña cuesta como una gran montaña.
- Generalización excesiva. Cuando aplicamos este filtro, pensamos que un solo evento o característica negativa significa que todo va a salir mal; por ejemplo, tras una ruptura sentimental podemos pensar que nunca nadie nos podrá querer; si fallamos en hacer algo concreto, pensamos que somos incapaces de hacer nada bien.
- No reconocer los esfuerzos. Tendemos a pensar que las cosas positivas ocurren por azar, y que sólo somos responsables de nuestros fracasos.
- Adivinación del pensamiento. En ocasiones llegamos a creer que tenemos la capacidad para leer la mente de los demás: "Seguro que piensa que soy un...", "... en el fondo piensa que mi trabajo es un desastre aunque demuestre lo contrario". Habitualmente, incurrimos en este error sólo cuando creemos que los demás piensan algo negativo sobre nosotros, no a la inversa... No obstante, hasta el momento, no existe una sola persona que haya demostrado su capacidad para leer la mente de los demás; ¡tú tampoco!
- Adivinación del futuro. Al igual que el punto anterior, en ocasiones nos creemos con la capacidad de adivinar qué es lo que va a suceder en el futuro, y habitualmente cuando lo hacemos, sólo vemos problemas, desastres y fracasos. Pero, en verdad, ¿podemos predecir el futuro?
Si aprendemos a identificar los filtros que aplicamos, entonces seremos más capaces de modificarlos y comenzar a ver la realidad de nuevo en un modo más adaptativo.
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Optimismo, pesimismo y salud
“Si eres pesimista, en el sentido de que cuando te ocurren cosas negativas piensas que van a durar para siempre y subestimas cada cosa que haces, entonces tienes una probabilidad hasta ocho veces mayor de sufrir depresión, es menos probable que tengas éxito en el trabajo, es más probable que tus relaciones afectivas no funcionen, y es más probable que tengas una vida más corta y con más enfermedades. Estas son las principales conclusiones de mis investigaciones”
Todo esto serían muy malas noticias si no fuera posible dejar de ser pesimista; de hecho, la mayor parte del trabajo de Seligman se centra en el optimismo aprendido, y una de las primeras cosas que debemos aprender es a reconocer los pensamientos catastróficos que nos decimos a nosotros mismos cuando las cosas no van tan bien como nos gustaría.

Céntrate en tus habilidades, éxitos y en todo aquello bueno que tiene la vida; incluso si nunca lo has hecho, es un buen momento para cambiar. Tenemos muchas cosas por las que ser optimistas, a pesar de todas las cosas negativas que suceden en el mundo o en nuestras vidas.
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¿Porqué sentimos lo que sentimos?

