Tetanalgesia: una forma eficaz, segura y económica de evitar dolor a los bebés

No nos cansamos de repetirlo: la lactancia materna es mucho más que alimento. Es una forma de relación entre madre e hijo, y lo que aporta a ambos va mucho más allá de nutrientes y calorías. ¿Habéis oido hablar alguna vez de la “tetanalgesia”? Hoy os voy a hablar de ella, y para eso os contaré una investigación que se ha publicado hace poco y que es súper interesante. 

Llevábamos tiempo que nos apetecía hablaros sobre la tetanalgesia. Ya sabéis que decimos muchas veces que “la teta no es solo alimento”, que “la teta es mágica”, “que sirve para todo”, etc. Sirve para alimentar, claro. Pero sirve también para dormir, para relajarse, para encontrar consuelo, … y también para calmar el dolor, para lo que es un método bastante eficaz. Eso es lo que se conoce como la tetanalgesia. 

Lo que vengo a contaros hoy es una investigación realizada en el hospital Casa Salud de Valencia, por la Dra. Alicia Nieto García y colaboradores, y ha sido publicado en la revista anales de pediatría en el año 2019. Para que se comprenda mejor esta investigación hemos simplificado un poco la explicación, pero si estáis interesados en ver todos los detalles y cómo lo hicieron, os dejo enlazado el estudio original en el artículo del blog que acompaña a este vídeo.

Pues bien, dicho esto, ¿qué es lo que cuentan en este artículo acerca de la tetanalgesia?

Para empezar explican que, al contrario de lo que se pensaba en el pasado, ahora se sabe que los bebés y niños pequeños perciben el dolor tanto o más que los adultos. Sin embargo, arrastramos la costumbre de realizar procedimientos dolorosos en ellos sin aplicarles ningún tipo de medida analgésica, por ejemplo durante la administración de las vacunas, extracciones de sangre, aspiración de secreciones, punción del talón, eliminación de cintas adhesivas, etc. 

Bueno, pues en este trabajo comparan la eficacia de tres métodos de analgesia no farmacológica, que ya se sabe que funcionan, para saber cuál es mejor; los tres métodos que comparan son la succión no nutritiva (el chupete), la administración de una solución dulce, y el amamantamiento, lo que también se conoce como tetanalgesia. 

En esta investigación participaron casi 400 niños de 2, 4 y 6 meses a los que les administraron las vacunas que les correspondían según el calendario (y que implicaban 2, 3 o 1 pinchazos, respectivamente), y evaluaron su dolor en base una escala que tenía en cuenta algunos signos de los bebés como su actitud, la respiración, la postura, la expresión facial, el llanto y la duración del mismo. 

¿Y qué es lo que encontraron? Para empezar, algo obvio: vieron que el 90% de los niños mostraron signos de dolor, de moderado a intenso, ante los pinchazos. Es decir, que sí, que a los niños les duelen las vacunas, y de hecho parece que bastante, por lo que no estaría mal que tratáramos de hacer algo para ayudarles, por lo que los autores del estudio proponen incluir este tipo de medidas no farmacológicas y la participación de los padres en estos procedimientos para aliviar su dolor, y también para disminuir la resistencia que tienen algunas familiar ante la vacunación de sus hijos.

Vale, ya sabemos que los pinchazos les duelen, entonces, ¿cómo de eficaces son estas medidas de analgesia que evaluaron? Pues según sus resultados la lactancia materna fue la medida que más disminuyó el dolor de los bebés en todos los casos. Bueno, en todos todos no; cuando recibían 3 pinchazos (a los cuatros meses) la disminución de dolor era algo menor;  es decir, que cuando los niños reciben 1 o 2 pinchazos la teta tiene un efecto claramente superior al chupete o al chupete junto con la solución dulce, pero cuando reciben tres pinchazos, parece que ya están los pobres tan fastidiados que no se observan diferencias entre los grupos. 

Además de constatar que la lactancia era la medida más efectiva, también vieron que no había diferencias entre simplemente darles un chupete, o dárselo junto con un suelo glucosado, por lo que descartan su eficacia ya que parece que no aporta nada respecto al uso del chupete sin más. De todas formas, parece ser que es una medida más eficaz en recién nacidos que en bebés de estas edades, y tampoco se podría descartar totalmente su eficacia en otras condiciones, pero bueno, estos son sus resultados).

Los autores de esta investigación explican que la eficacia de la lactancia materna como analgésico es algo que ya estaba ampliamente demostrado en recién nacidos y que su efecto es mayor al de las soluciones azucaradas, como han visto también en este trabajo. 

De este modo, y en base a sus resultados, concluyen que amamantar a los niños mientras se les vacuna es una medida analgésica eficaz, que no supone ningún coste adicional, que no requiere de ningún material especial, ni supone ningún efecto secundario, por lo que dicen textualmente que “hoy en día no debería vacunarse a ningún niño a los 2, 4 o 6 meses sin que la madre sea informada de que puede amamantar a su hijo” durante el procedimiento.

Así que ya sabéis, cuando vayáis a las vacunas, tranquilamente le podéis dar teta al bebé, porque sabéis que así le ayudáis a llevar mejor el mal trago que suponen los pinchazos de las vacunas. De hecho, así lo recomiendan la OMS y la asociación española de pediatría. Y, si por algún motivo no pudiera hacerse durante el procedimiento, también podéis hacerlo inmediatamente después. 

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.
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