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	<title>Artículos de Infantil &#8902; 1 &#8902; Centro de Psicologia Alberto Soler</title>
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	<description>Centro de psicología dirigido por Alberto Soler y Concepción Roger. Te acompañamos a entender lo que te pasa y a sentirte mejor. Adultos, infantil, familia y parejas. Evaluamos TDAH y AACC.</description>
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	<title>Artículos de Infantil &#8902; 1 &#8902; Centro de Psicologia Alberto Soler</title>
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		<title>¿Prohibir por ley los teléfonos móviles a los niños?</title>
		<link>https://www.albertosoler.es/prohibir-por-ley-los-telefonos-moviles-a-los-ninos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Jun 2023 16:39:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El pueblo irlandés de Greystones ha prohibido el uso de teléfonos móviles a los niños hasta que lleguen a la escuela secundaria. Esta decisión ha generado un intenso debate sobre los riesgos y el impacto de los dispositivos móviles en el desarrollo de los niños. Los defensores argumentan que los niños no están preparados para [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El pueblo irlandés de Greystones ha prohibido el uso de teléfonos móviles a los niños hasta que lleguen a la escuela secundaria. Esta decisión ha generado un intenso debate sobre los riesgos y el impacto de los dispositivos móviles en el desarrollo de los niños. Los defensores argumentan que los niños no están preparados para enfrentar los peligros de internet y que el uso excesivo de los dispositivos puede afectar negativamente su desarrollo cognitivo y social. Por otro lado, hay quienes consideran que estas medidas son excesivas y que se debería promover el uso responsable y supervisado. Exploramos diferentes perspectivas sobre el tema y te invitamos a compartir tu opinión:</p>
<p><span class="TfbU16W5OhvKBZnLaovxFjA1QY0trmdGwQXiYjklOzemfUr3iIgnhDsqdSNq92S42MX6ApgltHcE"><iframe title="Prohibir por ley los teléfonos móviles a menores de 12 años: ya se está haciendo" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/sue3pmJSFyI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></span></p>
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		<title>Mitos sobre lactancia materna: ¡no te los creas!</title>
		<link>https://www.albertosoler.es/mitos-sobre-lactancia-materna-no-te-los-creas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jun 2023 16:19:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una duda frecuente cuando se espera un bebé suele ser si optar por lactancia materna o biberón. Es una decisión importante y complicada, porque tiene muchas implicaciones y mucha carga emocional. Pero para poder decidir, lo primero es tener información, y con respecto a la lactancia materna hay mucha información disponible, pero también hay muchos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una duda frecuente cuando se espera un bebé suele ser si optar por <a href="https://www.albertosoler.es/cuanto-deberia-durar-la-lactancia-materna/" data-wpel-link="internal"><strong>lactancia materna o biberón</strong></a>. Es una decisión importante y complicada, porque tiene muchas implicaciones y mucha carga emocional. Pero para poder decidir, lo primero es tener información, y con respecto a la lactancia materna hay mucha información disponible, pero también hay muchos mitos… Así que hoy vamos a ver algunos de ellos.</p>
<p><span class="LMdcpIPtf05AKw6zqJnDj"><iframe title="¡No te creas estos mitos sobre la lactancia materna!" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/UGsQW7A5Gzo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>Como decíamos, la lactancia materna esta está rodeada de muchos mitos que pueden influir en la decisión de optar por un tipo u otro de lactancia, o incluso de abandonar la lactancia materna cuando ya se había elegido. Vamos a algunos de ellos:</p>
<p><strong>Mito #1: Hay que preparar los pezones para la lactancia:</strong> se escuchan todo tipo de remedios y maniobras para “preparar los pezones” para la lactancia: desde frotar o tirar de ellos, emplear sustancias varias… pero nada de esto es necesario. El cuerpo de la madre ya se prepara él solo durante el embarazo para que llegado el momento todo esté a punto. Sin embargo, aunque no haga falta preparar los pezones, sí que es interesante “preparar un poco la mente”. Así pues, si durante el embarazo podéis acercaros a algún grupo de apoyo a la lactancia, hacer algún curso o leer algún libro sobre el tema, puede ser una buena idea… Si estáis por Valencia, buscad los grupos de AMAMANTA y para el resto de España, podéis buscarlos en la página de la IHAN que os dejo en los enlaces.</p>
<p><strong>Mito #2: El parto por cesárea impide a la subida de la leche:</strong> esta es una idea muy extendida, pero lo cierto es que la producción de leche no depende del tipo de parto, sino de la separación de la placenta del útero, lo que ocurre en todos los partos. Sin embargo, algunas circunstancias que suelen acompañar a las cesáreas, como la separación de mamá y bebé, la cesárea antes del inicio del trabajo de parto o determinadas patologías maternas, sí que pueden retrasar algunas horas la subida de la leche.</p>
<p><strong>Mito #3: Leche de mala calidad:</strong> cuando hay un problema con la lactancia, como por ejemplo que el bebé no aumente suficientemente de peso, es frecuente echarle la culpa a la leche de la madre; pero en realidad este no suele ser el problema, salvo en casos de malnutrición extrema de la madre. Lo más normal es que se trate de un problema en la posición, el agarre o la producción de leche, y no en su composición. Y estos problemas tienen solución; con un asesoramiento adecuado no debería hacer falta recurrir a la leche de fórmula. Lo cierto es que no hay leches maternas buenas y malas, que la alimentación de la madre afecta poco a la composición de la leche y que la de vaca modificada no es mejor que la de la propia madre.</p>
<p><strong>Mito #4: La lactancia materna es muy sacrificada para la madre:</strong> vale, sí, esto es en parte de verdad, pero ¡<a href="https://www.albertosoler.es/respetar-a-las-madres-que-dan-bibe-biberon-o-vender-leche-de-formula/" data-wpel-link="internal">dar biberones también</a>! ya que además de alimentar al bebé, hay que comprar la leche, prepararla, cargar siempre con los biberones a cuestas, lavarlos y esterilizarlos de vez en cuando, etc. Y mucho de este engorro es tanto de día como de noche. Y aunque es cierto que con los biberones los padres u otros familiares podemos echar una mano, muchas veces son las madres quienes se ocupan de estas funciones, con lo que al final bibe no supone “tanta liberación” como nos quieren contar, y sí un gran coste económico Por otra parte, con el bibe también se pierden beneficios prácticos de la teta como no tener que depender de toda esta cacharrería o el ahorro económico, por no mencionar la utilidad de la lactancia materna para calmar al bebé cuando llora, para dormirlo e incluso el poder dormir mientras ellos maman.</p>
<p><strong>Mito #5: lactancia materna a múltiples</strong>: si os dicen, como a nosotros nos dijeron en su día, que al ser dos bebés tenéis que darles bibe, tened claro que esto no es así. La lactancia materna sigue el principio de la oferta y la demanda, y la producción de leche de la madre se adapta a las necesidades de los bebés. Eso sí, si antes decíamos que la lactancia materna exige mucho tiempo y dedicación, ya os podéis imaginar que darle teta a dos bebés a la vez no es una tarea sencilla, especialmente cuando hay algún problema añadido como puede ser en el caso de bebés prematuros, parto por cesárea o alguna otra complicación… pero bueno, que en principio poderse, se puede!</p>
<p><strong>Mito #6: Con la LM no puedes tomar medicamentos</strong>: este es un mito que es importante desmentir, casi todas las mujeres necesitan tomar medicamentos o productos de fitoterapia durante la lactancia, y muchas veces se deja de dar el pecho por este motivo, cuando no sería necesario. La mayoría de medicamentos son compatibles con la lactancia, pero en caso de duda, lo más recomendable es consultar la web e-lactancia.org de la Asociación para la Promoción e Investigación de la Lactancia Materna (APILAM), una web muy fiable en la que se puede consultar la compatibilidad de la lactancia materna con más de 35.000 términos incluyendo medicamentos, fitoterapia, homeopatía y otros productos alternativos, procedimientos médicos y cosméticos, contaminantes, enfermedades maternas y del lactante.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong>Mito #7: Con mastitis no se puede dar teta</strong>: mucha gente piensa que con mastitis no se puede dar teta… ¡pero no! Y no solo se puede, sino que se debe, ya que si hay mastitis, lo que se necesita es vaciar el pecho y no hay mejor extractor de leche que el propio bebé. Si lo estás pasando fatal y quieres destetarlo, es mejor hacerlo después de que se haya resuelto la mastitis, que siguiendo las pautas adecuadas, puede durar algunos días. Si lo que preocupa no es tanto el dolor (que suelen doler bastante) sino la posibilidad de contagiarle una infección al bebé, esto no sería un problema. La leche sigue siendo buena. Quizá cambia un poco el sabor y puede que el bebé la rechace, aunque esto no es muy habitual. Si esto pasa, si el bebé no quiere tomar de esa teta, habrá que vaciar el pecho con un extractor o manualmente.</p>
<p><strong>Mito #8 La LM produce caries.</strong> Este es un mito muy extendido, además el problema es que es un mito extendido entre los dentistas. ¡Pero es que resulta que no! Ya en el año 2015 Comité de Lactancia Materna de <a href="https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-y-caries" data-wpel-link="external" target="_blank" rel="nofollow external noopener noreferrer">la Asociación Española de Pediatría advertía</a> de que esta relación no está probada y que de hecho la lactancia materna favorece la salud bucodental de los niños. En este trabajo, el comité señalaba que no existe evidencia científica que demuestre esta relación entre lactancia materna y caries, y tampoco encontraron ningún trabajo que evidencie que el destete precoz disminuya el riesgo de caries. Por el contrario, la ausencia de lactancia materna aumenta los riesgos sobre la salud bucodental a diferentes niveles, entre otros, maloclusiones, más uso del chupete o de chuparse el dedo. El comité concluye que todos los profesionales sanitarios, incluidos los odontólogos tienen la responsabilidad de proteger y promover la lactancia materna y de ofrecer mensajes correctos basados en la evidencia científica, y no en opiniones personales o en prejuicios en contra de la lactancia materna mal llamada prolongada.</p>