Habitualmente tendemos a asumir que el modo en el que nos sentimos es el resultado de aquello que nos sucede, esto es, si nos suceden cosas buenas nos sentiremos bien, y si nos suceden cosas negativas, nos sentiremos mal.
Pero, por suerte o por desgracia, la realidad es mucho más compleja. Podemos asumir, sin riesgo a equivocarnos, que apenas existen situaciones universalmente positivas o negativas, es decir, una misma situación puede hacer que dos personas diferentes se sientan de modo totalmente opuesto.
Y bien, si no son las situaciones las que nos hacen sentir de un modo u otro, ¿qué es? Los seres humanos, entre otras características, nos diferenciamos del resto de primates evolucionados por nuestra elevada capacidad cognitiva, de reflexión, anticipación, inferencia, planificación, etc.
Cuando nos encontramos ante una determinada situación, inmediatamente tenemos una serie de pensamientos (prácticamente automáticos) acerca de ela; estos pensamientos tienen su origen en quienes somos, quienes hemos sido, nuestros deseos, miedos, preferencias, aversiones, etc. y son esos pensamientos acerca de las situaciones que vivimos los que determinan el tono emocional con el que viviremos tales situaciones, no tanto las situaciones por sí mismas. Así, podemos comprender cómo una determinada situación o acontecimiento puede tener efectos tan diferentes dependiendo de quién la experimente. No existe la realidad, sino la realidad percibida por nosotros.
De este modo, cuando volvamos a sentir una emoción "inexplicable", quizá su origen no se encuentre directamente en algo que nos ha sucedido, sino en nuestros propios pensamientos; podemos tratar de "tirar del hilo" de nuestros pensamientos para poder encontrar, con un poco de habilidad, aquel que nos hizo sentir de tal forma.
¿Existe la personalidad múltiple?
Actualmente se conoce como Trastorno de Identidad Disociativo, y está caracterizado por la presencia de dos o más identidades (o estados de la personalidad) , cada una de ellas con un patrón propio de percibir y relacionarse con el entorno. Para poder diagnosticar tal trastorno, al menos una de estas personalidades debe tomar el control del comportamiento del individuo y debe estar asociado a una pérdida de memoria más allá de lo considerado como normal (una personalidad no recuerda lo que hizo la otra).
¿Cuales son sus causas? En gran parte de los casos, haber sufrido un estrés de gran magnitud puede estar tras este trastorno; de hecho, entre el 97 y el 98% de los adultos que presentan este trastorno refieren haber sufrido abusos sexuales en su niñez.
Respecto a su tasa de prevalencia, hay algunos estudios que afirman que entre un 3 y un 4 % de los pacientes hospitalizados por motivos psiquiátricos lo padecerían, aunque hay menor cantidad de datos referidos a población general.
Más información: MSD
Delgadez, ¿a cambio de qué?
¿Tomaríais una pastilla que os hiciera perder 5 Kg, pero no mejorara la salud cardíaca y pudiera produciros ansiedad o depresión?
Esta es la pregunta que se están realizando en EEUU ante la negativa a legalizar un fármaco denominado Rimonabant, que ya se comercializa en algunos países de Europa y que promete importantes pérdidas de peso, a la vez que puede servir como ayuda para dejar el tabaco. Pero la realidad parece no ser tan prometedora como sus indicaciones.
En un estudio clínico con 839 pacientes obesos, el fármaco no logró mejorar la salud cardíaca, a pesar de que los pacientes perdieron una media de 4 Kg, en comparación con los pacientes que tomaron un fármaco placebo, que perdieron como media cerca de medio kilo de peso.
Además de ello, cerca del 43% de los pacientes que tomaron el fármaco tuvieron consecuencias psicológicas adversas tales como ansiedad, depresión e insomnio, en comparación con el 28% que tomó placebo; de todos los pacientes que tomaron Rimonabant, uno se suicidó y otro intentó suicidarse.
¿Qué opináis sobre esta polémica?
Aprende a relajarte (II)
El método que vamos a emplear se conoce como Relajación Muscular Progresiva, y fue creada por Edmund Jacobson. Se basa en la tensión y relajación secuenciada de diferentes grupos musculares; durante los ejercicios debemos focalizarnos en la diferencia que experimentamos entre la tensión y la relajación.
Para practicar esta relajación es importante encontrar un lugar tranquilo, sin mucho ruido ambiental (podemos emplear música clásica) y en un momento en el que sepamos que no vamos a ser interrumpidos.
La postura que adaptaremos puede ser, bien sentados en un sillón envolvente, bien tumbados en la cama; lo más importante es estar cómodos, para lo cual es aconsejable llevar prendas que no nos opriman en exceso.
Durante el procedimiento de la relajación deberemos estar pendientes también de nuestra respiración, empleando para ello la técnica que vimos anteriormente (Respiración Diafragmática)
Aprende a relajarte (I)

Hoy vamos a aprender a relajarnos con dos técnicas muy útiles: la Respiración Diafagmática y la Relajación Muscular Progresiva. Ambas técnicas son complementarias, siendo lo ideal dominar la respiración en primer lugar, para posteriormente incluirla en nuestros ejercicios de relajación. Tanto la respiración como la relajación son técnicas fisiológicas, que pretenden modificar determinados parámetros de nuestro organismo que han sido alterados por el estrés.
Mediante la respiración diafragmática, trataremos de lograr un patrón de respiración que se caracterice por una baja tasa de inspiración con un elevado volumen de aire inspirado. Esto, junto con el carácter abdominal de esta respiración, facilita una disminución de la tasa cardíaca y una mayor oxigenación de los tejidos, lo que produce una agradable sensación de relajación.
La relajación muscular progresiva consiste en la tensión y distensión repetidas de diferentes grupos musculares, para hacernos conscientes de aquellos en los que acumulamos más tensión y así poderlos relajar.
Ambas técnicas se basan en el principio de las respuestas incompatibles, esto es, desarrollar voluntariamente un conjunto de respuestas fisiológicas opuestas (e incompatibles) con la ansiedad o el estrés. Cuando estamos bajo los efectos del estrés, experimentamos una serie de respuestas fisiológicas caracterizadas por una respiración más rápida y superficial, incremento de la tensión muscular, mayor tasa cardíaca, etc. Con la relajación y la respiración, tratamos de disminuir la tasa de respiraciones y hacerlas más profundas, relajar los músculos, disminuir la frecuencia cardíaca, etc. porque un mismo sistema no puede producir al mismo tiempo dos respuestas opuestas: si activamente nos relajamos, no podemos sufrir las manifestaciones del estrés al mismo tiempo.
El alcohol, ¿la droga más peligrosa? (II)

