Tratamiento del estrés postraumático
en Valencia: cuando el pasado no queda atrás
Hay experiencias que dejan una huella que no desaparece sola. Si algo que viviste sigue afectando tu vida cotidiana semanas, meses o años después, el trabajo psicológico puede ayudarte a que eso cambie.
Hay personas que, después de un accidente, una agresión, una pérdida violenta o cualquier otro acontecimiento que sobrepasó su capacidad de asimilarlo, llevan meses o años sintiéndose atrapadas en esa experiencia. No es que no quieran pasar página: es que el sistema nervioso se quedó en modo alerta y desde ahí no hay manera de pasar página.
El estrés postraumático no es debilidad ni victimismo. Es una respuesta comprensible a algo que fue demasiado. Y tiene solución.
El problema
¿Qué es el estrés postraumático?
Más que un recuerdo difícil: una respuesta del sistema nervioso que no ha conseguido cerrarse.
El trastorno por estrés postraumático (TEPT) aparece cuando una experiencia —real o presenciada— fue tan intensa o amenazante que el cerebro no consiguió procesarla como un recuerdo ordinario. A diferencia de otros recuerdos dolorosos que con el tiempo se integran, este permanece activo: se cuela en la vida cotidiana, activa el cuerpo como si el peligro siguiera presente y organiza la vida alrededor de evitar todo lo que lo recuerde.
El acontecimiento desencadenante puede ser único —un accidente, un asalto, una agresión sexual, la muerte traumática de alguien cercano— o puede ser el resultado de una exposición prolongada a situaciones de maltrato, abuso o violencia. En ambos casos, lo que define el TEPT no es solo lo que pasó, sino cómo quedó registrado.
Las manifestaciones más frecuentes incluyen:
- Reexperimentación: el recuerdo irrumpe solo, en forma de imágenes, flashbacks o pesadillas, con la misma intensidad emocional que en el momento original.
- Evitación: alejarse de todo lo que recuerda al acontecimiento —personas, lugares, conversaciones, incluso pensamientos— para no activar la angustia.
- Hiperactivación: estado de alerta permanente, dificultad para dormir, irritabilidad, sobresaltos exagerados ante estímulos cotidianos.
- Cambios en la forma de verse y de ver el mundo: culpa, vergüenza, sensación de estar roto, desconfianza generalizada, distanciamiento emocional.
Cómo trabajamos
Cómo abordamos el estrés postraumático en consulta
Sin dogmatismo de escuela. Con el foco en lo que mantiene el trauma activo hoy.
No hay una única forma de trabajar el trauma, y desconfía de quien te diga que sí. Lo que existe es evidencia acumulada sobre qué factores ayudan a que el sistema nervioso pueda procesar lo que no pudo procesar en su momento: seguridad relacional, ritmo adecuado y un trabajo sobre los mecanismos que mantienen el trauma activo —la evitación, las creencias sobre uno mismo, la activación fisiológica que no se regula.
La primera parte del trabajo tiene que ver con crear las condiciones para que la terapia sea posible: entender qué está pasando, trabajar la regulación emocional y construir recursos que permitan acercarse a lo difícil sin desestabilizarse. No es relleno. Para muchas personas es la parte más transformadora.
Cuando el proceso lo permite, se trabaja la experiencia traumática de forma directa: integrándola, reencuadrando el significado que se le ha dado, reduciendo la activación que genera. El ritmo no lo marcan los manuales: lo marcan tú y lo que el trabajo va mostrando.
El objetivo no es olvidar lo que ocurrió ni eliminar el recuerdo. Es que ese recuerdo deje de tener el poder que tiene hoy sobre tu vida.
El proceso
Qué ocurre desde la primera sesión
Cuatro fases concretas, sin saltos ni atajos.
En las primeras sesiones exploramos qué ocurrió, cómo está afectando tu vida ahora y qué factores están manteniendo las dificultades. Sin prisas. Sin presión para contar nada que no estés preparado para contar.
Antes de trabajar el núcleo del trauma, construimos recursos para manejar la activación emocional y la angustia cuando aparecen. Este trabajo no es un trámite: para muchas personas es donde se produce el primer alivio real.