<p><strong>Mito #9: A partir de los 6 meses eso ya es agua:</strong> esto es curioso, ¿no? ¿Os imagináis que llega un día en que la leche se convierte en agua!? Sería raro, ¿no? Sin embargo, como entenderéis, esto <a href="https://blog.lactapp.es/leche-materna-de-mala-calidad/" data-wpel-link="external" target="_blank" rel="nofollow external noopener noreferrer">no tiene ningún sentido</a>. Sí que es cierto que la composición de la leche cambia conforme las niñas y niños van creciendo, porque se adapta a las necesidades nutricionales de la criatura. Pero lo que ocurre es más bien lo contrario. Como dice el famoso pediatra Carlos González, la leche materna no se convierte en agua, si acaso más bien sería en mantequilla, porque con el tiempo la leche materna tiene más grasa, no menos.</p>
<p><strong>Mito #10: LM en el embarazo:</strong> la madres embarazadas que continúan con la lactancia suelen escuchar muchos comentarios sobre los peligros de dar teta embarazada. Que si ponen en riesgo el embarazo, que si tienen que destetar antes de que nazca el siguiente, que si el mayor va a dejar sin leche al pequeño… ¿Qué hay de cierto en todo esto? Bueno, pues parece que aunque algunas madres experimentan contracciones cuando amamantan, estas no suelen ser suficientes para provocar un parto, y de hecho, cuando se ha comparado la duración de embarazos con o sin lactancia materna no había diferencias. Así pues, si no si no lo prohíbe el ginecólogo, en principio el embarazo no sería motivo para destetar, si la madre no lo desea. Sin embargo, es cierto que en el embarazo se dan algunos cambios que acompañan en la dirección del destete, por lo que es frecuente que muchos peques se desteten en este momento, por iniciativa propia o de la madre.</p>
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		<title>Fobia escolar: qué es y cómo superarla</title>
		<link>https://www.albertosoler.es/fobia-escolar-que-es-y-como-superarla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 May 2023 16:15:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ansiedad]]></category>
		<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
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		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay niñas y niños que se niegan a ir a la escuela, y es algo que les genera mucho sufrimiento tanto a ellos como a sus familias que no saben cómo manejar la situación. No hablamos del típico día, que todos lo tienen, de “no quiero ir al cole”. Eso les pasa hasta a los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hay niñas y niños que se niegan a ir a la escuela</strong>, y es algo que les genera mucho sufrimiento tanto a ellos como a sus familias que no saben cómo manejar la situación. No hablamos del típico día, que todos lo tienen, de “no quiero ir al cole”. Eso les pasa hasta a los profes. De lo que hoy vamos a hablar es algo distinto: de niñas y niños que se llegan a poner físicamente enfermos con solo pensar en acudir al cole, que si pasan por la puerta se ponen nerviosísimos y se descomponen… y ya ni decir entrar dentro y estar toda la jornada junto a sus compañeros. En estos casos hablamos de <strong>fobia escolar</strong>, y es algo que afecta a muchos niños. ¡Vamos a verlo!</p>
<p><span class="vf39Mi6TE5mYbLI1xdeSDkC2sJWQzOrPcnFpyRjBw7lUXZGHhgu"><iframe title="Qué es y cómo superar la fobia escolar" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/aBeBO6WU7Eg?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>Muchas veces <a href="https://www.albertosoler.es/divulgacion/alberto-soler-psicologo-los-ninos-estan-volviendo-a-la-escuela-con-un-nivel-de-madurez-y-responsabilidad-ejemplar/" data-wpel-link="internal">los padres consultan por problemas de sus peques en el cole</a>. Quizá el peque no quiere ir y dice que le duele la tripa o que se encuentra mal. ¿Por qué? En los coles pueden pasar muchas cosas: a veces el problema tiene que ver con la adaptación a un nuevo centro, a una nueva clase, un cambio de compañeros, y en algunas semanas o meses se resuelve. Otras veces tiene más que ver con la separación del adulto que con el colegio en sí. En otros casos puede tener que ver con lo que ocurre en clase, con la profe, con los compañeros, en el patio, en el comedor, con la lectura, las mates, los idiomas, los exámenes… en fin, que puede ser por muchas cosas diferentes. Pero a veces lo que era un pequeño problema puede desembocar en una fobia escolar.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong>La fobia escolar se refiere a la incapacidad total o parcial del niño de acudir al colegio como consecuencia de un miedo irracional a algún aspecto de la situación escolar.</strong> Como ocurre con el resto de fobias, no tiene una categoría diagnóstica propia en el DSM5, el manual donde se recopilan todos los trastornos mentales. No obstante, hay algunas características que pueden ayudar a identificarla:</p>
<ul>
<li>En la fobia escolar se dan importantes alteraciones emocionales, como el <a href="https://www.albertosoler.es/como-ayudar-a-los-ninos-cuando-tienen-miedo/" data-wpel-link="internal">miedo</a> intenso, <a href="https://www.albertosoler.es/divulgacion/rabietas-y-gestion-emocional-en-la-infancia/" data-wpel-link="internal">explosiones de mal humor,</a> o quejas de estar enfermo cuando se acerca del momento de ir al colegio.</li>
<li>El niño manifestará conductas de escape o evitación: como consecuencia del malestar emocional ante el contexto escolar, se producen periodos prolongados de absentismo.<span class="Apple-converted-space"> </span></li>
<li>En los casos de fobia escolar los padres son conocedores de las ausencias y están preocupados por asegurar la asistencia escolar; esto diferencia la fobia escolar de “hacer novillos” o de casos de negligencia, respectivamente.</li>
</ul>
<p>El malestar en el niño puede producirse justo antes de ir al colegio o empezar la tarde de antes con un aumento de los síntomas conforme se acerca el momento de la noche. Los síntomas de malestar emocional (ansiedad o miedo, fundamentalmente) pueden acompañarse además de síntomas físicos como náuseas, vómitos, diarrea, dolor de tripa o de cabeza, entre otros. Estos síntomas, físicos y emocionales, hacen que el peque intente evitar por todos los medios acudir a la escuela. Cuanto más mayor es (a partir de educación primaria), más probable que sea capaz de identificar la ansiedad o el miedo que siente, pero en niños más pequeños no suele ser frecuente.</p>
<p>El inicio del problema puede ser gradual, con quejas progresivas sobre la asistencia al colegio que poco a poco se van haciendo más frecuentes, o bien puede iniciarse de manera brusca, con la aparición de la negativa a acudir a la escuela sin sintomatología previa. En niños más pequeños suele ser más frecuente el inicio brusco, y en los mayores suele ser más progresivo. Muchas veces el inicio de la fobia escolar suele coincidir con la ausencia a la escuela por vacaciones o enfermedad, por un cambio de colegio u otros acontecimientos vitales estresantes.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong>La fobia escolar y ansiedad de separación no son lo mismo</strong>, aunque pueden confundirse. Hay niños que pueden tener fobia escolar pero no tienen dificultad para separarse de sus padres. Y también hay niños que pueden tener ansiedad de separación pero que, tras el periodo de adaptación, no tienen especial dificultad en acudir a la escuela. Cuando ya han conseguido vincularse con otras personas en el colegio que le proporcionan también seguridad.</p>
<p><strong>Para superar la fobia escolar suele ser necesaria la ayuda de profesionales de la psicología</strong> que evalúen el caso y, en coordinación con el centro escolar y el pediatra (en algunos casos puede ser necesario tratamiento farmacológico), planifiquen una intervención.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>La terapia suele consistir, en primer lugar, en proporcional información y asesoramiento a la familia para manejar las dificultades que se están dando. Luego, como ocurre en el tratamiento de otros trastornos de ansiedad, se trabaja con el menor a tres niveles:</p>
<ul>
<li>A nivel cognitivo, para identificar y trabajar con los pensamientos y emociones que están produciendo malestar (miedo, ansiedad, pensamientos anticipatorios, etc).</li>
<li>A nivel fisiológico, para identificar la señales fisiológicas que ocurren como consecuencia de la ansiedad (tensión muscular, dolor abdominal, etc.) y desarrollar recursos para manejarlas (relajación, focalización atencional, etc.).</li>
<li>A nivel conductual se identifican las conductas de evitación y escape que están manteniendo el problema, y se planifica una exposición progresiva, en la que se ponen en marcha los recursos cognitivos y fisiológicos aprendidos.<span class="Apple-converted-space"> </span></li>
</ul>
<p>Bien tratadas, esta fobia, como otras, suelen resolverse muy bien, pero sin tratamiento, pueden ser una gran fuente de sufrimiento y malestar para todo el núcleo familiar. Por lo que, si estáis en una situación así, os animamos a buscar ayuda profesional.</p>
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		<title>Indefensión aprendida: por qué se portan mal y no reaccionan a los castigos</title>
