Tratamiento de la enuresis y la encopresis en Valencia: cuando el control de esfínteres se convierte en un problema
Tu hijo no lo hace a propósito. Si pudiera controlarlo, lo haría. La enuresis y la encopresis tienen solución, y las técnicas que funcionan están bien documentadas.
La vergüenza que sienten los niños con enuresis o encopresis es real, y sus consecuencias también: evitan dormir fuera de casa, dejan de ir a campamentos, se aíslan por miedo a que se enteren los compañeros. A veces el problema afecta más al desarrollo emocional del niño que el propio escape en sí.
La buena noticia es que estos problemas tienen una respuesta clínica clara. Las técnicas conductuales —especialmente el sistema de alarma para la enuresis nocturna— funcionan bien en la mayoría de los casos. No hace falta resignarse ni esperar a que pase solo.
El problema
Qué es la enuresis y qué es la encopresis
Dos problemas distintos, con un origen y un tratamiento diferente.
Se habla de enuresis cuando hay emisión involuntaria de orina de forma repetida, bien durante el día (en niños mayores de dos años y medio) o bien por la noche (en mayores de cuatro). Se considera primaria si el control nunca llegó a establecerse, y secundaria si aparece después de haberlo tenido al menos durante seis meses. Es el problema más frecuente de los dos: lo padece entre el 7 y el 10% de los niños de cinco años, y es más habitual en niños que en niñas.
La encopresis es la evacuación repetida de heces en lugares inadecuados —ropa, suelo— de forma involuntaria, en niños de al menos cuatro años durante un periodo de al menos tres meses. La forma más frecuente va asociada a estreñimiento crónico: la retención prolongada provoca que el niño acabe perdiendo el control sin sentir la necesidad previa. Aunque es mucho menos frecuente que la enuresis, en uno de cada cuatro casos ambos problemas aparecen juntos.
Algunos patrones frecuentes que se ven en consulta:
- Enuresis nocturna sin haberse despertado nunca seco de forma regular
- Pérdida de control urinario de día, especialmente en situaciones de actividad o distracción
- Encopresis con estreñimiento, con retenciones de varios días y escapes de pequeñas cantidades
- Reaparición del problema después de una época en la que el control estaba bien establecido
Metodología
Cómo trabajamos estos problemas en consulta
Protocolos específicos para cada tipo, con participación activa de la familia.
La primera sesión sirve para entender bien el cuadro: desde cuándo ocurre, con qué frecuencia, si hubo un período de control previo, si hay factores médicos de base, cómo está afectando al niño y cómo lo está viviendo la familia. Sin esa información, cualquier intervención es una apuesta a ciegas.
Para la enuresis nocturna, el tratamiento más eficaz documentado es el sistema de alarma de orina, combinado con trabajo motivacional con el niño y psicoeducación para los padres. No es un proceso automático: requiere constancia durante semanas y la implicación de todos en casa, pero los resultados son sólidos.
Para la encopresis —especialmente la asociada a estreñimiento— el abordaje combina el trabajo médico (a veces coordinado con el pediatra) con técnicas de regulación intestinal, modificación de hábitos y, casi siempre, trabajo con las emociones del niño alrededor del problema. El círculo vicioso dolor → retención → más dolor → más retención hay que romperlo desde varios frentes a la vez.
En ambos casos trabajamos siempre con la familia: los padres son parte del equipo terapéutico, no solo observadores. Y cuidamos mucho el tono con el niño: sin presión, sin culpa, con mucha normalización de algo que no es su responsabilidad.
El proceso
Qué ocurre desde la primera sesión
Cuatro pasos concretos, sin incertidumbre.
Escuchamos al niño y a la familia. Recogemos la historia completa: frecuencia, patrones, intentos previos, impacto emocional. Descartamos causas médicas que requieran otro tipo de intervención y decidimos si es el momento adecuado para empezar.
Cada caso es diferente. Elegimos las técnicas que encajan mejor con el tipo de problema, la edad y el contexto familiar. Explicamos el plan con claridad: qué va a hacer el niño, qué van a hacer los padres, cómo se registra la evolución y qué hay que esperar en las primeras semanas.
