Problemas de comunicación en la pareja [Vídeo]

Aunque hombres y mujeres somos iguales en cuanto a derechos y oportunidades, en lo que respecta a ciertos modos psicológicos de funcionar somos bastante distintos. Es de aquí de donde surgen muchos problemas de comunicación que llevan a las parejas a buscar ayuda profesional en un momento dado. Sobre este tema voy a hablar en la Pílodra de Psicología de esta semana:

Sobra decir que de todo los voy a hablar es una generalización; van a haber muchos hombres con modos femeninos de actuar, al igual que muchas mujeres con modos masculinos. De lo que hablo es de una tendencia general que se cumple, en mayor o menor medida, en gran cantidad de parejas, y esto acaba originando problemas de comunicación.

En prácticamente todas las terapias de pareja acaba saliendo este tema: hombres y mujeres nos comunicamos de un modo diferente y no acabamos de comprender las necesidades de nuestra pareja en un momento determinado. Mientras que las mujeres, por lo general, son mucho más sensibles, verbales y emocionales, los hombres tenemos una menor capacidad para comprender y expresar las emociones. Además, cuando esto se junta con una mayor impulsividad y tendencia a ser más pragmáticos y resolutivos ante ciertas situaciones, los problemas de comunicación están servidos. Veámoslo con un ejemplo:

María llega a casa después del trabajo, y Luís la está esperando. Nada más llegar María empieza a contarle el día tan malo que ha tenido: su jefe le ha encargado una serie de tareas que no le correspondería hacer, al mismo tiempo que una compañera le ha pasado por encima para quedar bien ante sus jefes, lo cual la ha dejado en bastante mala posición. A todo esto se le sumaba que volviendo a casa se entera que su mejor amiga vuelve otra vez a tener problemas con su pareja y quizá lo dejan de nuevo. Nada más acaba de hablar María, Luís se apresura a decirle: mujer, no es para tanto: lo que te ha pedido tu jefe es algo que puedes hacer perfectamente, si no, pues le dices algo y ya está. Lo de tu compañera, en el fondo, no es para que te pongas así, ya sabes cómo es. Y tu amiga, que se apaña, ¡no te va a afectar a ti también que tenga problemas con su novio!

En este ejemplo estamos viendo dos errores muy claros que solemos cometer los hombres a la hora de gestionar situaciones con un elevado componente emocional dentro de la relación de pareja: negamos las emociones y somos resolutivos (sin que nadie nos pida serlo). Veámoslo en detalle:

  1. Negar las emociones: en el ejemplo que veíamos, Luís le dice a María ”no es para tanto””no es para que te pongas así”, “no te va a afectar a ti también que…” Es probable que el objetivo de Luís no sea otro que relativizar y desdramatizar la situación, aunque claramente no es lo que María necesita en este momento. Con estas respuestas el mensaje que en el fondo está llegando a su pareja es que es incapaz de gestionar emocionalmente su vida, que es una exagerada, que lo dramatiza todo. Que se comporta “como una niña”. La intención puede no ser mala, pero el mensaje que llega es bastante negativo.
  2. Ser resolutivos: visto así, ser “resolutivo” no parece un atributo negativo, pero si decimos “ser un salvavidas” o “ser sobreprotector” no suena tan bien. En este ejemplo, sin que María se lo pidiera, Luís le dice qué es lo que debería hacer para solucionar sus problemas, sin siquiera saber si ella tiene un plan diferente o si quiere actuar o no. Como en el ejemplo anterior, la intención puede ser buena, pero el mensaje que le llega a María es que no sabe gestionar su vida, que no tiene recursos para manejar los conflictos. Algo así como”quita, que ya me pongo yo a resolver esto, que por lo visto tú solita no sabes” Y, obviamente, el efecto que tiene sobre la pareja es del todo negativo.

En estas situaciones a los hombres nos cuesta mucho simplemente escuchar y acompañar a nuestra pareja en el momento en el que se encuentra. A veces no es necesario más. Muchas mujeres lo que piden una y otra vez a sus parejas es ”sólo quiero que me escuches”, pero lo que obtienen por respuesta es ”no, si yo te escucho, pero sólo te digo que si hicieras…”.

Cuando nos encontramos en una situación con un elevado componente emocional, primero debemos rebajar la intensidad de esas emociones para posteriormente poder enfocar el problema de un modo más práctico. Es algo que mientras las emociones son tan intensas no somos capaces de hacer. Si a una persona que está pasándolo mal por algo no hacemos más que minimizar sus emociones y tratar de resolver rápido el problema, lo único que lograremos será prolongar más aún esta fase de elevada intensidad emocional.

En casos como este, es importante no negar ni minimizar las emociones, simplemente estar al lado y acompañar. Ponernos en el lugar y comprender por qué para esa persona es tan importante y le duele tanto eso que nos está contando. No quitarle importancia ni tratar de resolver el problema. Es algo que va a hacer que esa persona se sienta comprendida, que no se sienta sola, y nos va a permitir una comprensión más plena y profunda de aquello que se nos transmite, porque mientras estamos tratando de resolver un problema o buscar justificación a las emociones, no estamos enfocando toda nuestra energía en empatizar.

Sólo hay un momento en el cual debemos ser así de resolutivos y decirle a nuestra pareja lo que debe hacer con su vida: cuando lo pida de manera explícita, nunca en otro momento: ”Cariño, ¿tú que harías en mi lugar?”, “Necesito que me ayudes con este tema, no sé qué hacer” Si no hay indicaciones así de claras, es mejor que nos ahorremos los consejos. Porque no ayudan a resolver la situación sino más bien todo lo contrario.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

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