		<link>https://www.albertosoler.es/indefension-aprendida-por-que-se-portan-mal-y-no-reaccionan-a-los-castigos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Nov 2022 08:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“Es que ya no sé qué hacer: le he quitado la consola, de ir al parque después de clase ni hablar, y le he dicho que si sigue así le quito de futbito. Pero pese a todo, su conducta es cada vez peor, ¿qué hago?» Cuestiones como esta son frecuentes cuando hablamos con familias acerca de [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Es que ya no sé qué hacer: le he quitado la consola, de ir al parque después de clase ni hablar, y le he dicho que si sigue así le quito de futbito. Pero pese a todo, su conducta es cada vez peor, ¿qué hago?» </em>Cuestiones como esta son frecuentes cuando hablamos con familias acerca de sus hijos y la disciplina, y el concepto de <strong>indefensión aprendida </strong>puede ayudarnos a encontrar una solución. Veamos qué podemos hacer en estos casos.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><span class="BAjOlHUsR2n5My9PpaLhIJie39qUvkfE3o7PD0fRaxCdpsxKZlG5NM8zHAgtn70i6X4jbK4tr1uJGWWEXIrBDwTYwVqcg6cONedL"><iframe title="Indefensión aprendida: por qué se portan mal y no reaccionan a los castigos" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/LbK-5u5S-V0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>Vamos a partir de la base que <a href="https://www.albertosoler.es/historia-de-una-rabieta-video/" data-wpel-link="internal">las personas no se portan “mal” porque sí</a>. Detrás de lo que llamamos “mala conducta” suele haber muchas cosas: malos entendidos, <a href="https://www.albertosoler.es/los-derechos-de-los-ninos-cuales-son-repasamos-la-convencion-sobre-los-derechos-del-nino-de-naciones-unidas/" data-wpel-link="internal">necesidades no satisfechas</a>, preocupaciones, malestar emocional, y un largo etcétera. Por lo tanto, simplificar la mala conducta y entenderla solo desde la causa-consecuencia es algo muy reduccionista que no suele funcionar.<span class="Apple-converted-space"> Luego hablaremos de la indefensión aprendida y veremos qué se oculta detrás de esa conducta. </span></p>
<p>Por regla general cuando una persona se siente bien tiene una conducta que resulta agradable para los demás: es educada, cortés, señala lo positivo, es servicial, amable, cuidadosa… y cuando una persona se siente mal, por el motivo que sea, es más bien lo contrario: de repente se pierde la educación, aparece la brusquedad, las malas formas, y se deja de pensar en los demás para centrarse en uno mismo.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Esto es algo universal y <a href="https://www.albertosoler.es/una-persona-agradable-video/" data-wpel-link="internal">ocurre tanto a personas mayores como pequeñas</a>. ¿O vosotros <a href="https://www.albertosoler.es/las-emociones-y-la-regulacion-emocional/" data-wpel-link="internal">no dais portazos, empleáis palabras malsonantes y sois un poco desagradables</a> cuando tenéis un problema? Pues con los niños ocurre lo mismo, con el agravante de que además, en su caso, ellos no disponen de los mismos recursos que los adultos para regular sus emociones. Vamos, que si nos pasa a los mayores, a los peques más y con más razón.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Lo que ocurre es lo siguiente: pongamos que la niña o el niño tienen un malestar o una necesidad no satisfecha. No tiene por qué ser nada del otro mundo, no nos alarmemos con eso de necesidad no satisfecha. Hablo de necesidades que son menos obvias que las de alimentación, sueño o salud; por ejemplo, ser tenidos en cuenta, ser escuchados, su necesidad de juego o, por qué no, de descanso, algo de lo que van muy cortos últimamente los peques con tanto repaso y tanta extraescolar. Pues eso, que tenemos a la criatura que se siente mal y, como consecuencia, su conducta no es precisamente la mejor: se vuelve un poco más impertinente, demandante, tiene más rabietas, malas contestaciones, … Y aquí es cuando viene el punto clave: ¿qué interpretación damos a esa conducta?<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Tenemos dos opciones: la primera, <strong>hacer una interpretación superficial del problema</strong> y entender la mala conducta como el inicio y el fin de la ecuación, como un desafío a nuestra autoridad que hay que detener a toda costa. El por qué de esa conducta se limita a que “es un caprichoso”, “un malcriado”, “un maleducado” o “un tirano”. Así que vamos a castigar esa conducta para que no vuelva a repetirse: quitamos privilegios (parque, tele, consola, etc.), amenazamos con mayores represalias en caso de seguir por ese camino, etc.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>¿Qué es lo que sucede? Ahí <strong>nos metemos en un bucle difícil de romper</strong>: el malestar produce mala conducta, castigamos esa conducta, aumenta el malestar, aumenta la mala conducta, castigamos más, y así, hasta el infinito y más allá. ¿Y qué es lo siguiente? Conforme pasa el tiempo, para nuestra sorpresa, los castigos y las amenazas en vez de funcionar tienen el efecto contrario: “es que le da todo igual”. Cada vez tienen menos efecto y la conducta se mantiene o empeora.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><strong>Cuando esto se mantiene en el tiempo el niño entra en lo que conocemos como indefensión aprendida</strong>. Se siente atrapado, ve que haga lo que haga no puede salir de ese bucle de malestar-castigo-malestar; ha recibido tantos castigos y ha perdido tantos privilegios que ya no tiene esperanza de recuperarlos, por lo que deja de esforzarse por mejorar: “total, si no es por esto, me castigarán por otra cosa”.</p>
<p>Pues bien, todo esto recordemos que es la consecuencia de una primera interpretación que podemos hacer de esa conducta: verla como un claro desafío que no se puede consentir. Pero tenemos otra forma de abordarlo, y es entender esa mala conducta como una señal de alarma, un indicador de que hay un malestar al que debemos atender. De este modo, nuestra tarea es acompañar esas emociones mientras tratamos de averiguar y trabajar sobre lo que las está causando: ¿son problemas en la escuela?, ¿estrés por sobrecarga de tareas?, ¿relación con los hermanos?, ¿amistades?, ¿miedos? En el momento en el que conseguimos identificar y trabajar sobre esos antecedentes, la conducta mejora. Porque a nadie nos gusta sentirnos así, y a los niños tampoco. Evitar la indefensión aprendida les ayudará a ser más felices.</p>
<p>Y algunos estarán pensando, ¿entonces, todo vale? No, no todo vale. <a href="https://www.albertosoler.es/como-poner-limites-y-normas-a-los-ninos-video/" data-wpel-link="internal">No debemos tolerar las faltas de respeto, los insultos o las amenazas</a>, y por eso mismo, tampoco nosotros deberíamos emplearlas. Si se producen algunas de estas conductas lo primero es entenderlas como fruto de la desesperación: ¿quién no ha dicho o hecho algo estando enfadado de lo que luego se haya arrepentido? Pues eso.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Pero, además de entenderlas, debemos ser firmes y transmitir que todos merecemos ser tratados con educación y respeto. La forma de manejarlo será diferente en función de la edad de la criatura; en todo caso no tenemos por qué exponernos a ese trato, podemos cambiar de habitación, irnos, mostrar nuestro enfado… siempre de una forma respetuosa y no respondiendo con conductas parecidas a las que inicialmente queríamos corregir.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>“Ya, claro, todo esto de las necesidades y el malestar muy bien, pero en el cole es un angelito, con los abuelos súper adorable, y luego con nosotros se porta fatal, eso es porque lo hace a propósito” A ver, no necesariamente. De hecho, a los mayores también nos ocurre. ¿O no pagamos con quien menos se lo merece nuestros problemas laborales, familiares o de otro tipo? Eso de que la confianza da asco, ya sabéis… pues eso.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>En resumen: que <strong>no todo es tan simple como parece y las personas, grandes y pequeñas, somos mucho más que acción-reacción</strong>. En ocasiones tenemos que ser capaces de ver más allá de la conducta para comprender realmente qué es lo que está ocurriendo y poder actuar de un modo más adecuado.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
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		<title>Cómo ayudar a los niños cuando tienen miedo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 08:00:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A las inyecciones, a ir al dentista, la oscuridad, los monstruos…. Todos los niños tienen miedos, y algunos son tan grandes que se pueden llegar a convertir en una fobia. ¿Qué podemos hacer desde casa para ayudarles en estas situaciones y que puedan superarlos? Empezaremos el vídeo dando algunas recomendaciones para hablar del tema con [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A las inyecciones, a ir al dentista, la oscuridad, los monstruos…. <strong><a href="https://www.albertosoler.es/el-miedo-en-la-infancia-entrevista-para-el-pais/" data-wpel-link="internal">Todos los niños tienen miedos</a>, y algunos son tan grandes que se pueden llegar a convertir en una fobia.</strong> ¿Qué podemos hacer desde casa para ayudarles en estas situaciones y que puedan superarlos? Empezaremos el vídeo dando algunas recomendaciones para hablar del tema con nuestro peque, veremos la diferencia entre miedos evolutivos y fobias, os contaré qué hacemos los psicólogos en estos casos y veremos trucos específicos para ayudarle en casa a enfrentarse a diferentes miedos. Veamos.</p>
<p><span class="qUGLWhtnr7z4gxD0Q3NmOTP5oXMYRveHCdb21yajsVpflF"><iframe title="Consejos para ayudar a niños con miedo: miedo a la oscuridad, miedo a las agujas, miedo al médico..." width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/p6zQ6ppF3nM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>Quizá el miedo sea a la oscuridad, o tal vez a ir al colegio, a las avispas, a los perros o a los petardos. En todos estos casos la forma de proceder es bastante similar, aunque puede haber diferencias en función del miedo concreto que experimente el niño.</p>
<h2>Validar las emociones</h2>
<p>En primer lugar,<strong> debemos evitar pronunciar la frase prohibida</strong>: <em>”Va, no digas tonterías, ¿cómo vas a tener miedo a eso?”</em> El miedo no es una muestra de debilidad, no es un defecto a corregir, no es un problema, no es nada de lo que avergonzarse. El miedo es, simplemente, una emoción. Y como tal, debemos validarla, esto es, transmitir a nuestros hijos que las aceptamos y que tiene sentido sentir lo que están sienten en ese momento determinado.<br />
