La crianza perfecta no existe [Vídeo]

Todos sabemos que la crianza perfecta no existe. Pero pese a ello, vemos y leemos muchas cosas que nos llevan a tener la impresión de que sólo hay dos maneras de criar a nuestros hijos: la buena y la mala. Es sobre este tema sobre el que os hablo en esta nueva Píldora de Psicología:

Ya os lo dije hace tiempo cuando os conté mi visión de la crianza: en la crianza de nuestros hijos, más allá de cosas muy obvias, el blanco y el negro no existen. Pero que exista esa visión de la «crianza buena» y la «crianza mala»  da lugar para que se monten unas batallas tremendas entre los partidarios de hacer las cosas con sus hijos de un modo o de otro (ya os lo conté en uno de mis artículos para El País)

¿Por qué no existe la crianza perfecta?

Vamos a sintetizar en tres los principales argumentos por los que nunca podemos llegar a encontrar esa fórmula de la crianza perfecta:

Primero, debemos tener en cuenta que cada familia y cada casa es un mundo diferente. Hay cosas objetivas, como no pegar a los niños, o enseñarles que no deben cruzar los semáforos en rojo. Pero más allá de ellas, todo es muy cuestionable.

En segundo lugar: no hay que fiarse de las apariencias. Todos nos equivocamos. No hay hijos perfectos y mucho menos padres perfectos. Yo, por ejemplo, a veces también pierdo la paciencia con mis hijos y me sale humo de las orejas, o estoy en el parque y le voy un vistazo al móvil, y sé que debería lavarles ya los dientes todos los días pero se me olvida, y hay otros días en los que dejo que se me olvide porque estoy cansadísimo.

Además, durante la crianza todo es un constante cambio. Lo que en un momento puede ser una buena idea, quizá después no lo es. Ellos cambian, nosotros también y también las circunstancias.

Es necesario tener muy presente que la crianza perfecta no existen, y las recetas tampoco. Y como nadie somos perfectos, no hay que juzgar. No sabemos lo que hay detrás de cada decisión o manera de actuar de otros padres. Quizá la única forma de acercarse a una crianza “un poco mejor” es siendo más flexibles, humildes y respetuosos. Flexibles para saber adaptarnos a los cambios, humildes para reconocer que no estamos en posesión de la verdad, y respetuosos no sólo con nuestros hijos, sino con todos aquellos que han elegido un modo diferente de hacer las cosas.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

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