Hacemos seguimiento periódico para ajustar el programa en función de cómo evoluciona. Los primeros avances suelen verse en las primeras cuatro a ocho semanas. Si algo no funciona, lo cambiamos; no dejamos rodar un protocolo que no está dando resultados.
Cuando el control se establece, no cerramos de golpe. Pasamos a sesiones de revisión más espaciadas para asegurarnos de que los avances se mantienen y de que el niño y la familia tienen estrategias para manejar posibles recaídas sin que suponga un drama.
Para quién es
Señales de que puede ser el momento de pedir ayuda
No hace falta que sea un problema grave para merecer atención. Si interfiere en la vida del niño o de la familia, ya es suficiente motivo.
Tu hijo tiene más de cinco años y sigue mojando la cama de forma habitual, sin que haya habido ningún período largo de noches secas.
Tu hijo lleva meses con episodios de encopresis y el problema no mejora, o está empeorando con el tiempo y con el estreñimiento crónico de fondo.
Los accidentes están afectando su vida social: evita quedarse a dormir en casa de amigos, no quiere ir a campamentos o excursiones, se aísla por miedo a que se descubra.
Habéis probado diferentes estrategias por vuestra cuenta —calendarios, premios, restricción de líquidos— sin resultados consistentes, y el nivel de angustia en casa es alto para todos.
La mayoría de los casos mejoran
La enuresis nocturna tiene tasas de éxito muy altas cuando se aplica el protocolo correctamente. El sistema de alarma, bien llevado, funciona en la mayor parte de los niños. No es cuestión de fuerza de voluntad ni de madurez: es técnica aplicada con paciencia.
La encopresis requiere algo más de tiempo, especialmente cuando hay estreñimiento crónico de por medio. Pero también mejora. El objetivo del tratamiento no es solo resolver el problema físico: es que el niño recupere la confianza en su propio cuerpo y que la familia deje de organizar su vida alrededor del miedo al siguiente accidente.
Si el problema lleva tiempo sin resolverse por vuestra cuenta, no es señal de que seáis malos padres ni de que el niño no tenga remedio. Es señal de que necesitáis un plan mejor.
Conoce cómo trabajamos la psicología infantil →Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan antes de empezar
Para la encopresis, a partir de los cuatro años si los accidentes son frecuentes y llevan más de tres meses. Para la enuresis nocturna, el umbral clínico está en los cinco o seis años. Antes de esas edades, el control de esfínteres puede no estar maduro todavía y no tiene sentido hablar de problema clínico.
Si hay duda, lo mejor es consultarlo: una sesión es suficiente para orientar si es el momento de intervenir o si conviene esperar un poco más.
Depende del tipo y de la historia del caso. En la enuresis nocturna con alarma, los resultados empiezan a verse entre las cuatro y las ocho semanas, aunque hay que mantener el protocolo algo más para consolidar. La encopresis, especialmente si hay estreñimiento crónico, puede requerir más tiempo de trabajo.
En general hablamos de meses, no de años. Y en la mayoría de los casos el avance es progresivo y visible desde el principio.
Sí. La psicoterapia online es completamente válida para estos casos. Trabajamos igual de bien en formato videollamada que en consulta presencial en Valencia o Foios.
No. No hace falta ningún diagnóstico previo ni derivación médica. Si tienes claro que hay algo que está limitando a tu hijo y que no consigues manejar por vuestra cuenta, eso es suficiente para empezar. La evaluación la hacemos nosotros en las primeras sesiones.
Sí, existe una asociación conocida. La enuresis es más frecuente en niños con TDAH que en la población general. Si hay sospecha de TDAH, puede tener sentido hacer una evaluación diagnóstica de TDAH para tener el cuadro completo antes de diseñar el plan de intervención.
Dar el primer paso
es lo más difícil.
El resto lo hacemos juntos. Cuéntanos qué le pasa a tu hijo y te asignamos el profesional más adecuado para vuestro caso.
Pedir cita →- ✓Profesionales colegiados en el Colegio de Psicología de Valencia
- ✓Inscritos en el Registro de Centros Sanitarios de la GVA (nº 21628)
- ✓Presencial en Valencia y Foios, o por videollamada
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