Para poder validar esa emoción de miedo debemos esforzarnos por acompañar, “estar ahí” mientras se expresa esa emoción, sin juzgarla, sin minimizarla, sin ridiculizar, pero tampoco sobreactuando.</p>
<h2>Hablar del miedo</h2>
<p>En vez de tratar de reprimir ese miedo tenemos que ayudarles a que hablen de él, mostrarles nuestro interés y ayudarles a poner en palabras ese miedo, algo que en ocasiones les puede resultar complicado. Para ello es útil hacerles preguntas, pero es importante tener en cuenta que preguntar para mostrar interés no es lo mismo que someterles a un interrogatorio. Entendamos esa conversación acerca del miedo como la exploración de un lugar desconocido, en la que no debemos tomar de la mano al niño e ir mostrándole precipitadamente todos los sitios, sino permitirle que los vaya descubriendo él por sí mismo, acompañado por nosotros: “¿qué hace que la oscuridad te de miedo?”, ”¿y cómo es eso que te imaginas?”, “¿ah, sí?, ¡cuéntame más!”</p>
<h2>Dar un buen modelo</h2>
<p>En ocasiones, ante ciertos miedos como a los animales, insectos, fenómenos meteorológicos o incluso la oscuridad o los monstruos, una estrategia que suele ser útil es la del modelado: mostrar a nuestro hijo un modelo de afrontamiento positivo, en el cual le enseñamos que es posible enfrentarse a ese miedo sin que ocurran las consecuencias negativas que quizá él está anticipando, con calma, tranquilidad, y de manera progresiva. Si ve que nosotros, ante esas situaciones, perdemos el control, le estamos enseñando el modelo opuesto: a entrar en pánico ante el estímulo temido, justificando así su miedo.</p>
<h2>¿Afrontar o evitar el miedo?</h2>
<p>Hay situaciones en las que vamos a tener que elegir entre facilitar la evitación del estímulo temido o animar a nuestro hijo a que le haga frente. Como regla general es buena idea ayudar a que el niño se habitúe poco a poco al estímulo temido, que no lo evite, ya que de esa manera se incrementa la probabilidad de que acabe desarrollando una fobia. Pero tampoco conviene precipitar ese afrontamiento si el niño no está preparado, ya que entonces el efecto puede ser el contrario al que esperamos.</p>
<p>Mientras que <a href="https://www.albertosoler.es/tengo-miedo-alberto-soler-concepcion-roger-miedo-ninos/" data-wpel-link="internal">los miedos evolutivos tienden a desaparecer por sí solos con el tiempo</a>, en el caso de las fobias ocurre lo contrario, y es que con el tiempo, si no se afrontan, tienden a crofinicarse (o, en el peor de los casos, a generalizarse a más situaciones y estímulos). De manera muy resumida podríamos decir que el tratamiento de las fobias se va a basar siempre en la exposición al estímulo temido, pero bajo unas condiciones controladas, en un entorno seguro, y tras el aprendizaje de diversas estrategias a nivel cognitivo, fisiológico y motor, que permitan hacer frente al miedo de manera exitosa.<br />
Hay dos grandes formas de exponerse a los miedos: de manera progresiva o de golpe, pero si tenemos en cuenta el nivel de malestar que genera la exposición abrupta, hace que esta aproximación no sea recomendable en la inmensa mayoría de los casos, por lo que habitualmente se suelen diseñar los programas de intervención desde la perspectiva de la exposición gradual.</p>
<p>En función del tipo específico de miedo, el profesional, junto con el paciente (y, cuando es necesario, también la familia), diseñan un plan de intervención individualizado. Habitualmente se suele realizar una gradación de estímulos, descomponiendo el estímulo fóbico en diferentes componentes, ordenados de menor a mayor temor, para poderles hacer frente de manera progresiva, ya que no es lo mismo tolerar la visión de un perro a 10 metros que permitirle que te mordisquee la mano mientras juegas con él. No es lo mismo estar con el bañador puesto mientras ves a la gente darse un chapuzón, que lanzarte a la piscina de cabeza. Pero siempre, en todo caso, el tratamiento no puede llegar a su fin sin que haya un afrontamiento directo del miedo en ausencia de la respuesta de escape o evitación, y con un nivel tolerable de ansiedad.</p>
<p>No obstante, en el caso de los miedos evolutivos, aunque no sea necesario un abordaje profesional en la mayoría de los casos, sí podemos inspirarnos en las pautas generales de actuación ante las fobias para poder acompañar a los pequeños en la superación de sus miedos. En este sentido, entendiendo que una parte esencial es la exposición, podemos idear técnicas y recursos que les faciliten hacer frente de manera gradual a su miedo.</p>
<h2>Miedo a la oscuridad</h2>
<p>Por ejemplo, ante el miedo a la oscuridad podemos emplear una luz de noche para evitar que toda la habitación esté en penumbra y acompañarle durante el inicio de la noche hasta la consolidación del sueño. Conforme crezca y se vaya sintiendo más seguro, de manera progresiva podremos ir retirando esos apoyos, pero sin precipitarnos ni forzar.</p>
<h2>Miedo a los médicos, inyecciones o dentistas</h2>
<p>Ante otros miedos como a los médicos, las inyecciones, los dentistas, etc. podemos igualmente hacer pequeñas exposiciones domésticas para ensayar cómo será el momento de la prueba; jugaremos a los médicos, le tumbaremos en el sofá, le auscultaremos&#8230; con un poco de imaginación podemos replicar una visita al pediatra en el salón de casa. Sabiendo qué es lo que va a suceder, ayudamos a que su ansiedad disminuya. Ante la visita al dentista podemos hacer lo mismo; incluso venden kits caseros de exploración dental con herramientas muy similares a las que emplean los dentistas. El hecho de ver, tocar y manipular herramientas similares a las que se utilizarán en la situación real, ayuda a disminuir la ansiedad. En este caso concreto lo que suele producir más ansiedad es “la fresa”, ese pequeño taladro que gira a gran velocidad y produce un estruendo enorme al resonar dentro de la cabeza. Una forma de imitar esa sensación es mediante un cepillo de dientes eléctrico, haciendo que la parte dura del mismo (no las cedras) toquen los dientes.<br />
Para otro miedo habitual a estas edades, como el miedo a las agujas e inyecciones, con una goma elástica, un algodón y un poco de alcohol podemos replicar con mucho realismo la sensación previa al pinchazo, e incluso con una jeringuilla sin punta simular la extracción o inyección.</p>
<h2>Miedo a los monstruos o seres imaginarios</h2>
<p>Si el pequeño tiene miedo a los monstruos u otros seres imaginarios podemos, por ejemplo, crear un “spray anti monstruos” con una pequeña botellita con vaporizador, rellenarla con agua (e, incluso, añadir unas gotitas de colorante alimentario), decorarla, y animarle a emplearla cuando tenga miedo de un monstruo, acompañándose de un rimbombante “conjuro” verbal. En muchas ocasiones, bastará con tenerla debajo de la almohada para que se sienta seguro y duerma tranquilo toda la noche.</p>
<p>Como veis hay mucho que podéis hacer en casa para ayudar a vuestras criaturas a hacer frente a sus miedos. ¡Espero que os hayan servido estos trucos!</p>
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		<title>Hijas e hijos fuertes y con una sana autoestima</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Oct 2022 07:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es lo que diferencia a las niñas y niños fuertes, resilientes y seguros de sí mismos?, ¿nacen así, o son fruto de la forma en la que son educados? Aunque puede haber una base temperamental, como en todo, de lo que no hay duda es que las vivencias que tengan durante su infancia, especialmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es lo que diferencia a las niñas y niños fuertes, resilientes y seguros de sí mismos?, ¿nacen así, o son fruto de <a href="https://www.albertosoler.es/les-influye-los-maestros-las-expectativas-alumnos/" data-wpel-link="internal">la forma en la que son educados</a>? Aunque puede haber una base temperamental, como en todo, de lo que no hay duda es que las vivencias que tengan durante su infancia, <a href="https://www.albertosoler.es/una-persona-agradable/" data-wpel-link="internal">especialmente en casa</a>, con su familia, les van a ayudar a crecer fuertes como los robles, o frágiles como delicadas flores de primavera. ¿Y cuáles son esas vivencias?, ¿<strong>qué podemos hacer para facilitar que sean fuertes, resilientes y con una sano autoconcepto</strong>? Esta semana vamos a ver 10 claves que podemos aplicar desde ya en nuestras casas. Veamos.</p>
<p><span class="xyODhkz2Q5wqJmrt1n68ZTACue9FX4aPcU"><iframe title="10 claves para educar hijas e hijos fuertes, resilientes y con una sana autoestima" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/K3r3k-EiWQc?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<h2>El ambiente en casa</h2>
<p>La primera clave es que en nuestro hogar debe haber un ambiente cálido y afectuoso en el que todos nos sintamos a gusto, un lugar del que no queramos huir. Debemos esforzarnos por mantener un buen clima en el que <a href="https://www.albertosoler.es/los-derechos-de-los-ninos-cuales-son-repasamos-la-convencion-sobre-los-derechos-del-nino-de-naciones-unidas/" data-wpel-link="internal">las necesidades de todos sean importantes</a>, especialmente en cuanto a sentirnos escuchados, respetados y tenidos en cuenta.</p>
<h2>Normas y límites claros</h2>
<p>En segundo lugar <a href="https://www.albertosoler.es/poner-normas-bien-no-es-sencillo/" data-wpel-link="internal">debe haber normas y límites claros, comprensibles, y adaptados a la edad de nuestras hijas e hijos</a>. Tanto si nos pasamos como si nos quedamos cortos con los límites vamos a generar ansiedad e incertidumbre; los límites deben ser conocidos, explicados y consistentes, esto es, respetados por todos. No solo cuando a los mayores nos vienen bien esos límites. Que están para algo.</p>
<h2>Flexibilidad</h2>
<p>Pero cuidado, también tenemos que ser flexibles. La flexibilidad como capacidad de cambiar nuestra forma de actuar y nuestras demandas en función de la situación en la que nos encontremos es esencial. <strong>Tan importante como ser consistentes está el ser flexibles y no es algo incompatible</strong>. Al contrario, ambas características son necesarias.</p>
<h2>Adaptarnos a sus necesidades cambiantes</h2>
