Momo Challenge: el reto que no existe (pero puede ser muy peligroso)

Esto lleva ya circulando tiempo en España (y en medio mundo), pero en las últimas semanas se ha reactivado el tema, y ya está en todos los medios de comunicación con noticias muy preocupantes. La última, habla de un niño de 11 años de Miami que supuestamente se suicidó siguiendo el reto viral de momo. ¿En qué consiste?, ¿qué hay de real?, ¿cómo podemos actuar cuando nuestros hijos nos mencionen el tema de momo? Vamos a verlo.

A mediados de 2018 salió a la luz el “Momo suicidal Challenge”, o simplemente el reto de momo. En España soltó la liebre la propia guardia civil con un tuit en el que alertaba sobre “el último viral de moda entre los adolescentes”, sembrando la duda entre si se trataba de una broma o el ataque de un ciberdelilncuente. Pero, ¿en qué consiste? Supuestamente había un contacto en WhatsApp con la foto de momo que, tras agregarlo, comenzaba a acosar a su interlocutor, proponiéndole diferentes desafíos o retos (como, por ejemplo, autolesiones) y, si se negaban a llevarlos a cabo, se conviertían en amenazas. Todo esto iba supuestamente acompañado de una serie de imágenes perturbadoras con gran carga de violencia explícita. Televisión, radio, prensa escrita y, por supuesto, internet y redes sociales, se hicieron eco de este fenómeno, saltándose un pequeño detalle: sin comprobar su veracidad. Comenzaron a atribuirse a este “reto” los suicidios de varios adolescentes alrededor del mundo, pero sin citar fuentes originales o datos reales. Sin embargo, a día de hoy no existe evidencia de que este reto esté tras ninguna muerte, y más importante todavía: no hay ni si quiera evidencia de que tal reto exista.

La imagen de Momo proviene de una escultura denominada Madre Pájaro, de un artista japonés, que estuvo expuesta en Tokio en el año 2016. El supuesto reto que acompañaba a esta imagen a mediados de 2018 y preocupaba fundamentalmente a los padres de adolescentes, ha cobrado nuevamente importancia, pero en este caso entre padres de niños más pequeños: esta vez se ha corrido el rumor de que el reto de momo ha llegado a YouTube y a YouTube Kids. Según dicen, mientras los niños están viendo un vídeo de Peppa Pig o de Baby Shark, les aparece la terrorífica imagen de momo pidiéndoles que hagan daño a su familia o a sí mismos, dándoles, por ejemplo, detalladas instrucciones acerca de cómo asfixiar a sus hermanos pequeños durante la noche. 

Pero, un momento… esto, ¿es real? A pesar de todo el ruido generado, lo cierto es que no existen evidencias de que tal reto exista y, mucho menos, que tales imágenes estén presentes en vídeos infantiles de YouTube. De hecho, en un comunicado oficial, la propia YouTube declara no haber encontrado ningún tipo de vídeo de este estilo tras un meticuloso escrutinio. Recuerdan que los vídeos alentando conductas dañinas o peligrosas van contra sus políticas, pero que sí existen vídeos en los que se alerta sobre el supuesto reto o que, como este, tratan de desmentir su existencia. 

Así pues, el reto de momo no existe, es un bulo, una leyenda urbana, un hoax, fake news, o como lo queramos llamar. Toda la información acerca del supuesto reto es de alguien que conoce a alguien que lo ha visto, pero no existen imágenes reales de personas que hayan recibido el mensaje de Whatsapp o visto el famoso vídeo de Peppa Pig con momo diciéndoles cosas. El propio diario The Guardian afirma que no existe evidencia hasta la fecha de que este reto de momo haya provocado ningún daño por sí mismo, pero sí que alertan de que la histeria de los medios podrían acabar jugando una mala pasada a personas vulnerables pudiendo hacerles llegar a pensar en conductas autolesivas. 

Y es que el miedo y la angustia que esto ha provocado se ha debido fundamentalmente a las noticias que han aparecido en los medios, no al propio reto en sí. Esto ha llevado a ciertas organizaciones a ver las noticas relacionadas con este reto como algo más dañino que beneficioso, ya que pueden acabar generando una profecía autocumplida que puede alentar a los niños a buscar material violento en internet. 

Esto es lo que los sociólogos y expertos en folclore y leyendas urbanas llaman “pánico moral”, esto que suena un poco raro, se refiere a: “la reacción de un grupo de personas basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural o de grupo (…) como algo peligrosamente desviado y que representa una amenaza para la sociedad” Estas reacciones son amplificadas con frecuencia por los medios de comunicación. ¿Otros ejemplos de este fenómeno del “pánico moral”? Por ejemplo, los supuestos rituales satánicos, tan “populares” en EEUU en los ’80 y ’90. En estos casos puede ocurrir, que algo que comienza como un bulo, se extiende como la pólvora gracias a los medios de comunicación, y comienza a ser imitado y llevado a la práctica realmente por personas que buscan notoriedad, sumarse a una moda, o que simplemente no acaban de estar del todo centradas, por decirlo de algún modo. Ya tenemos la profecía autocumplida. 

Que los niños salgan del colegio hablando de momo, que Fulanito le ha dicho que aparecerá momo y les matará a todos o no sé qué, no da en absoluto veracidad a esto. Tan solo es la muestra de que el bulo se ha extendido y está presente en las conversaciones. Ellos no tienen filtro, nosotros sí que deberíamos tenerlo. 

Y me diréis, vale, pero ¿Cómo podemos actuar cuando nuestros hijos nos mencionen el tema de momo? Escuchar, desmentir y no preguntar. Me explico. A veces con las preguntas lo que hacemos es aportar más contenido a la historia del que realmente tenía el niño; éste responderá afirmativamente, incorporando esos elementos que hemos mencionado a su historia, para luego transmitirla a otro niño. Y así la bola se hace más grande. Solo escucharemos lo que nos tengan que decir, no aportaremos más datos en forma de preguntas, y desmentiremos: “cariño, eso es una mentira, es falso”. Y en función de su edad, podemos incluso utilizarlo como excusa para hablar de los rumores, las leyendas urbanas y las noticias falsas.

Entonces, ¿qué lecciones extraemos de todo esto? Primero: antes de ir al grupo de WhatsApp de padres del cole a compartir histéricamente una noticia tan preocupante (como estuve a punto de hacer yo, todo sea dicho), busca un poquito información de fuentes fiables para saber si es real o no. No hace falta invertir mucho tiempo, probablemente con googlear unos minutos sea suficiente. Solo hace falta aplicar este filtro. momento Esto se aplica a momo, a lo que dice uno u otro partido político o a cualquier cosa: no seamos vagos ni crédulos, que por suerte herramientas tenemos. 

Segunda lección: el pánico se extendió porque los padres temían que sus hijos hubieran sido expuestos sin ellos saberlo a este reto mientras miraban vídeos infantiles en YouTube. El caso es que un niño pequeño nunca debería estar solo ante vídeos en autoplay de YouTube, y por extensión, no debería andar solo por internet sin supervisión. Con momo o sin momo.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.
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