Las expectativas y el efecto Pigmalión [Vídeo]

A veces las expectativas que tenemos acerca de algo acaban influyendo directamente en los resultados que observamos, y podríamos incluso decir que esas expectativas «se han hecho realidad». No hay nada mágico ni místico en este efecto que descubrió Robert Rosenthal en los años 60 del pasado siglo. Este fenómeno ha recibido varios nombres, como «profecía autocumplida», «efecto Rosenthal» o el más conocido de ellos, «efecto Pigmalión«. En esta nueva Píldora de Psicología os cuento en qué consistieron los experimentos de Rosenthal y la implicación que ha tenido en campos como la psicología o la educación. Además, si os interesa ampliar información, he escrito un artículo en El País Semanal sobre este mismo tema, llamado «El poder de las expectativas» en el que hablo de este y otros experimentos similares que nos ayudan a comprender el funcionamiento del cerebro.

El psicólogo americano Robert Rosenthal había dedicado la mayor parte de su investigación a descubrir cómo las expectativas que tienen las personas pueden acabar influyendo en los acontecimientos que suceden a continuación. Lenore Jacobson, directora de un instituto de California, le ofreció colaborar con ella para tratar de descubrir cómo las expectativas de los profesores hacia sus alumnos podrían llegar a influir en el resultado final de los mismos.

Rosenthal y Jacobson se pusieron manos a la obra. Para ello tomaron a más de 300 alumnos de seis cursos diferentes del instituto de Jacobson, a los que pasaron una prueba de inteligencia. Una vez vieron que no había grandes diferencias entre ellos, seleccionaron al azar a 65 de estos alumnos, y escribieron unos informes falsos que dieron a sus profesores: en ellos decían que esos alumnos «habían obtenido unos resultados extraordinarios, situados claramente por encima de la media, y que eran alumnos de los que podían esperar mucho». Del resto de alumnos, simplemente no dijeron nada.

Al final del curso, repitieron la misma prueba de inteligencia a todos los alumnos, y observaron cómo aquellos a los que falsamente habían etiquetado como más inteligentes, finalmente habían mostrado unos incrementos en su cociente intelectual marcadamente superiores al resto, lo cual era incluso más llamativo en los niños más pequeños.

¿Qué es lo que sucedió a lo largo de ese año para que esos alumnos, inicialmente iguales al resto, acabaran por despuntar en las pruebas de inteligencia? Las expectativas que sus maestros tenían sobre ellos acabaron convirtiéndose en realidad. Pero como decíamos, no hay nada mágico ni místico en ello. La clave está en que, como observaron en el estudio, contar con esa información hacía que los profesores dieran inconscientemente un trato diferente a esos alumnos con respecto a sus compañeros: les sonreían con más frecuencia, mantenían el contacto ocular durante más tiempo y sus reacciones de elogio eran más claras. Es ese trato diferencial el responsable de los resultados finales. Esos alumnos disfrutaron de unas oportunidades y un trato que los demás no tuvieron.

Este estudio que hoy os he contado fue el pistoletazo de salida para muchos otros que profundizaron en este efecto de las expectativas, lo cual ha acabado por tener una gran influencia en el ámbito de la psicología y, especialmente, en el educativo.

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Licencia Creative Commons Este artículo, escrito por Alberto Soler Sarrió se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España.

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