<p>Decíamos que tenemos que ser sensibles a sus necesidades, pero éstas son cambiantes y no son las mismas con dos meses, con un año, con dos, con cuatro o con diez. Y a veces a los padres nos cuesta un poco adaptarnos a estos cambios. <a href="https://www.albertosoler.es/apego-sobreproteccion/" data-wpel-link="internal">Quizá lo que era satisfacer necesidades y proteger cuando tienen un año, es desatenderles o sobreprotegerles cuando tienen cuatro o cinco</a>. Ellos cambian constantemente, y nosotros debemos adaptarnos a esos cambios. No podemos darles siempre el mismo trato, ni exigirles lo mismo. Lo que les demos, permitamos y exijamos debe ir de la mano de sus capacidades. Quizá exponerles a según qué cosas con dos años puede ser innecesario, pero evitar que le hagan frente con cuatro no les hace ningún favor, porque necesitan hacer frente a las dificultades de la vida para crecer</p>
<h2>Evitar amenazas, castigos y chantajes</h2>
<p>Es recomendable que <a href="https://www.albertosoler.es/peligro-los-castigos/" data-wpel-link="internal">evitemos las amenazas, castigos, y chantajes para que cumplan las normas</a>. Es tentador claro, porque a corto plazo funciona, pero a la larga suelen traer más perjuicio que beneficio. Los castigos, las amenazas y los <a href="https://www.albertosoler.es/problema-los-premios-perjudican-la-motivacion/" data-wpel-link="internal">chantajes</a> funcionan porque generan miedo, y no deberíamos pretender que nuestros hijos (ni nadie) nos tema. Que sí, que la vida es muy dura y todo lo que quieras. Pero no se la hagamos más dura innecesariamente. Deben ser capaces de hacer frente a lo que se les ponga delante, con la seguridad de un entorno familiar que va a acompañar y facilitar. Las hostilidades de la vida ya vendrán, queramos o no. Nosotros <strong>tenemos que apoyarles, no machacarles.</strong></p>
<h2>No proyectemos nuestros miedos sobre ellos</h2>
<p>Ojo a nuestros propios miedos y a proyectarlos sobre nuestras criaturas. <a href="https://www.albertosoler.es/divulgacion/tu-hijo-tiene-miedo-la-razon-mas-probable-es-que-tu-tambien-lo-tengas/" data-wpel-link="internal">Todos tenemos nuestros miedos y nuestros fantasmas</a>, y todos queremos evitar que nuestras hijas e hijos sufran de manera innecesaria. Pero esto no puede llevarnos a proyectar sobre ellos nuestros miedos y dar por sentado que lo que nos supone o cuesta a nosotros tenga que ser un problema también para ellos.</p>
<h2>Cuidado con las etiquetas</h2>
<p>En este sentido, <a href="https://www.albertosoler.es/entrevista-en-el-pais-ninos-sin-etiquetas/" data-wpel-link="internal">cuidado con las etiquetas</a>: “es que mi niño es muy miedoso”, “es que mi hija es muy tímida”, “es que le cuestan los cambios”, “es que es muy nervioso”. Al final las etiquetas suponen un freno al desarrollo, porque la persona tiende a comportarse de acuerdo con la etiqueta que le han puesto. Si decimos que es miedoso, se comportará aún más como miedoso. Si le tratamos como una persona a la que le cuestan los cambios, y pobrecita de ella que le cuesta adaptarse, más le costará adaptarse. Lo mismo si es nervioso o la etiqueta que le pongamos.</p>
<h2>Confía en sus capacidades</h2>
<p>Por eso <a href="https://www.albertosoler.es/divulgacion/como-fomentar-la-autonomia-en-los-hijos/" data-wpel-link="internal">es imprescindible que seamos capaces de transmitirles confianza</a>. Que confiemos en ellos y sus capacidades. No les veamos como delicadas flores de primavera. No. Son fuertes, tienen recursos, tenemos que permitirles descubrirlos y sacarlos. Sabiendo que nos tienen ahí si algo no sale bien. Tenemos que ser su base segura a la que puedan acudir siempre que lo necesiten, pero no les hacemos ningún favor llevándoles siempre de la manita ante cualquier dificultad. Eso no quiere decir que debamos ser insensibles a su miedo, su ansiedad o su sufrimiento. En absoluto. Debemos validar y acompañar esas emociones, nunca forzarles cuando no están preparados para enfrentarse a algo, pero tampoco impedirles hacerlo cuando sí que pueden.</p>
<h2>Exponerles a retos</h2>
<p><strong>Esto se ve facilitado si les exponemos a retos. O, al menos, no les impedimos que les hagan frente.</strong> Podemos ser nosotros quienes les ponemos esos retos en función de sus capacidades y necesidades, ser nosotros quienes permitimos que arriesguen, que conozcan sus propios límites y que aprendan de la experiencia. El “pobrecito”, “cuidado”, “no sé yo si vas a poder” o el “así te harás daño” no ayudan. A ver, que no estamos hablando de grandes y peligrosas hazañas, estamos hablando de cosas normales del día a día. Impedirles toda herida, rasguño o decepción no les permite crecer. Y sobreactuar cuando estas cosas ocurren, tampoco.</p>
<p>Los errores como parte del aprendizaje</p>
<p>Porque <a href="https://www.albertosoler.es/estres-infantil-ninos-sintomas-causas-tratamiento/" data-wpel-link="internal">debemos aceptar y normalizar el fracaso</a>. El suyo y el nuestro; que<strong> a veces hacemos un mundo cada vez que nos equivocamos nosotros y con eso no les damos precisamente un buen modelo</strong>. Si el error o el fracaso, suyo o nuestro, es un drama, ¿cómo se van a atrever a arriesgar? Si nos asustamos y dramatizamos cada herida o rasguño, ¿qué les estamos transmitiendo? Insisto, no hablo de negar su malestar y su sufrimiento ni de no validar sus emociones. Hablo de transmitir fortaleza y confianza: _“¿te has caído? Ufff, eso duele, pero si quieres aprender a patinar te tienes que caer muchas más veces para conseguirlo”_ Eso es muy distinto a _“madre mía, te podrías haber abierto la cabeza, será mejor que guardemos los patines hasta que seas más mayor”.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Edad recomendada para dar el primer teléfono móvil a un niño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Sep 2022 09:32:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es la pregunta del millón: ¿a qué edad le doy a mi hijo su primer móvil? Y no es una pregunta fácil de responder. Muchas familias cuando me lo preguntan se sorprenden al escuchar mi respuesta: que hay quienes dan un móvil a sus hijos ya con siete u ocho años, y no lo veo [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://www.albertosoler.es/edad-recomendada-para-dar-el-primer-telefono-movil-a-un-nino/" data-wpel-link="internal">Edad recomendada para dar el primer teléfono móvil a un niño</a> se publicó primero en <a href="https://www.albertosoler.es" data-wpel-link="internal">Centro de Psicologia Alberto Soler</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Es la pregunta del millón: <strong>¿a qué edad le doy a mi hijo su primer móvil?</strong> Y no es una pregunta fácil de responder. Muchas familias cuando me lo preguntan se sorprenden al escuchar mi respuesta: que hay quienes dan un móvil a sus hijos ya con siete u ocho años, y no lo veo ninguna barbaridad. Os explico por qué.</p>
<p><span class="wEN53oc4MrGdkhnipI6lTFm7xasZyvUbAK0gBYJWfL"><iframe title="Cuándo dar el primer móvil a un niño: edad recomendada" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/kn38ZsjdkFk?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hay niñas y niños que <a href="https://www.albertosoler.es/divulgacion/como-fomentar-la-autonomia-en-los-hijos/" data-wpel-link="internal">con siete u ocho años ya comienzan a tener cierta independencia</a>, en función de dónde vivan, si es un pueblo, una ciudad, una urbanización, de las circunstancias de sus padres, de su realidad familiar, etc. A esas edades los hay que ya empiezan a ir y volver solos del cole, quedarse un ratito solos en casa mientras sus padres hacen un recado rápido, o incluso son ellos mismos quienes van a hacerlo. Entonces, <strong>¿no sería buena idea darles un móvil por si necesitan algo en esos momentos, que puedan comunicarse? Sí, suena razonable.</strong> Tener un teléfono que les damos en esas ocasiones para comunicarse y poder llamarnos en caso de necesitarlo. Suena razonable. Pero hay que remarcar algunos peros: <strong>una cosa es un teléfono móvil, y otra es un ordenador de bolsillo con acceso ilimitado a internet.</strong> Una cosa es dejarle emplearlo en esos momentos, y otra muy distinta es darle libre acceso a él. Una cosa es que puedan llamar por teléfono y otra es darles el móvil para que estén callados, o que tengan acceso a internet sin supervisión adulta.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-14240 size-large" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-1024x1024.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-1024x1024.jpg 1024w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-300x300.jpg 300w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-150x150.jpg 150w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-768x768.jpg 768w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-1536x1536.jpg 1536w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/2-2048x2048.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p><img decoding="async" class="alignnone wp-image-14241 size-large" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-1024x1024.jpg" alt="" width="1024" height="1024" srcset="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-1024x1024.jpg 1024w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-300x300.jpg 300w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-150x150.jpg 150w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-768x768.jpg 768w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-1536x1536.jpg 1536w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/09/3-2048x2048.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></p>
<p>A lo que hoy llamamos teléfonos móviles les queda de teléfono un icono en la pantalla de inicio y poco más. Lo usamos para hacer de todo, y en ocasiones, pocas, para llamar. Sería más adecuado llamarles ordenadores de bolsillo, porque son eso, ordenadores que nos acompañan allá donde vamos, que nos permiten conectarnos a internet, enviar y recibir coreos, etc. Y dar un dispositivo de esos a un niño pequeño es una barbaridad. No porque sea malo, sino porque cada cosa tiene su edad.</p>
