Coches caros… ¿conductores cretinos? Esto es lo que dice la ciencia

Parece broma, pero no lo es, de hecho, es bastante curioso y tiene sentido; resulta que unos investigadores de la universidad de Universidad de Helsinki han llegado a la conclusión de que los dueños de deportivos alemanes suelen ser unos flipados, unos cretinos, unos capullos, como queramos decirlo. ¿Os sorprende? A mí no. ¡Vamos a verlo!

 

Hoy os traemos unos trabajos curiosos, que sí bien no han descubierto el Mediterráneo ni nos invitan a hacer reflexiones especialmente profundas, nos han parecido interesantes y divertidos.

Pues parece ser que estos investigadores han comprobado lo que todos hemos visto muchas veces en la calle. Después de analizar los datos de unos 2.000 conductores, han concluido que los conductores de cochazos suelen ser unos flipados, es decir, que los conductores de coches caros, de marcas como Audi o BMW, según su estudio, son los que más semáforos se saltan, los que menos ceden el paso a los peatones, quienes conducen más rápido y los que lo hacen de una forma más imprudente.

Los autores analizaron la forma de conducir, preguntaron por sus hábitos, les pasaron pruebas de personalidad y analizaron estos datos en el marco del modelo de 5 factores de la personalidad, que contempla la empatía, la meticulosidad, el neuroticismo, la extroversión y la amabilidad. ¿Y qué encontraron?

Después de analizar los datos vieron como los conductores de estos coches caros suelen ser más competitivos, más agresivos, egocéntricos y menos amables. Parece ser que las personas con estos rasgos de personalidad (y con dinero, claro) tienen atracción por estas marcas, porque el coche es un símbolo de estatus y ellos tienen esa necesidad de dejar bien claro al resto del mundo, a través de su coche y de su forma de conducir, que están por encima de los demás.

Estos conductores saben que existen unas normas, pero parecen pensar que esas normas deben ser para que las cumplamos “los pardillos”, porque ellos sienten que están por encima de todo esto. Entonces, ¿es el cretino quien elige al coche, o es el coche el que te convierte en cretino? Pues parece ser que lo primero. Parece ser que estos rasgos serían previos a la elección del coche, pero claro, también el disponer de un coche de estas características le facilita la tarea al cretino; no te puedes flipar tanto con un Škoda de hace 15 años como con un BMW recién salido del concesionario.

Los investigadores vienen a explicar que las personas nos comunicamos de muchas maneras, o como suele decirse, que “es imposible no comunicar”. Así, aunque no lleguemos a decir una sola palabra estamos transmitiendo muchos mensajes. Con cada una de nuestras elecciones, peinado, ropa, trabajos, pareja, hijos, Hobbies, coches, etc. estamos enviando mensajes. Y las personas que invierten una cantidad tan importante de dinero en un coche parece que tienen mucho interés en explicarle a los demás que ellos “se lo pueden permitir”. Es un símbolo de estatus y una forma de diferenciarse de los demás. Obviamente, no por tener un coche de estos tienes porqué ser un flipado de la vida, egoísta, poco empático, maleducado y competitivo, que nadie se me ofenda. Habrá gente de todo tipo conduciendo cualquier modelo concreto de coche. Pero sí cogemos muchos conductores y analizamos los datos en conjunto, va y resulta que los resultados son estos… pero como digo, esto no tienen porque ser así en todos los casos.

De hecho, en este trabajo se observó una excepción importante: un grupo de conductores que, pese a tener vehículos costosos, no se comportaban como necios al volante. ¿Quienes eran? Las mujeres; en el caso de las mujeres la tendencia era opuesta, las conductoras de estos coches caros eran de hecho mejores conductoras. En otro trabajo, en este caso de la de la Universidad de Berkeley, del año 2013, los investigadores observaron que los conductores de coches caros era menos probable que frenaran cuando un peatón se disponía a cruzar un paso de cebra: se pusieron ante un paso de cebra y tomaron nota de qué ocurría. Vieron que el 80% de los conductores actuaba correctamente, mientras que la inmensa mayoría del 20% restante, que no cedía el paso a los peatones, eran propietarios de coches caros. Curiosamente, en este trabajo BMW también resultó ser “la campeona” de los maleducados. Sin embargo, esta asociación se daba otra vez en el caso de los hombres, pero no de las mujeres. Parece ser que las mujeres no ven el coche como este símbolo de estatus ni una prolongación de su miembro viril, sino simplemente como una máquina “que te lleva a los sitios”, que te facilita la vida y que si además vale una pasta, será mejor ir con ojo y cuidarla bien.

En fin, ¿que os parece esto?, ¿qué importancia le dais vosotros al coche?

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.
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