Cuando el proceso lo permite, trabajamos la experiencia traumática de manera directa: integrando lo que ocurrió, reduciendo la activación asociada y revisando el significado que se le ha dado. A un ritmo que tú puedas sostener.
La última fase consolida los cambios y trabaja la prevención de recaídas. El alta llega cuando la experiencia ha quedado integrada como un recuerdo del pasado, no como algo que sigue ocurriendo.
Para quién es
Señales de que puede ser el momento de pedir ayuda
No hace falta tener claro si "lo que te pasó cuenta" para pedir cita.
Algo que viviste hace tiempo —meses o años— sigue irrumpiendo en tu vida: en sueños, en imágenes que aparecen sin querer, en reacciones que te parecen desproporcionadas.
Evitas personas, lugares o situaciones que antes formaban parte de tu vida normal, porque acercarte a ellos desencadena una angustia que no puedes controlar.
Sientes que ya no eres la misma persona que eras antes. Desconfianza, distancia emocional, sensación de estar "roto" o de que los demás no pueden entender lo que llevas.
Estás permanentemente en tensión: duermes mal, te sobresaltas con facilidad, te irritas por cosas que antes no te afectaban. El cuerpo sigue en alerta aunque el peligro haya pasado.
El trauma tiene tratamiento. Y no requiere heroísmo.
Una de las ideas que más daño hace es la de que para superar un trauma hay que "ser muy valiente" y "afrontarlo de golpe". No es así. El trabajo psicológico bien hecho no consiste en exponer a la persona a lo que más teme sin preparación: consiste en construir las condiciones para que el procesamiento sea posible y sostenible.
Tampoco hay que haber vivido una guerra o un desastre natural para que algo sea un trauma. Cualquier experiencia que desbordara la capacidad de una persona en ese momento puede dejar ese tipo de huella. No se trata de comparar sufrimientos.
El objetivo del tratamiento es que lo que ocurrió quede en el pasado: que forme parte de tu historia sin seguir dictando tu presente.
Conoce nuestra forma de trabajar en psicoterapia →Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan antes de empezar
No hay un número fijo de sesiones. Depende de la intensidad del trauma, de cuánto tiempo lleva activo y de cómo responde cada persona. Lo que sí podemos decir es que el proceso tiene fases claras y que, conforme avanzan, la vida cotidiana va dejando de organizarse alrededor del trauma.
No, al menos no de entrada. El trabajo terapéutico no requiere revivir el trauma en detalle desde el primer día. El ritmo lo marcas tú. Hay mucho que se puede trabajar antes de ir al núcleo del acontecimiento, y a veces ese trabajo previo es lo que hace posible que la conversación sobre lo que pasó sea útil en lugar de dañina.
Sí. La psicoterapia online es completamente válida. Trabajamos igual de bien en formato videollamada que en consulta presencial en Valencia o Foios.
No. No hace falta ningún diagnóstico previo ni derivación médica. Si tienes claro que hay algo que te está limitando y que no consigues manejar solo, eso es suficiente para empezar. La evaluación la hacemos nosotros en la primera sesión.
Sí. No hace falta haber vivido algo objetivamente catastrófico para que una experiencia deje el tipo de huella que estamos describiendo. Lo que importa no es el tamaño del acontecimiento sino el impacto que tuvo en ti. Si algo sigue afectando tu vida, merece atención.
Alberto Soler Sarrió
Psicólogo sanitario · Co-director del centro · Nº col. CV09186Psicólogo colegiado con más de 20 años de experiencia clínica. Autor de 6 libros (Paidós, Penguin Random House, Kailas). Creador del podcast Píldoras de Psicología desde 2015. Miembro de la Alianza Multiactor por la Salud Mental Infantil de UNICEF.
Dar el primer paso
es lo más difícil.
El resto lo hacemos juntos. Cuéntanos qué te pasa y te asignamos el profesional más adecuado para ti.
Pedir cita →- ✓Profesionales colegiados en el Colegio de Psicología de Valencia
- ✓Inscritos en el Registro de Centros Sanitarios de la GVA (nº 21628)
- ✓Presencial en Valencia y Foios, o por videollamada
- ✓Equipo de 10 especialistas — sin lista de espera larga
Si lo que has leído te resuena y crees que puede ayudarte hablar con un psicólogo, estamos en Valencia y online.
Pedir cita →