<p>Pasa lo mismo con los coches. ¿Tienen algo de malo? Bueno, a grandes rasgos no, pueden contaminar y esas cosas, pero no, no tienen nada de malo. Todos los usamos. Pero, ¿se lo dejaríamos a un niño? Ni locos, ¿verdad? Pues con el móvil ocurre lo mismo. No tiene nada de malo el aparato en sí, pero no es en absoluto una buena idea dejárselo a un niño pequeño. La diferencia es que en el primer caso no hay debate: en nuestro país no se puede conducir hasta los 18 años y tras haber superado una prueba teórica y otra práctica. Porque hay cierto consenso en que, por debajo de esa edad, no hay la madurez necesaria para poder manejar un vehículo y circular por la vía pública. En el caso de los móviles no existe esa regulación, y por ese motivo cada casa es un mundo.</p>
<p>Hay familias que hasta que sus hijos no tienen 16 años no les dan móvil; otras se lo dan a los 12, cuando entran en el instituto (muchas lo hacen así). Hay familias que se divorcian y papá o mamá les da un móvil para mantener el contacto cuando están con el otro progenitor. Incluso hay casos que con 9 años le regalan al niño o a la niña un móvil en su primera comunión; de hecho, el móvil es el regalo de comunión más deseado por los niños, dejando atrás la bicicleta o la consola de antaño. Y claro, en el momento en el que alguien de clase tiene un móvil, el resto comienzan a demandarlo insistentemente hasta que se hace mayoritario y quien no lo tiene comienza a sentirse excluido por no poder comunicarse con sus amigos. Y ahí caen el resto.</p>
<p><a href="https://www.albertosoler.es/cambian-cerebro-los-moviles-las-redes-sociales/" data-wpel-link="internal">¿Y qué problema hay con que tengan móvil antes o después?</a> Hemos comentado el tema de la madurez, y muchos de los problemas asociados van por ese camino: <strong>cuanto más pequeños son, menos madurez tienen para ser conscientes y regular su conducta en redes.</strong> Porque, no nos equivoquemos, realmente no estamos hablando de móviles, estamos hablando de acceso a internet y redes sociales porque, si no, ¿para qué quieren un móvil?, ¿para ver la cotización del IBEX?</p>
<p>En nuestro país <strong>la edad media del primer contacto con la pornografía es de 8 años. 8 años, sí.</strong> ¿Y cómo lo hacen? No en el salón de casa con la tele de 50 pulgadas, no. Lo hacen con el móvil, o el que le han dado sus padres, el de su amigo, o el que le regalaron a su primo en la comunión. El uso temprano de móviles está generando unas problemáticas que antes no existían; la precocidad en el acceso a la pornografía y desarrollo de su sexualidad, el sexting, el ciber acoso, etc. Y muchos diréis, “a ver, que eso ha existido siempre de un modo u otro”. Vale, os doy ese punto. Sí, el acoso o la pornografía no han aparecido con los móviles. Del mismo modo que antes de existir los coches también podías viajar de Granada a Vigo, pero te costaba una semana y ahora lo haces en un rato. Digamos que facilita en exceso ciertas cosas y que, si no tienes la madurez necesaria, puedes acabar teniendo problemas.</p>
<p>Por ejemplo, os sorprendería la cantidad de niñas y niños de últimos cursos de primaria o inicios de instituto (11-12 años, para situarnos) que envían fotos íntimas por whatsapp. Y algunas de esas fotos íntimas luego acaban en manos de quien no deberían y son utilizadas para chantajear o extorsionar a quien las ha compartido. Esto preocupa mucho a las familias, que quieren que sus criaturas sean responsables cuando estén en redes. Pero para pedirles eso cuando sean adolescentes, antes hemos tenido que predicar con el ejemplo.</p>
<p>En este sentido, <strong>se emplea el concepto de “<a href="https://www.albertosoler.es/cambian-cerebro-los-moviles-las-redes-sociales/" data-wpel-link="internal">sharenting</a>” para describir la conducta de padres y madres que comparten información y fotos de sus hijos por redes sociales, sin pararse a pensar en las consecuencias inmediatas o futuras que esto puede tener.</strong> En la mayoría de casos son datos e imágenes neutros, sin ninguna carga negativa para la criatura, el problema viene más bien del exceso en la frecuencia en la que se comparte. Pero otras veces se comparten imágenes o anécdotas que pueden resultar humillantes para el menor, que seguro no le gustaría que sus padres hubieran compartido con otras personas. Y, en otros casos, se comparten detalles de su intimidad que pueden llegar a ser peligrosos: fotos en las que se les puede reconocer fácilmente, en las que los menores aparecen con el uniforme de su colegio, en la puerta del mismo, de su domicilio, perfiles en los que se cuenta pormenorizadamente los hábitos de esa familia, su estatus, propiedades, costumbres… de tal modo que cualquier desconocido puede tener a su alcance una información quizá demasiado privada.</p>
<p>¿Y por qué hacemos esto? A veces, simplemente, por vanidad, otras para recibir atención o aprobación de los demás. Demasiadas veces usamos a nuestros peques para ganar un puñado de likes, un poco de “casito” en las redes sociales…Y es una pena, porque luego querremos enseñarles lo importante que es hacer un uso responsable de las redes sociales, que no les manden fotos de las tetas a sus novios y cosas por el estilo. ¿Y con qué legitimidad lo haremos, si toda su infancia hemos estado compartiendo su intimidad sin su consentimiento?, ¿cómo podemos creernos en más derecho que ellos para “compartir” detalles de sus vidas? Si nosotros compartíamos sus fotos con desconocidos, ¿cómo no van a compartirlas con sus parejas?</p>
<p>Pues eso, que el tema del uso de móviles en la infancia es muy complicado. Y respondiendo a la pregunta inicial: ¿cuándo darles un móvil? Pues si es un teléfono para simplemente llamar en caso de necesidad, a partir de los 6 u 8 años ya podrían emplearlo, si los padres (o madres) lo estiman necesario. ¿Y un teléfono inteligente? Cuanto más tarde mejor. Nunca como regalo de comunión y, en todo caso, no antes de los 14 años que es la edad mínima en la que, según la ley de protección de datos, pueden acceder al tratamiento de sus datos y, por tanto, tener perfil en redes sociales. Pero, repito: cuanto más tarde, mejor.</p>
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		<title>Es necesario perder el tiempo en la infancia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Sep 2022 07:00:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crecimiento personal]]></category>
		<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muchas familias y educadores se quejan de que niñas y niños tienen demasiado tiempo libre, cuando la realidad es más bien al contrario: el tiempo de nuestras criaturas cada vez está más estructurado y lleno de actividades. ¿Por qué tenemos ese miedo al tiempo libre? Veamos. Una tendencia que llevo viendo tiempo, y que lejos [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas familias y educadores se quejan de que niñas y niños <strong>tienen demasiado tiempo libre</strong>, cuando la realidad es más bien al contrario: <a href="https://www.albertosoler.es/el-juego-libre-video/" data-wpel-link="internal">el tiempo de nuestras criaturas cada vez está más estructurado y lleno de actividades.</a> ¿Por qué tenemos ese miedo al tiempo libre? Veamos.</p>
<p><span class="h64XjSz5ZcG7OMjd8qbxrmRS09RydJTtDXA7kosOnifYHq45LTQPvhku1QV9aNeYs6p0aJEm"><iframe title="Perder el tiempo para tener una infancia feliz" width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/BPOv5GoHdX4?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>Una tendencia que llevo viendo tiempo, y que lejos de suavizarse no hace más que crecer, es la de <strong>evitar a toda costa el tiempo libre de los niños por considerarlo una pérdida de tiempo.</strong> Esta visión parte de la base de que todo el tiempo de vigilia, desde que se levantan hasta que se acuestan, debe ser bien aprovechado y que, en caso contrario, lo estamos desperdiciando. Aunque sea fin de semana, aunque sean vacaciones, ¡o aunque sea verano!</p>
<p><a href="https://www.albertosoler.es/jornada-escolar-continua-mala-perjudicial-para-los-alumnos/" data-wpel-link="internal">Las jornadas infantiles</a> pueden llegar a ser ciertamente agotadoras, ya que <a href="https://www.albertosoler.es/trabajar-bebe-mito-la-conciliacion/" data-wpel-link="internal">a falta de ayuda externa (y muchas familias no la tienen) los niños deben entrar a la escuela antes del trabajo de sus padres y salir después.</a> ¿Y esto cómo se hace? Ahí entran en juego las escuelas de madrugadores, las vespertinas, actividades extraescolares, etc. que se suman a la jornada escolar propiamente dicha. Niños que se despiertan a las siete de la mañana y van enlazando actividad tras actividad hasta prácticamente llegada la noche, y cuando llegan a casa, deberes, ducha, cena y dormir. <strong>La infancia debería ser otra cosa, ¿no os parece?</strong></p>
<p>Pero de momento solo estamos hablando de una parte del problema, que son los problemas de conciliación que muchas familias tienen. <a href="https://www.albertosoler.es/estimulacion-temprana-o-ninos-sobreestimulados-video/" data-wpel-link="internal">A estas dificultades de conciliación se suma esa visión que comentábamos, de que todo el tiempo de los niños debe ser aprovechado</a>; ¿que le dejo en la matinera una hora antes de que empiecen las clases? (matinera, madrugadores o como se diga en vuestra comunidad) Bueno, pues al menos que esté haciendo actividades en inglés y que aproveche, no sea que pierda el tiempo mientras desayuna con los otros niños. ¿Que por la tarde se tiene que quedar más rato? Lo mismo, al menos que sea en inglés, ¿no? ¿Que en mi cole hay <a href="https://www.albertosoler.es/jornada-escolar-continua-mala-perjudicial-para-los-alumnos/" data-wpel-link="internal">jornada partida</a>? No va a estar el niño perdiendo el tiempo dos horas de patio, no, ¡qué barbaridad! Cada día que tenga una actividad diferente en ese rato, así enlazará las clases de la mañana y las de la tarde sin perder nada más que el tiempo del comedor. ¡De verdad, esto es una barbaridad!</p>
<p>Esa presión para los adultos ya sería excesiva, pero es que cuando hablamos de niñas y niños la cosa ya clama al cielo… Vemos el tiempo libre como huecos a rellenar por actividades, sin darle valor al tiempo libre en sí mismo. Es la <a href="https://www.albertosoler.es/los-ninos-la-sociedad-consumo-video/" data-wpel-link="internal">mercantilización del ocio y el tiempo libre como un espacio más de consumo</a>. Pero las personas, seamos adultas o pequeñas, no podemos aprovechar todo el tiempo sin descanso. Al menos no sin llegar un momento en el que no podamos más y acabemos pagando la factura.<br />