Para evaluar nuestro consumo de alcohol lo primero que debemos aprender es a calcular los gramos de alcohol que contiene una bebida alcohólica: debemos multiplicar la cantidad en mililitros de la bebida por su graduación alcohólica por 0,8; luego, dividiremos el resultado por 100 y habremos obtenido los gramos de alcohol de la bebida.
Por ejemplo, para 250ml de una cerveza de 4,8º de alcohol: (250 x 4,8 x 0,8) /100 = 9.6 gramos de alcohol puro.
Para simplificar los cálculos, podemos emplear lo que se denomina Unidad de Bebida Estándar (UBE), que equivale a 10 gramos de alcohol puro. A modo de ejemplo, veamos la cantidad de UBEs de diferentes bebidas:
- Cerveza (200ml): 1 UBE
- Vino (200ml): 1 UBE
- Coñac, whisky, ginebra, vodka, etc: 2 UBEs
En general, el consumo de riesgo se define como aquella pauta de consumo que puede implicar un alto riesgo de daños futuros para la salud física o mental, pero que no se traduce en problemas médicos o psiquiátricos en el momento actual. En Europa se tiende a considerar el límite para el consumo de riesgo en 5 UBEs/día para hombres y 3 UBEs/día para mujeres, sin superar los 28 o 17 UBEs semanales, respectivamente para hombres y mujeres.
También se considera bebedor de riesgo aquella persona que consume gran cantidad de alcohol en poco tiempo, esto es, más de 5 bebidas en un periodo de tiempo corto, al menos, una vez al mes (por ejemplo, durante un botellón)
Ahora bien, ¿cuales son las características de un bebedor no problemático? El bebedor no problemático sería aquel que cumple los siguientes 10 criterios:
- Ser mayor de 18 años.
- Si es mujer, no estar embarazada ni en periodo de lactancia.
- Estado nutricional adecuado.
- Bebidas ingeridas aprobadas por las autoridades sanitarias.
- No presentar embriaguez atípica.
- Consumo de alcohol sin consecuencias negativas para uno mismo ni para otros.
- No haber presentado problemas familiares o laborales debidos al consumo.
- No depender del alcohol para sentirse más feliz o para poderse comunicar más fácilmente.
- No presentar patologías que se agraven o descompensen con el alcohol.
- No embriagarse.
Con esta información, ¿creéis que vuestro consumo es de riesgo?, ¿cumplís los criterios que definen a un bebedor no problemático?
El alcohol, ¿la droga más peligrosa? (I)

En nuestro país, las bebidas alcohólicas son consideradas como productos alimentarios y están ampliamente difundidas en la sociedad; su uso en determinadas celebraciones es poco menos que imprescindible, y hay una elevada permisividad social relacionada con su consumo.
Pero, ¿es el alcohol una droga peligrosa? Según la OMS , sí, y ha alertado de la magnitud de problemas de salud pública asociados al consumo de esta sustancia: el consumo abusivo de alcohol está claramente relacionado con el desarrollo de más de 60 enfermedades, así como violencia, maltrato infantil, marginación y conflictos con la familia y la escuela.
Otras drogas también están asociadas con diferentes enfermedades y problemáticas sociales, pero cuando hablamos del alcohol esto es especialmente preocupante dado que es, con diferencia, la droga más consumida en nuestro país, principalmente entre los adolescentes, así como la primera droga que se consume.
En el año 2002, el número de muertes en nuestro país relacionadas con el consumo de alcohol fue un 2,33% del total de fallecimientos, siendo el alcohol el tercer factor de riesgo como causa de morbilidad.
De entre los trastornos inducidos por el alcohol destacan:
- Intoxicación
- Abstinencia (el alcohol es la única droga cuyo síndrome de abstinencia puede llevar a la muerte)
- Delirium por intoxicación o por abstinencia
- Demencia
- Trastorno amnésico persistente
- Trastornos psicóticos
- Trastornos del estado de ánimo
- Trastornos de ansiedad
- Disfunciones sexuales
- Trastornos del sueño
Igualmente, el consumo de alcohol está relacionado con diversas enfermedades médicas:
- Cirrosis hepática
- Enfermedades cardíacas: ataques al corazón, cardiomiopatías, etc.
- Síndrome alcohólico fetal
- Arteroesclerosis
- Úlceras sangrantes y perforantes
- Cáncer de esófago
- Cirrosis hepáticas
- Etc.
Pero, además de las consecuencias directas del consumo de alcohol en nuestro organismo, éste se asocia también a diferentes conductas peligrosas como la conducción de vehículos, actividades sexuales de riesgo, consumo de otras drogas y ejercer violencia sobre los demás.
¿Creéis que el alcohol puede ser tan peligroso?, ¿consideráis que vuestro consumo puede ser problemático?, ¿porqué el alcohol no se considera como una droga?
Más información:
Plan Nacional Sobre Drogas (PNSD)
Informe sobre el alcohol del PNSD