<a href="https://www.albertosoler.es/estres-infantil-ninos-sintomas-causas-tratamiento/" data-wpel-link="internal">Una factura en forma de trastornos por estrés,</a> <a href="https://www.albertosoler.es/tengo-un-nudo-en-la-barriga-un-cuento-sobre-la-ansiedad-infantil/" data-wpel-link="internal">ansiedad</a>, <a href="https://www.albertosoler.es/el-sueno-en-la-infancia-apego-colecho-lactancia-despertares/" data-wpel-link="internal">problemas de sueño</a>, de estado de ánimo, etc.</p>
<p>De hecho, <strong>algunas de las conductas infantiles que interpretamos como “mala conducta” están relacionadas con esto, precisamente: conductas desafiantes, irritabilidad, problemas escolares, etc. </strong>Fijaos la paradoja: tenemos a un niño al que le hace falta tiempo libre y descanso, su rendimiento académico y su conducta empeoran porque cada vez tiene más estrés, y para tratar de corregirlo, le apuntamos a clases de repaso para que trabaje más y se ponga al día. ¿Qué sucede? Que su rendimiento y su conducta empeoran. Y así una y otra vez. Esto es algo en realidad, bastante frecuente.<br />
Otro efecto de la falta de tiempo libre es la baja tolerancia al aburrimiento y la dificultad para poder gestionarlo adecuadamente. Tenemos a nuestras criaturas acostumbradas a estar siempre entretenidas desde fuera; siempre hay alguien o algo que les está estimulando y diciendo qué hacer: profesores, monitores, familia, televisión y otras pantallas… Los inputs no cesan, con lo que se deja muy poco lugar a la reflexión o el pensamiento creativo.</p>
<p>De hecho, en parte, por eso lo hacemos: porque nos da miedo que piensen y que actúen como los niños y niñas que en verdad son. Recordemos que los adultos solemos llamar mala conducta a conductas bastante normales y esperables en la infancia. ¿Se aburren los niños? Sí, cada vez más. Y lo hacen porque no tienen oportunidad de gestionar su propio tiempo, no les permitimos entrenar su creatividad.</p>
<p>La solución a todo esto no es fácil; lo decíamos antes, tenemos problemas de conciliación muy importantes y de algún modo<strong> tenemos que solucionar ese desfase entre las jornadas laborales y las escolares.</strong> Pero cuando los problemas de conciliación se suman a la presión por la excelencia, al impulso a crear súper niños, a la competitividad&#8230; entonces el lío está servido. ¿Que es necesario tenerles atendidos hasta que lleguemos del trabajo? Sí, sin duda. Si no podemos echar mano de abuelos, tíos o cuidadoras, procuremos que las actividades que realicen sean fundamentalmente lúdicas y no orientadas a potenciar, completar o repasar los contenidos académicos. Las actividades extraescolares no tienen por qué ser académicas, ya tienen suficientes horas de eso en el día. El deporte, la música, el baile son opciones muy buenas siempre no se nos vaya la mano: no tienen que ser profesionales del deporte, la música o el baile, simplemente tienen que pasárselo bien mientras llegamos del trabajo. Y si eso acaba despertando en ellos una motivación que les pide profundizar, ya se verá. Pero no de primeras. Que sea algo suyo, no nuestro.</p>
<p>Sin duda es necesario un cambio de mentalidad por nuestra parte, la de los adultos, en el que nos alejemos de ese horror vacui al ver huecos en su agenda y perdamos el miedo a perder el tiempo. Ellos y nosotros. Sí, nosotros. Los que aprovechamos cada minuto del día, y que cuando nos vemos mínimamente ociosos sacamos el móvil del bolsillo, no sea que nos pongamos a pensar o algo&#8230;</p>
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		<title>¿Por qué llora los bebés? El cólico del lactante</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Sep 2022 09:51:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
		<category><![CDATA[Neurociencias]]></category>
		<category><![CDATA[Píldoras de Psicología]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los recién nacidos vienen a este mundo pequeños, inmaduros y frágiles. Totalmente dependientes de los adultos para sobrevivir. No pueden hablar, andar, o alimentarse por sí mismos, no pueden ni cambiar de postura o sostener el peso de su cabeza… Pero hay algo que saben hacer muy bien: llorar. ¿Porque por qué motivos lloran los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los recién nacidos vienen a este mundo <a href="https://www.albertosoler.es/esa-lo-que-quiere-son-brazos/" data-wpel-link="internal">pequeños, inmaduros y frágiles</a>. Totalmente dependientes de los adultos para sobrevivir. No pueden hablar, andar, o alimentarse por sí mismos, no pueden ni cambiar de postura o sostener el peso de su cabeza… Pero hay algo que saben hacer muy bien: llorar.<strong> ¿Porque por qué motivos lloran los bebes?</strong> Vamos a verlo.</p>
<p><span class="N0Q5yqg8T91JOXxVaeut6GFs74PnKiLvYjWBbrlAohfURIZSEpkd2MmCz3Hcw"><iframe title="Por qué llora mi bebé: el cólico del lactante. Qué hacer si llora todo el tiempo." width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/_ZEJTBiIrlw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El que avisa no es traidor: de lo primero que suelen hacer los bebés nada más nacer es llorar. Ese primer llanto a madres y padres suele sonarnos a música celestial, pero a partir de ahí el llanto pasa a ser más bien un sonido bastante molesto, incluso angustioso, que nos mueve a hacer algo para silenciarlo. De hecho, en eso consiste su función: es <a href="https://www.albertosoler.es/super-oido-de-madre-lo-tienen-tambien-los-padres/" data-wpel-link="internal">una señal de alarma que nos indica que el bebé está mal, que algo le pasa</a>. Entonces comienza la tarea de las madres y padres de descifrar lo que le pasa: ¿hambre?, ¿sueño?, ¿frío?, ¿calor?, ¿le dolerá algo?, ¿está sucio?</p>
<p>Estas son las cosas que primero se nos pasan por la cabeza, y solemos hacer un repaso a todo esto hasta que detectamos el problema y lo solucionamos. A veces la respuesta es bastante evidente, en forma de pañal cargadito o hambre, pero cuando no es esto, nos puede costar un poco descifrarlo. <a href="https://www.albertosoler.es/bebes-de-alta-demanda-video/" data-wpel-link="internal">Al menos los primeros meses</a>, cuando aún no nos conocemos tanto… Cuando no es nada de esto entonces pensamos que quizá le duela algo… ¿gases?, ¿dientes? Y cuando la cosa va a más, probablemente nos empecemos a preguntar (o nos empiecen a sugerir) que quizá lo que le pasa es que está teniendo los famosos cólicos del lactante.</p>
<h2>El cólico del lactante</h2>
<p>Los cólicos se refieren a episodios recurrentes y prolongados en los que el bebé llora de forma intensa e inconsolable, normalmente por la tarde/noche, durante 3 horas al día, al menos 3 veces por semana, durante al menos 3 semanas, sin que se conozca la causa de este llanto. Si cumple estos criterios, se le pone entonces nombre: cólico del lactante, pero en realidad muchas veces sigue sin estar claro qué es lo que pasa o a qué se deben esos llantos.<br />
Esto es algo que ocurre con bastante frecuencia, aproximadamente uno de cada cinco bebés padecen estos cólicos durante los primeros meses de vida. Suelen empezar entre la segunda y la cuarta semana de vida y suelen durar 3 o 4 meses. La buena noticia es que a partir de del cuarto mes suelen remitir… si es que realmente eran cólicos.<br />
Entonces, visto todo esto… ¿se puede hacer algo para prevenir los cólicos? Pues, afortunadamente, sí. Aunque muchas veces no está claro qué es lo que le pasa a estos bebés, se piensa que puede estar relacionado con el estrés que van acumulando a lo largo del día y a última hora del día o principios de la noche empiezan con estos llantos. Por lo tanto, deberíamos intentar que el bebé se estrese lo menos posible, y llore lo menos posible durante el día, para que no lleguemos todos tan reventados a la noche. ¿Y cómo podemos hacer eso? Pues satisfaciendo necesidades. ¿Cuáles? Pues además de las más obvias de alimento, estar limpio y dormir, hay otras cosas que a veces se nos escapan, y pueden estar contribuyendo a estos episodios de llanto inconsolable.</p>
<h2>¿Por qué llora mi bebé?</h2>
<p>Empecemos por la <a href="https://www.albertosoler.es/alimentacion-complementaria-resumen-de-las-ultimas-recomendaciones/" data-wpel-link="internal">alimentación</a>: los bebés vienen a este mundo acostumbrados a disfrutar de una barra libre de alimento. Cuando estaban en la tripa no necesitaban pedirlo ni hacer nada especial para conseguirlo. Ellos no entienden de tomas, ni de relojes, ni del día y la noche… cuando son pequeñitos y se despiertan, a poco que se muevan ya podemos entender que están pidiendo alimento. No hace falta que esperemos a que se chupen las manos desesperados y mucho menos a que se pongan rojos gritando y llorando. Si nos adelantamos a estas señales tardías de hambre será todo más relajado. Si no tienen que llorar para comer, comerán de forma más relajada y no tragarán tanto aire, de ese que luego les molesta tanto en forma de gases (de los de arriba o de los de abajo).<br />
Otro factor que puede estresar al bebé es tener incomodidad por temperatura o pañales mojados: cuando el bebé siente frío o calor, o está incómodo por la humedad de un pañal sucio nos lo hará saber con un llanto progresivamente más insoportable. Si estamos atentos y lo solucionamos pronto, podemos evitarle algún que otro disgusto, porque un culito irritado puede ser muy molesto, y hay niños y niñas con pieles muy sensibles que rápido se pueden irritar. A veces tendremos que probar varias marcas de pañales hasta dar con la que a nuestro peque le va mejor, porque algunos les pueden hacer reacción.</p>
<p><a href="https://www.albertosoler.es/tetanalgesia-una-forma-eficaz-segura-y-economica-de-evitar-dolor-a-los-bebes/" data-wpel-link="internal">Otro factor de estrés es el dolor:</a> a veces el llanto inconsolable puede ser porque efectivamente al peque le pasa algo y hasta que no solucionemos ese algo, el pobre se va a quejar… Puede ser una otitis, una infección de orina, un problema muscular, gases, estreñimiento, reflujo, una alergia… a saber. Lo mejor será pasarnos por el pediatra.</p>
<p>También les estresa el <a href="https://www.albertosoler.es/estimulacion-temprana-o-ninos-sobreestimulados-video/" data-wpel-link="internal">exceso de estimulación</a>: a veces queremos volver pronto a nuestra marcha normal y se nos olvida que el bebé lleva poco por aquí y que no está acostumbrado a nuestros trotes. El mundo adulto se mueve a un ritmo y con una estimulación que es excesiva para un bebé.</p>
<p>Y al contrario también, la falta de estimulación también puede hacer que los bebés se estresen y lloren. Esto es algo que muchas veces trae de cabeza a las familias, que no entienden que si el bebé está limpio, ha comido, dormido, está correctamente abrigado, no le duele nada y la pediatra dice que está todo bien, ¿cómo puede ser que cada vez que le dejamos en la cuna o carro, se ponga a llorar como si algo horrible estuviera sucediendo? Entonces les cogemos y se les pasa el disgusto. Se van calmando, se relajan, y puede que incluso se queden dormidos. Llegados a este punto pensamos que podemos dejarles tranquilamente en su cuna o carro, pero resulta que no. Es hacer el intento y antes de conseguir dejarles ya han abierto un ojo y probablemente vuelvan a llorar si ven que les soltamos. Así que nada, volvemos a la casilla de salida. Y cuando pasa esto, cuando lloran y les cogemos y meneamos para calmarles, hay una probabilidad bastante elevada de que tengamos que escuchar comentarios del tipo “no le cojas que se acostumbra” o <a href="https://www.albertosoler.es/esa-lo-que-quiere-son-brazos/" data-wpel-link="internal">“esa lo que quiere son brazos”</a>, como si cogerles en brazos fuera algo malo. Es cierto que esto puede ser pesado para los adultos que cuidan, pero en realidad para los bebés este contacto y movimiento propio de ir en brazos (o porteados) es lo que necesitan, porque es a lo que estaban acostumbrados durante toda la gestación. Lo que están pidiendo no es nada extraño ni un capricho. Lo piden, no porque les malacostumbremos, sino porque ya venían acostumbrados de serie. Es lo que conocen y por eso es lo que piden. Les podemos acostumbrar a otra cosa, pero eso no quiere decir que desatenderles hasta el punto que dejen de pedirlo, quiera decir que dejen de necesitarlo, o que tenerles en brazos, abrazarles, sostenerles, acariciarles, darles un masaje, mecerles, cantarles, hablarles o susurrarles sean conductas a reducir. Más bien todo lo contrario.</p>
<p>Y finalmente tenemos <a href="https://www.albertosoler.es/baja-tolerancia-a-la-frustracion-ayudar-los-ninos/" data-wpel-link="internal">el tema de la frustración</a>: ser bebé a veces es duro. Quizá te sientes abandonado y necesitas que te cojan y te consuelen, puede que tengas alguna sensación extraña que te produzca malestar (quizá hambre, dolor o incomodidad), puede que quieras estar con tu madre pero resulta que eso no puede ser en este momento, quizá te interesa una pelotita o juguete al que no llegas, o quieres ver algo que está fuera de tu alcance, puede que estés tomando teta pero de allí no salga toda la leche que te gustaría… Hay muchas situaciones que pueden cabrear a los bebés y una muy típica es esta última. Hay momentos en los que el bebé está pegando un estirón, por lo que necesita más leche, y puede frustrarse porque no consigue toda la que necesita. Se pone nervioso, se mosquea, llora, se pelea con la teta… estas crisis se conocen como crisis de lactancia o brotes de crecimiento y suelen darse en algunos momentos determinados: a los 17-20 días, a las 6-7 semanas de vida, a los 3 meses, al año y a los dos años. Si lo sabemos y entendemos estas crisis, se pasan: el bebé pide teta a todas horas, y aunque para la madre esto puede ser frustrante, si se adapta a estas demandas y le da toda la teta que pide, en algunos días la producción de leche sube y la situación se normaliza.</p>
<p>En fin, que como veis, <strong>son muchos los motivos que pueden hacer llorar a un bebé</strong> pero, cuando vamos descartando los más obvios, nos vamos agobiando cada vez más. Esperamos que este vídeo os sirva para tener en cuenta más factores y poder ayudar mejor a vuestras criaturas.</p>
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		<title>Tengo un nudo en la barriga: un cuento sobre la ansiedad infantil</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Soler Sarrió]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 May 2022 14:14:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Crianza]]></category>
		<category><![CDATA[Infantil]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¡Estamos de enhorabuena! Os presetamos «Tengo un nudo en la barriga: un cuento sobre la ansiedad infantil» Nuestro cuarto libro es un álbum ilustrado para que los niños puedan identificar la ansiedad y pedir ayuda. La ansiedad infantil cada vez es más frecuente. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>¡Estamos de enhorabuena! <strong>Os presetamos <a href="https://amzn.to/3FHeYnT" data-wpel-link="external" target="_blank" rel="nofollow external noopener noreferrer">«Tengo un nudo en la barriga: un cuento sobre la ansiedad infantil»</a> Nuestro cuarto <a href="https://www.albertosoler.es/nuestros-libros/" data-wpel-link="internal">libro es </a>un álbum ilustrado para que los niños puedan identificar la ansiedad y pedir ayuda.</strong></p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-14073" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/tengo-un-nudo-en-la-barriga.jpeg" alt="" width="1600" height="1066" srcset="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/tengo-un-nudo-en-la-barriga.jpeg 1600w, https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/tengo-un-nudo-en-la-barriga-1536x1023.jpeg 1536w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /></p>
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<div class="column">
<p>La ansiedad infantil cada vez es más frecuente. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, otras, en el pecho; y otras, en el estómago. Tengo un nudo en la barriga ayudará a niños y niñas a señalar lo que les está ocurriendo, con un lenguaje claro y una metáfora ilustrativa que dan sentido a la sensación de enredo que tantos hemos sentido.</p>
<blockquote><p>«Las divertidas ilustraciones de Núria Albesa, las constantes referencias a la música y la maestría con la que los autores reflejan de manera sencilla el universo psicológico infantil serán las principales bazas de un álbum ilustrado en el que Penny ayudará a nuestros pequeños a descubrir que ese nudo en la barriga que sienten a veces es más común de lo que creen»</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-14133" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/61NQOPZFgdL.jpg" alt="" width="800" height="527" /></p>
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<div class="column">
<p>Penny tiene siete años y vive en un pueblecito al lado de la gran ciudad. Tiene un hermano y una hermana a quienes adora y con quienes juega y pelea tanto como puede. Desde pequeña, Penny siempre ha sido una niña muy feliz a la que le gusta saltar, bailar y sobre todo la música. Pero <strong>Penny tiene un secreto, uno muy grande sobre algo que le pasa a ella y a nadie más en el mundo. O al menos eso cree&#8230;</strong></p>
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<div class="column">
<h3>¿Cómo se siente Penny?</h3>
<ul>
<li>Penny descubrió su nudo uno de los primeros días de colegio y desde entonces se siente la niña más rara del mundo. Cree que solo lo tiene ella, aunque nunca se lo ha contado a nadie.</li>
<li>Es como una voz que le habla y le recuerda que no es valiosa y que lo va a hacer todo mal.</li>
<li>Todo ello provoca que se sienta triste y sin ganas de hacer nada, ya que a pesar de lo activa que es, no tiene ánimos ni siquiera para chinchar a sus hermanos.</li>
</ul>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-14132" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/51OoA6otp8L.jpg" alt="" width="800" height="527" /></p>
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<div class="column">
<h3>¿Cómo identifica ese nudo?</h3>
<ul>
<li>Penny comienza a escuchar una voz que no viene de fuera, sino de dentro.</li>
<li>Cuando la oye, se siente preocupada, molesta y desganada.</li>
<li>Siente un dolor en la tripa que intenta mitigar poniendo los brazos alrededor del estómago y haciéndose una bolita, aunque esto no funciona y el nudo continúa haciéndole daño.</li>
</ul>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-14131" src="https://www.albertosoler.es/wp-content/uploads/2022/05/51jBZMcbzQL.jpg" alt="" width="800" height="527" /></p>
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<div class="layoutArea">
<div class="column">
<h3>¿Cómo lo deshace?</h3>
<ul>
<li>Gracias a su compañera Aina, Penny descubrirá que ese nudo es más habitual de lo que ella cree.</li>
<li>De ella aprende que si compartimos estas sensaciones con los demás, el nudo se va haciendo cada vez más pequeño.</li>
<li>Y que si no le hacemos caso y nos decimos todo lo que valemos, se hace aún más y más pequeño.</li>
</ul>
<blockquote><p>«Cuando te dices cosas bonitas, el nudo se hace más pequeño. Cuando no haces caso a lo que te dice, se hace más pequeño. Cuando hablas de él a otras personas, se hace más pequeño».</p></blockquote>
<p>¡Y así es como Penny aprende a vivir con su nudito sin que este sea capaz de impedirle ser feliz y hacer lo que le gusta!</p>
<p>Podéis encontrar «Tengo un nudo en la barriga» en todas las librerías, tanto en formato físico como en edición digital. Está <a href="https://www.penguinlibros.com/es/cuentos-a-partir-de-4-anos/290238-libro-tengo-un-nudo-en-la-barriga-9788418688515" data-wpel-link="external" target="_blank" rel="nofollow external noopener noreferrer">publicado por Penguin Randomhouse</a> (B de Blok) e <a href="https://nuriaalbesa.com" data-wpel-link="external" target="_blank" rel="nofollow external noopener noreferrer">ilustrado por Nuria Albesa</a>.</p>
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<p>La entrada <a href="https://www.albertosoler.es/tengo-un-nudo-en-la-barriga-un-cuento-sobre-la-ansiedad-infantil/" data-wpel-link="internal">Tengo un nudo en la barriga: un cuento sobre la ansiedad infantil</a> se publicó primero en <a href="https://www.albertosoler.es" data-wpel-link="internal">Centro de Psicologia Alberto Soler</a>.</p>
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